Crítica
Desde que en agosto de 2019 publicasen su anterior álbum We Are Not Your Kind, la banda de Iowa nos ha tenido en ascuas, ansiosos de más material de la talla de aquel trabajo. Tres años después, Slipknot anunciaba por fin la llegada de The End, So Far prometiendo un cambio de tercio en su sonido y algo sutilmente diferente a lo que nos tienen acostumbrados.

Hay que decir que en esta ocasión los de Corey Taylor se han hecho de rogar un tiempo más que considerable, ya que entre mayo y junio de 2021, Shawn Crahan “Clown”, comenzaba ya a especular sobre la posibilidad de que la formación publicase un nuevo trabajo en 2021. En noviembre del pasado año, colgaron algunos fragmentos de lo que parecía que iba a ser un nuevo single en la web, confirmando más adelante el lanzamiento del sencillo The Chapeltown Rag y su estreno en directo en el Knotfest Roadshow en Los Ángeles el 5 de noviembre.
De este modo, en 2022 entraron en el estudio de grabación para dar forma a su séptimo álbum de estudio, que verá la luz el próximo 30 de septiembre. Compuesto por doce cortes, se percibe cierto cambio respecto a sus trabajos anteriores, pero sin ser demasiado brusco, ya que mantiene las líneas generales del “sonido Slipknot” al que estamos acostumbrados.
Para The End, So Far han utilizado como apertura Adderall, un tema “intro” que comienza de modo instrumental y que no arranca hasta prácticamente el minuto dos, resultando muy adecuado para un inicio de disco bastante pausado. La siguiente en aterrizar es The Dying Song (Time to Sing), corte que ya conocíamos desde el veinte de julio y que fue estrenado junto a su videoclip, dirigido precisamente por “Clown”. Se trata de una canción que, cuyo esquema y sonido, vuelve a ser un calco de muchas anteriores. Esto no implica que sea un sencillo de menor calidad o mediocre, todo lo contrario; de hecho, se observa una evolución y una capas sonoras muy trabajadas, unas guitarras y una batería impresionantes, y en general, The Dying Song nos parece un buen tema, si bien, siendo quizás un poco críticos, tampoco nos transmite nada nuevo. Tras él, nos encontramos con el single que emplearon como gancho el año pasado para ir abriendo boca a este séptimo disco: The Chapeltown Rag. Este tercer corte, al igual que el segundo, muy en la línea de lo esperado de la formación de Iowa, no nos sorprende demasiado: una canción con fuerza que, con una breve intro de unos diez segundos y unas palabras de Corey, abre de sopetón. Mucha batería y un estribillo pegadizo para un tema bueno pero que, al igual que The Dying Song, no nos aporta nada diferente.
Con Yen, la cosa empieza a ser distinta. Aunque la canción abre de una manera bastante calmada, existen muchísimos matices y cambios a lo largo de sus casi cinco minutos de duración. A partir de este cuarto sencillo, comenzamos a notar cierto cambio en el disco. Si lo comparamos con el previo We Are Not Your Kind, la evolución es palpable. Se trata de un sonido mucho más profundo y trabajado, además de transmitir cierta “pesadez” por denominarlo de algún modo y mucho sentimiento. Es como si durante estos tres años, los miembros de la banda hubiesen pasado por un periodo oscuro y eso hubiese quedado marcado en las canciones centrales del nuevo trabajo.

Hivemind y Warranty son dos temazos sin lugar a dudas, muy dignos de ser puestos en bucle durante horas. A pesar de lo que hemos podido apuntar en sencillos anteriores, comentando que temas como The Dying Song o The Chapeltown Rag no nos aportaban demasiada novedad; Hivemind y Warranty, aunque mantienen la esencia de Slipknot, suenan muy distintos. Incluyen esa especie de halo de pesadez y profundidad que comentábamos previamente y son dos sencillos muy trabajados. Nos gustan.
Con Medicine for the Dead y Acidic nos tomamos un respiro, puesto que se trata de canciones algo más calmadas aunque incluyen sus picos álgidos y nos hacen cabecear un rato. Muy acertado alternar en este punto del álbum un par de cortes más tranquilos, sobre todo teniendo en cuenta los sencillos que vendrán a continuación. Y es que Heirloom vuelve a ser todo un bombazo que suena con una calidad impresionante. Una melodía rápida desde el principio que llega a su top pasado el minuto dos con casi un minutazo de solo de guitarra espectacular. Pero esto no queda aquí, los más de cuatro minutos de H377, potentísimos, nos recuerdan a los orígenes del grupo. Un tema que nos hace disfrutar de Slipknot en esencia pura y que nos transmite toda su garra y energía.
Para ir cerrando el The End, So Far, dos sencillos que van bajando poco a poco el ritmo del álbum. En primer lugar, De Sade. Todo un temazo, más calmado que los anteriores pero que nos llega desde el fragmento inicial –más de un minuto en modo instrumental que va in crescendo con el paso de los segundos–. Una vez entra la voz de Corey, la canción va ganando más y más, con una poderosa batería y de nuevo una calidad musical acertadísima, con un breve fragmento que puede llegar a recordarnos a Custer y su “cut cut cut me up…”. En definitiva, De Sade es otra de las canciones que nos llama mucho la atención dentro de este trabajo. Y para acabar, Finale. Título acertadísimo con un ritmo lento, de balada, incluyendo incluso coros en la parte final del tema, que consideramos que es ideal para el cierre aunque nos resulte hasta demasiado tranquilo.
En general, The End, So Far es un buen disco, con muchísimo trabajo por detrás aunque los más críticos puedan juzgarlo como “un álbum más” de Slipknot. Se percibe una evolución, tal y como decíamos, mucho más sentimiento y un toque oscuro que se refleja sobre todo en la parte central del trabajo. Han sabido alternar muy bien cortes rápidos y más lentos; abrir de forma pausada para incluir toda la tralla en la mitad del disco y cerrar de nuevo con más calma. No es fácil sacar a la luz un buen trabajo cuando tienes acostumbrados a tus fans a un nivel muy alto y creemos que los de Corey Taylor lo han vuelto a hacer.
Tracklist:
- Adderral
- The Dying Song (Time To Sing)
- The Chapeltown Rag
- Yen
- Hivemind
- Warranty
- Medicine For The Dead
- Acidic
- Heirloom
- H377
- De Sade
- Finale




