RUSH – CLOCKWORK ANGELS

Crítica

El primer disco de RUSH vio la luz hace treinta y ocho años, seis tras su fundación. Era el año 1974 y su homónimo debut “Rush” fue la primera piedra de una carrera solidamente construida sobre unas bases tan simples que parecen obvias: ser siempre fieles a sí mismos, a su música y a sus sentimientos. Con estas premisas la trayectoria del trío canadiense nos ha dejado joyas como “2112”, “Hemispheres” (nunca me cansaré de este disco) o su más reciente “Snake and Arrows”.

Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart se han convertido en leyenda viva de la música y su estilo, siempre vivo y cambiante, les ha permitido ser una influencia reconocida para bandas tan dispares e importantes como Metallica, The Smashing Pumpkins, Primus o Dream Theater y llegar a ser la tercera banda con más discos de oro y platino consecutivos de la historia, tras The Beatles y Rolling Stones, con unas ventas estimadas en más de cuarenta millones de discos.

La importancia de RUSH en el rock y el metal (e incluso en el blues y algunas tendencias jazz actuales) es inconmensurable: su influencia es tan amplia y determinante que estos géneros probablemente no habrían sido iguales sin ellos. Con esta trayectoria no es de extrañar que su nuevo disco “Clockwork Angels” sea uno de los lanzamientos más esperados del año para miles de fans en todo el mundo.

Fieles a su estilo, los canadienses nos presentan un trabajo sin ataduras ni complejos a la hora de incorporar a su música cualquier elemento que les apetezca, desde preciosos pasajes de piano o secciones de cuerda de corte muy orquestal hasta momentos muy jazzy que parecen casi un virtuoso jam. Este nuevo redondo del veterano trío comienza con dos viejos conocidos: “Caravan” y “BU2U”, anteriormente editados en un EP/Single y que reciben un lavado de cara (sobretodo “BU2U”) para comenzar un camino que nos prepara sorpresas tan gratas como la homónima “Clockwork Angels” o la magnífica “The Anarchist”.

RUSH no se esconden y este disco demuestra ser un trabajo sincero que continua explorando el camino que se fijó la banda tras “Counterparts”, con ese hard rock progresivo y lleno de melodía y elegancia que se a convertido en una inconfundible seña de identidad, incorporando nuevos elementos y recuperando otros de sus comienzos. Analizar en profundidad los doce temas de este disco ocuparía demasiadas páginas recogiendo y explicando detalles y cubriendo al grupo de elogios; creo que el ya comentado hecho de que RUSH sigan con su espíritu de siempre es suficiente definición de lo que el oyente va a encontrarse en cortes como “Halo Effect”, “Seven Cities Of Gold”, “The Wreckers” o “Wish Them Well”.

Estructuras complejas y cientos de matices, inteligencia, color, energía, elegancia y sinceridad llenan un tacklist maravilloso, con un trasfondo conceptual que pone de manifiesto el estilo lírico de Peart, siempre tan controvertido, odiado y amado a partes iguales.

El estilo  y el alma de RUSH y de este disco se ven reflejados en “The Garden”, tema que cierra  este plástico en un apoteosis musical sublime. La música de RUSH siempre ha sido para disfrutar, para sentir y pensar y este disco no iba a ser diferente, así que lo dicho: disfrutad.

 

TRACKLIST:

01.- Caravan
02.- BU2U
03.- Clockwork Angels
04.- The Anarchist
05.- Carnies
06.- Halo Effect
07.- Seven Cities Of Gold
08.- The Wreckers
09.- Headlong Fight
10.- BU2U2
11.- Wish Them Well
12.- The Garden

 

RUSH son:

Geddy Lee – Voz, Bajo, Teclados
Alex Lifeson – Guitarra
Neil Peart – Batería

 

Puntuación: 9,7
Discográfica: Roadrunner Records
Autor: David Rodrigo (Coon)

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