ROBERT PLANT – BAND OF JOY

Crítica

Hace unos años se llevó las alabanzas del gran público e incluso un par de Grammys por su trabajo con Alison Krauss. Ahora el mítico Robert Plant, la voz de Led Zeppellin, el hombre que siempre será recordado por cosas como “Blackdog” o “Starway to Heaven”, nos presenta un nuevo disco al que ha llamado “Band Of Joy”.

Un nombre interesante ya que así se llamaba el grupo en el que militaba antes de entrar en Led Zeppellin y en el que también estaba Jonn Bonham. Aquel grupo no llegó a grabar nada, al menos no con Robert y John en sus filas (posteriormente salieron dos discos de la banda). A pesar de ello, Robert ha querido “resucitar” aquel grupo, de una forma un tanto poco ortodoxa, ya que el es el único miembro de aquella formación que aún sigue vivo. Tras la grabación y salida de este disco, que llega aún bajo su nombre, Robert ha declarado que comenzarán a trabajar bajo el nombre “Band Of Joy” y que, a diferencia de en este trabajo, compondrán temas propios y trabajaran como un grupo “de verdad”.

Y es que este redondo no nos presenta temas nuevos (solo uno de los doce es inédito) sino que se trata de una recopilación de clásicos (y algunos no tan clásicos) del blues, del rock y del country pasados por el ligero filtro que imponen de por si la voz de Robert y la guitarra de Buddy Miller, el gran compañero de Plant en este trabajo.

Y lo cierto es que Robert ha sabido rodearse de un interesante elenco de músicos que puede darnos muchos buenos momentos; la formación de este trabajo y que presumiblemente se mantendrá para las futuras grabaciones de Band Of Joy  incluye, además de a Buddy Miller y al propio Plant, a la guitarrista y cantante Patty Griffin (que en este disco nos ofrece algunos interesantes dúos con Robert), el bajista Byron House, el batería y percusionista Marco Giovino y el multi-instrumentista Darrel Scott, que con su dominio de las guitarras, la mandolina, acordeón, banjo, xilófono y un sinfín más de instrumentos se revela como una parte fundamental para conseguir llenar de color y sonido muchos de los temas que componen este disco.

Entre los temas que componen este disco nos encontramos con “Angel Dance”, original de Los Lobos, “House Of Cards”, una composición original de Richard y Linda Thompson (y que se perfila desde el comienzo como uno de los mejores aciertos del disco) o las reconocibles “You Can’t Buy My Love” y “Falling In Love Again”. Durante todo el disco es posible deleitarse con la innegable maestría instrumental de este combinado y con un Robert Plant que, si bien ya no es el que fuera antaño, sigue manteniendo una voz y un estilo inconfundiblemente personales. Entre lo más destacado del disco conviene mencionar las dos versiones de Low: “Silver Ride” y especialmente “Monkey”. Resulta particularmente curioso encontrarlas ya que sus originales son bastante recientes, datando de hace tan solo cinco años. Pero esto es irrelevante, lo importante es que ambos temas permiten al grupo esmerarse en los arreglos y esforzarse en la interpretación.

Tampoco hay que olvidarse de “Harás Swift Away”, clásico del general e injustamente olvidado Townes Van Zandt, al que si bien el gran público no ha brindado el reconocimiento que se merece, si lo han hecho artistas de la talla de Bob Dylan o Norah Jones. El único tema orginal del disco, compuesto por Plant y Miller es “Central Two-O-Nine” y se revela como un corte muy country, ligero y fácil de asimilar. Este particular dúo ha trabajado también en la adaptación de los clásicos populares americanos “Cindy, I’ll Marry You One Day” y “Satan Your Kingdom Must Come Down”, que aunque conservan el esperado gancho de su género (es decir, los clásicos populares) pasan sin más pena que gloria dentro del disco, destacando más por su interpretación que por su contenido.

Tras escuchar todo el LP nos quedamos con la sensación de que Robert se ha mostrado muy contenido a lo largo del mismo: si bien es cierto que, como ya he apuntado, no es el de antaño, también lo es que está para más de lo que muestra en este trabajo, en el que solo se permite soltarse un poco la melena en el último corte. “Even This Shall Pass Away”, que pone el punto final al disco de manera excelente, con una agradable dosis de blues-rock con algo de psicodelia que incluso recuerda ligeramente a Led Zeppellin y, como digo, un Robert bastante más liberado que en el resto de temas.

Personalmente espero que la línea compositiva de Band Of Joy siga la línea de este tema (que ha sido adaptado con bastantes cambios por Robert y Miller, resultando casi en una composición nueva) más que la de “Central Two-O-Nine”. Pero para descubrirlo aún tendremos que esperar algún tiempo. Mientras tanto los aficionados al rock más clásico, al blues, al country y los sonidos americanos y, por supuesto, los incondicionales de Robert Plant tienen en este “Band of Joy” un lanzamiento elegante y atractivo al que prestarle atención.

Puntuación: 7,8

Discográfica: Rounder Records

Autor: David Rodrigo (Coon)

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