Crítica
Tercer disco en solitario de Robin McCauley, esta vez cambiamos de productor ergo de sonido.
Según sus propias palabras es un disco más vanguardista y duro, con guitarras más fuertes que en sus dos anteriores álbumes. Su sonido sigue siendo maravillosamente melódico contagioso y edificante con un puño al aire. Su nuevo productor Aldo Lonobile, ha sido el que ha dado esta nueva vida al vocalista.

Sobre el single Till I Die nos dice esto «Nos divertimos mucho filmando esta mini película con el gran equipo de producción de Enzo Mazzeo y Eric Boadello. ‘Til I Die’ te ataca desde el principio con tambores pesados y guitarras mordaces mientras corro a través del páramo occidental para escapar de los demonios desconocidos y las imágenes que me persiguen y decidido a localizarme. Es una carrera por la supervivencia a toda costa.
Opino que el comienzo de la guitarra arrancando por ambos flancos es total. Robin está como siempre, maravilloso, el estribillo es movidito, no sé qué queréis.
Robin siempre llegando hondo y profundo a esa parte blandita del corazón a la que pocos acceden, con esa voz, ese trago corto de mimosa que deja con ganas de más, pero esperas a que pase para volver a sentirlo, eso es «Soulbound».
Porque me raspa ese comienzo de «Soulbound», porque me chifla el rollo seductor innato que tiene McCauley y porque me encanta como está construido el tema. Porque Robin lleva ligado a nuestras almas desde hace mucho, porque su voz es volver a casa.
En «The Best Of Me» por encima de las guitarras me llaman la atención los bombos y su velocidad. Esto es su declaración musical dentro de su periodo más creativo. Quizá le falta algo de teclados para llegar al total.
Evidentemente el enfoque respecto a la producción es diferente y ese toque de guitarras en crudo, quizá le pega menos y sorprende más. En el medio tiempo «Crazy» queda latente la sinergia de los dos puntos de vista, el clásico del irlandés y el punto de producción sacando lo mejor de esa voz, esa voz.
Se dejan ir las cuerdas en este corte peleón. Pasan los años y su poderosa garganta mantiene el toque «Let It Go». Los estribillos se te quedan todos amontonados en la cabeza para la siguiente escucha.
Tirando más por el sonido americano Robin despliega clase en «Wonder Of The Word», seguidores, esto os va a gustar todo. Los temas suenan más duros y chocan con la frágil voz y apariencia de Robin, una icónica voz de la dorada época melódica.
Pegajosa, adictiva y preciosa es la opción que nos dan con «One Good Reason», dando por hecho que no va a haber giras ni directos de esto. Se puede meter lo que sea desde el estudio para hacer brillar a las estrellas.
Revitalizado, repite guitarrista, Andrea Seveso y «Paradise» suma en este consensuado disco en cuanto a ritmo. Reverberando todas las cuerdas posibles, que no dejan que Robin convierta «Born To Die» en el medio tiempo que pide su voz.

Como si de una fábula para niños se tratara, «There Was A Man» acaba esta nueva historia de McCauley. Andrea echa el resto, como si se hubiera quedado algo que contarnos a través de su púa.
Si lo prefiero en solitario, con Michael Schenker o con su último super grupo Black Swan, no sé deciros. Me reconforta por igual, el caso es poder seguir disfrutando de Robin McCauley y en «Soulbound» lo hago.
Listado de temas:
1. ‘Til I Die
2. Soulbound
3. The Best of Me
4. Crazy
5. Let It Go
6. Wonders of the World
7. One Good Reason
8. Bloody Bruised and Beautiful
9. Paradise
10. Born To Die
11. There Was A Man
Band Members:
Robin McAuley – Vocals
Andrea Seveso, Alessandro Mammola – Guitars
Aldo Lonobile – Bass/additional guitars
Alfonso Mocerino – Drums
- Puntuación: 8,9/10
- Discográfica: Frontiers Music
- Autora: Vir Morgana





