Scorpions - Rock Believer

Crítica

El 25 de Febrero del presente 2022 la banda germana de hard rock/heavy metal SCORPIONS, ponía en circulación su decimonovena obra de estudio. Tras siete años de parón discográfico, el más largo de su dilatada carrera entre álbum y álbum, los alemanes presentan 11 nuevos temas con el añadido de 5 cortes más en su versión limitada “Deluxe”.  Editada bajo el sello Vertigo Berlín, lleva por título “Rock Believer” y es la primera de estudio en contar con Mikkey Dee a la batería tras sustituir a James Kottak. Para esta grabación el grupo, que empezó a trabajar en el disco meses antes de la pandemia, intentó contar para la producción con Greg Fidelman (Metallica, Slipknot) y grabar en Los Angeles, pero al explotar el Covid-19, la banda decidió hacerse cargo de todo en los Peppermint Park Studios de Hannover, con la ayuda de Hans-Martin Burff, su ingeniero de sonido.

 

Para empezar, diré que nunca fui un gran seguidor de la banda. En los 80’s ahí estaba el trono del Heavy Metal/Rock Duro para que se lo disputasen esos 4 grandes que eran Iron Maiden, AC/DC, Judas Priest y SCORPIONS, no sin su polémica y disputa entre los fans a favor de una u otra banda. Su obra ahí está a lo largo del tiempo, más de 50 años de carrera,  pero para mí, pronto dejaron de ser una banda a la que seguir y a partir de su “Crazy World” de 1990, mi atención no llegó más allá de escuchar temas puntuales. Demasiadas baladas y temas excesivamente comerciales amén de ese juego posterior que se traían con los fans durante muchos años de “ahora lo dejo… ahora sigo”, resultó bastante irritante para mí. En 2018 decidí verlos en el Resurrection Fest, ya que una banda tan grande, una vez había que verlos, lo cual me supuso una tremenda decepción (ni te cuento lo de KISS en el mismo escenario) pues la banda se veía bastante lenta y pausada, mayor, a pesar de que la voz de Klaus estaba mejor de lo esperado. Se salvaba su nuevo batería, el ex-Motorhead, Mikkey Dee, quien les daba un poco de chispa y mi sensación era la de, “déjarlo ya que vais tarde, sois mayores y no tenéis nada que demostrar”. Ya en 2021 cuando se anunció nuevo disco y empezaron a salir singles promocionales, mi opinión era desigual con respecto a ellos así que ya estaba Yo preparado para darle zascas a los “compis” Scorpion-maniacos que tengo en el curro y que tanta leña me dan a mí con los “Iron”,(saludos Catxo, Guindilla y a Luisito que no le gusta ninguno pero bien que pintxa el “jodio” en cada “bando”). Y sale al mercado “Rock Believer” y empiezan a entrarme “wassaps” de colegas flipando con el disco que de los teutones así que me digo, “habrá que darle un orejazo o qué”.

Los propios Scorpions en boca de Meine y Schenker, reconocieron que al verse atrapados en Hannover durante la pandemia, decidieron volver a grabar como antaño, con toda la banda tocando en el estudio, para intentar sacar el ambiente de sus discos de éxito en los 70-80’s. El material que iban componiendo se centraba en discos como “Black Out”, “Love at first sting” o “Lovedrive” y ya la portada de este “Rock Believer” recuerda mucho a la de “Black Out” y teniendo en cuenta la entrada en la banda del señor Dee a los parches, el disco tenía que ser rockero por huevos. Si tienes un instrumentista así, tienes que aprovecharlo, no te vas a poner a hacer baladas. Con un Ferrari tienes que correr un poco. No es que Scorpions a estas alturas de la peli, con más de 70 palos de edad, se vayan a poner a hacer Thrash. El disco es lo que siempre fue e hizo grande a Scorpions. Un puñado de canciones con muy buen rollo, alegres en gran medida, con la genuina y afilada voz de Klaus Meine en buen tono. Con unos temas rápidos y marchosos, con buenos riffs de Rudolf Schenker muy bien secundados por la nueva pareja, Mikkey Dee al drumkit y Pawel Maciwoda al bajo en la sección rítmica. El amigo Matthias Jabbs con mucha clase, sin necesitar mil notas por segundo pero con preciosos y efectivos solos. La obra tiene esa producción retro que te devuelve a sus grandes tiempos pero sin sonar antigua. A la vez se quitan de encima ese sonido mecánico moderno que hace que casi todos los grupos suenen igual. El álbum cuenta con temas variados y que pese a que puedan estar influenciados por otros de su pasado, se aguantan perfectamente por sí mismos sin caer necesariamente en el autoplagio. Muchos de ellos funcionarían como singles sin problema alguno y suenan frescos y, vuelvo a decir, no olvidemos que es su disco número 19 y que a su edad la mayoría son personas jubiladas que pasean por el parque. Scorpions decidieron no jubilarse y se han esforzado en componer temas nuevos, en esta ocasión sin colaboraciones externas, que contenten a sus fans de siempre y desde ya digo, a los no tan fans como Yo mismo.

La pandemia acumuló rabia en muchos músicos que han editado trabajos cargados de ferocidad y a otros, como el caso de Scorpions, les ha dado tiempo y calma para, a su edad, juntarse con tranquilidad y hacer un trabajo cargado de positivismo y buen rollo pariendo un disco que puedes escuchar muy a gusto conduciendo tu coche mientras viajas  o estando en un bar, donde, te pongan el tema que sea, lo vas a escuchar a gusto rodeado de colegas con unas birras por poner un par de ejemplos. Vamos tema a tema.

“Gas in the Tank”, el tema que abre el disco es el ejemplo de esto que digo. Un tema que demuestra que los “Scorps” han llenado el depósito y salen a quemar rueda. Alegre heavy/rock para pasarlo bien y con parte pre solo para poner a gritar bien “Louder” al personal. Tema corto y directo, genial para arrancar.

“Roots in my boots” sigue sin descanso, en la misma dinámica alegre. Rápido hard rock con buen estribillo. Qué bien suena suena el bajo de Pawel y que buena vibra tiene con Mikkey y que energía da este a la banda.

“Knock’Em Dead” algo más pausada, es puro hard rock al estilo californiano L.A., tema vacilón con un muy buen Klaus Meine. Como canta aún. Este tema te transporta al Sunset Strip ochentero pero con más clase. Scorpions siempre han tenido eso por encima del resto.

«Rock Believer”, no me decía mucho como single pero en el conjunto del disco gana. Tema radiofónico, potente riff y esa mezcla de rock y melodía marca de la casa  aderezada con esos cambios vocales de Klaus Meine. El tema parece simple pero está muy bien adornado con las manos de Mikkey Dee.

“Shining of your Soul” es un paseo a sus años 70’s. Preciosa guitarra árabe que le da un aire más psicodélico y esos suaves coros setenteros hacen de este tema una delicia, al igual que sus finos solos. Una maravilla para darle un poco de pausa al disco.

“Seventh Sun” es un tema casi a modo de himno, para que cante el público. Meine cantando con la base rítmica sin prácticamente variar en todo el tema. En muchas partes a solas con batería y bajo. He dicho ya como suena el bajo en este disco?, tremendo el trabajo de Maciwoda. Este tema en directo puede crear una atmósfera muy buena a pesar de su pesadez y tranquilidad. Inmenso Meine. A estas alturas, Yo estaba pensando ya, cuando se iba a torcer este disco, peeroooo…

“Hot and Cold” arranca veloz y rockero. Crudo riff y Meine en modo vacilón otra vez, creando muy buen rollo. Este tema podría haberlo hecho G’n’R en sus “Illusions”. Hasta el solo recuerda a Slash y el bajo a Duff.

“When I Lay my Bones to Rest” tema juerguista. Rock’n’Fuckin’Roll. Este para botar y cantar en el puto bar birra en mano y rodeado de peña de farra. Pura alegría y despiporre tras tiempos oscuros de abstinencia.

“Peacemaker”. Este si es un gran single. Alegre y vacilón para las radios y con un potente riff y pegadizo y no menos fuerte estribillo. Espectacular sonido de la base rítmica. La potente pegada de Mister Dee y el denso, veloz y omnipresente bajo de Pawel. El trabajo se está acabando y el disco no afloja. A ver si va a ser un discazo?

“Call of the Wild” nos devuelve a los años 70’s y su ritmo lento, pesado y psicotrópico. Casi te imaginas una sala con una persona bailando sola en el centro en su mundo, rodeada de gente fumando hierba e intercambiando trocitos de cartón untado en sus bocas (risas, no aceptes cosas de extraños, no te lo dijo tu madre?

“When you Know (When you come from)”. Un disco de los “Scorps” no es de ellos sin su balada marca de la casa. Scorpions tiene un don para estos temas y una vez más lo demuestra. Preciosa canción para redondear la grabación.

Si te pillas este disco, hasta aquí te quedas muy a gusto, pero… amigo, tienes bola extra para seguir jugando. La edición “DeLuxe” tiene 5 temas más que suenan casi a modo de jam sesión improvisada. “Shoot for your Heart” es como un Bis en un concierto. Tema rápido y alegre de potente hard rock con juguetonas guitarras incitándote a moverte. Seguimos con “When Tomorrow comes” con Meine soltando su mensaje megáfono en mano prosigue en su dinámica veloz y rockera casi medio punk en su desarrollo semi caótica en coros y batería.

“Unleash the Beast”, con unos parones en los que Klaus Meine canta super suave y guitarras y bajo crudos y duros. Espectacular la galopada de bajo de Pawel mientras Jabbs se marca su solo.

“Crossing Borders” con un aire bluesy pero crudas y potentes guitarras en estribillo. Finalizan el trabajo con una versión acústica, como no, de su balada “When you Know (When you come from)”.

Scorpions siempre fue como una máquina bien engrasad en la que todos sus miembros estaban bien sincronizados. No se puede destacar a ninguno por encima del resto y todos ellos brillan en esta obra. Nada sobra y nada falta y si a una gran banda le das tiempo para hacer lo suyo, ahí está el resultado. Son Scorpions, simples, pero lo hacen perfecto así. Klaus Meine sigue siendo un grandísimo vocalista, Rudolf Schenker saca temazos de simples pero crudos riffs, Matthias Jabbs no necesita mil notas por segundo, solo clase y precisión, Pawel Macidowa suena demoledor en el acompañamiento y Mikkey Dee, le quita 20 años al grupo con su energía, (como batería ya sabemos quién es y para quien tocó, Motorhead, King Diamond), por lo menos en el estudio, luego en directo ya se verá como defienden esto. El disco es de notable alto, no está nada, pero que nada mal para una gente que podría estar en un chiringuito en la playa jugando al dominó pero que se niegan a dejarlo.

Scorpions aprovechan para poner gasolina y sin cruzar fronteras, sabiendo de donde vienen y con raíces en sus botas, dar rienda suelta a la bestia sin pacificador, con frio o calor, cual llamada de la selva a los creyentes del rock, disparando desde el corazón noqueando muertos, para que cuando llegue el mañana y pongan sus restos a descansar, brille su alma cual séptimo sol. Scorpions, aquí están, rockeando como huracanes. Su mejor trabajo desde “Savage Avusement”?

Line Up:
Klaus Meine – Vocalista
Matthias Jabs – Guitarras
Rudolf Schenker – Guitarras
Pawel Maciwoda – Bajo
Mikkey Dee – Batería

Listado de temas:

Cd 1:

  • Gas in the Tank
  • Roots in my Boots
  • Knock’Em Dead
  • Rock Believer
  • Shining of your Soul
  • Seventh Sun
  • Hot and Cold
  • When I Lay my Bones to Rest
  • Peacemaker
  • Call of the Wild
  • When you Know (When you come From)

Cd 2 Bonus Deluxe edition:

  • Shoot for your Heart
  • When tomorrow comes
  • Unleash the Beast
  • Crossing Borders
  • When you Know (When you come from) (Acoustic versión)

Nota: 8’5

Autor: Patx Black

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