Crítica
Sandstone llegan desde Irlanda del Norte para presentarnos su segundo larga duración, un disco titulado “Purging The Past”. Lo cierto es que este nombre le viene como anillo al dedo, porque el cuarteto se recrea en sus doce pistas a recordarnos constantemente a varios genios del Heavy Metal, el Hard Rock y el Power Metal, dejando muy a la vista sus influencias, en un disco que, pese a resultar muy obvio en este aspecto, es entretenido y disfrutable durante la mayor parte de su duración.
Helloween (o mejor dicho, Michael Kiske) se perfila junto a Queensryche y Kamelot como una de las influencias más importantes en este disco, ya que las tesituras y, en general, el estilo completo de Sean McBay a las voces se mueve constantemente a caballo entre Kiske y Geoff Tate.
Sin lugar a dudas Kamelot han sido una influencia bastante influyente en el grupo, ya que, sobre todo en los primeros temas del disco, como “Anymore Lies”, “Hiding In The Shadows” o “Karma”( que coincidencia ¿no?) el sonido general del grupo podría definirse como el que tenía Kamelot en su primera etapa pasado por un filtro de hard rock melódico (sirvan de ejemplo los momentos más cañeros de Dokken).
Parece que este va a ser el camino que el grupo siga a lo largo del disco y, de hecho, lo es muchas ocasiones, sin embargo “Purging The Past” también deja sitio para las sorpresas y no tardamos mucho en darnos cuenta de que los norirlandeses esconden algunos ases bajo la manga, en forma de riffs potentes y muy heavies como los que exhiben en “The Road To Guantanamo”, uno de los cortes más hermanados con el Heavy Metal del disco (junto a Enigma). Y no debemos olvidarnos de “Son Of Carthage”, que demuestra que el Power Metal más clásico (Con algún disimulado toque Speed) también tiene sitio en este disco, con un gran solo y un resultado final ideal para el directo. “Y” es la imprescindible balada del disco. Bien acompañada por una guitarra acústica, la voz de Sean nos guía por una bien conseguida canción. De lo mejor del disco.
Con “Fingerprints” Sandstone nos presentan uno de sus mejores temas. Una composición con una clarísima e importante influencia de los Queensryche de O:M. De aquí en adelante el disco es una montaña rusa de altibajos, con temas interesantes como “Division” o “Enigma” y otros que realmente estarían mejor fuera de este disco, como “D.O.A.”. El final del disco lo marcan “Happy Birthday” (no, no es una versión del Cumpleaños Feliz), un tema muy irregular en si mismo, con buenos riffs y una batería aceptable, pero estructuralmente demasiado lineal y con una melodía muy mejorable y, para cerrar, “All Operations”, un corte correcto y bastante apropiado para el directo.
En resumen, nos encontramos ante un disco que se puede disfrutar y que tiene algunos momentos bastante interesantes, pero que recuerda en exceso a muchas otras cosas echas antes, que carece de originalidad en casi todos los frentes y que, además, incluye algo de relleno. Aceptable.
Puntuación: 5,5
Autor: David Rodrigo (Coon)


