SONATA ARCTICA – THE DAYS OF GRAYS

Crítica

Hay artistas o músicos que, más allá de su capacidad de crear música atractiva o interesante para nuestros oídos, son capaces de decirnos mucho más con su forma de componer o expresar sus inquietudes musicales. En ellos se pueden vislumbrar ciertos retazos de genialidad que no dan la experiencia, ciertos detalles en su propia forma de ser ante la música que nos dicen que nos encontramos ante una persona a la que las ideas y las canciones se agolpan de forma tan urgente que prácticamente toman forma por si mismas, viven más allá de la propia mente del artista y se alejan de los estándares o prejuicios que podamos tener formados como simples oyentes.

Lejos por tanto (y no por ello ni mejor ni peor) de aquellos otros compositores capaces de trabajar en un tema hasta darle forma, hasta conseguir algo bello (en el más universal sentido de esta palabra) y atractivo que regalarnos, están aquellos privilegiados como la mente y la voz al frente de los fineses SONATA ARCTICA. Año tras año Tony Kakko ha ido forjando la personalidad de un grupo que en su primer momento muchos tildaron de convencional, repetitivo o poco novedoso, pero que, a día de hoy ha demostrado poseer unas dotes de originalidad, personalidad y valentía de la que muy pocos grupos nacidos en aquella ola de power metal de finales de los 90 pueden presumir.

Poco a poco SONATA ARCTICA nos ha ido dejando señales de que el torrente de ideas (o locuras) de la mente atormentada y genial de su líder y vocalista iba a desembocar en discos y canciones verdaderamente únicas e irrepetibles. Quienes seguimos de cerca de la banda pudimos ver síntomas de cambio allá por 2003 cuando en su “Winterheart’s Guild” apareció un corte tan transgresor y adictivo como es “Broken”, probablemente la semilla de revolución que fue regada más tarde por la incorporación a las teclas Henrik Klingenberg, quien entendió bien pronto aquello que surgía de las neuronas de Kakko. Lo que siguió fue un álbum de transición pero ciertamente muy reseñable, un “Reckoning Night” que recogía todo lo previo en unas nuevas composiciones que nos preparaban para el futuro, es decir, el punto y a parte en la carrera de SONATA ARCTICA, “Unia”.

“Unia” lo cambió todo. La disposición compositiva de aquel álbum creo unos nuevos SONATA ARCTICA, un grupo que de pronto demostró una complejidad y una valentía que perdurará en nuestra retina por mucho tiempo a base de unas estructuras y un planteamiento sonoro que prácticamente no se había visto antes dentro del estilo, una auténtica obra maestra…

Y tras “Unia” llegan “The Days of Grays” a demostrarnos que aquel cambio, aquella arriesgada apuesta tenía sentido. Tras la sorpresa que supuso aquel trabajo de 2007 todo fan del quinteto no esperaba otra cosa que una nueva sorpresa, algo que les ofreciera el aliciente de demostrar que nos encontramos ante una banda mucho más interesante de lo que muchos oyentes ajenos a ella pudieran pensar años atrás, y tras haber degustado y saboreado todo lo que este nuevo álbum de la banda nos ofrece puedo afirmar que, como mínimo la sopresa está más que garantizada.

“Unia” era enrevesado, laberíntico (¡cuidado! jamás progresivo, ahí reside su peculiaridad), un disco poblado por unas letras atormentadas que se agolpaban en multitud de recovecos para llegar poco a poco a nosotros. “The Days of Grays”, en cambio, consigue transformar toda aquella locura en sentimientos y, en cierto modo, en canciones de capacidades curativas o, para ser más exactos, en ese limbo gris en el que nos encontramos justo antes de salir a ver la luz tras una tragedia personal, ya sea relacionada con la muerte u cualquier otro sentimiento arraigado en lo más profundo del ser. Es quizás por ello que el rey absoluto de este nuevo disco de los fineses es el medio tiempo, sí amigos, habéis oído bien, SONATA ARCTICA han sacado un álbum bastante alejado de aquellas melodías que les pusieran en boca de todos a finales de los 90. En este caso, y lejos también del protagonismo absoluto de las guitarras de Jani Liimatainen de “Unia” (se le echa bastante de menos), quien se vislumbra como comandante de este “The Days of Grays” es el teclado de Henrik como maestro de ceremonias para riffs densos y temas de corte más pausado en su mayoría, siempre contando con la magia de los juegos vocales y los cambios de ritmo que los coros y las voces de Tony aportan a cada una de las composiciones del álbum.

En lo que a respecta al disco en si valgan como previo aviso dos advertencias o consejos: El primero es que estamos ante un álbum que requiere más de 2, 3 o 4 escuchas pero que pronto es capaz de mostrarnos las virtudes que se encuentra en la mayor parte de los temas y, segundo, en el que somos capaces de encontrar dos secciones bien diferenciadas en lo que respecta a la estructura y planteamiento de los temas.

Así pues, y tras una intro mágica y espectacular donde el piano nos trae vagos recuerdos a la época del “Silence”, Tony y los suyos nos sorprenden con una ópera de 8 minutos muy sinfónica y cambiante, protagonizada en su comienzo por la voz femenina de Johanna Kurkela, y que, si bien podría hacerse algo larga, es una forma más que atractiva de mantenernos a la escucha para que lo que nos queda por delante.

Dos composiciones mucho más asequibles, muy SONATA ARCTICA, nos llegan a los oídos después. La primera de ellas, “The Last Amazing Grays”, posee un simple y potente riff de guitarra entre el que se van colando las intermitentes notas de piano que le dan el color al tema, mientras que la letra se desarrolla de forma predecible y agradable para desembocar en una sección muy sinfónica, muy Nightwish, a la par que potente y poderosa. Se trata de tan buen single como el que realmente ha elegido el grupo para presentar el disco, el tema “Flag in The Ground”, el cual nos presenta un estribillo tan simple como pegadizo, sobre todo en lo que respecta a lo folclórico de su melodía.

Tras este tema la balada “Breathing”, tan lineal como bien planteada por parte de la versátil voz de Kakko, pone el punto y final a la primera parte del álbum y comienza uno nuevo. En él cobra forma la peculiar forma de afrontar los temas de Tony Kakko, rodeado de coros imposibles, de voces agresivas que transmiten sentimientos delicados y de constantes cambios de tono e interpretación que convierten cada uno de los cortes en experiencias que van mucho más allá de la propia música.

Prácticamente todo son medio-tiempos, y sin embargo cada uno de los temas tiene poco que ver con el anterior, desde la locura y extravagancia de “Zeroes” a la magia implícita que tiene que existir en un corte tan simple como “As If The World Wasn’t Ending” para que su corto desarrollo instrumental consiga atraparte del todo en poco más de 3 minutos, un tema ciertamente inexplicable. De la misma forma le ocurre a “Juliet”, cuyo potencial se encuentra en una compleja y sentimental letra y un desarrollo instrumental que consigue confundirnos para no saber en ningún momento si nos encontramos ante una canción de amor o un corte de lamento perverso de venganza final.

La joya de la corona la encontramos en los más de 6 minutos que componen “The Dead Skin”, al que resulta hasta complicado encontrarle un estribillo reconocible al tema. En cambio son diversas melodías, ciertas líneas vocales, las que marcan la guía de aquello que hace que el tema se nos pegue al cerebro y lo reconozcamos como una pieza con su propia razón de ser. Es el sentimiento de la historia que se desarrolla en su interior la que le da sentido a todo, por lo que, desde ya, recomiendo una gran atención a las letras. En lo estrictamente instrumental este corte presenta una de las secciones más potentes y duras de todo el álbum, así como un riff de guitarra realmente conseguido en ciertas partes del mismo.

“No Dream Can Heal A Broken Heart” es un corte mucho más simple, en la linea de los primeros temas del álbum, con ciertas papeletas de convertirse en un buen single aunque carente de algo de gancho o atractivo, más allá de contar de nuevo con la estupenda colaboración vocal de Johanna Kurkela en cierta parte del tema.

El estribillo y el sentimiento de la voz de Tony Kakko son una delicia en “The Truth is Out There”. Musicalmente el corte tiene algo de fílmico que no sabría explicar, pero que eleva el tema a una épica nada estandar muy acorde a la magia con la que nos hace bailar la voz nada más comenzar su reproducción. Su tono trágico engancha.

Y para acabar nos encontramos con la misma y delicada melodía de piano con la que iniciábamos el disco, pero en esta ocasión adaptada para que una muy sentida voz de Kakko nos vaya susurrando al oído nuevos sentimientos pertenecientes a ese mundo de grises que nos recuerdan la melancolía implícita que existe en el cotidiano pero complejo transcurso de la vida, y que a su vez nos prepara para seguir viviendo cosas nuevas. Y es que, a pesar de lo sentimental y melancólico del mensaje de este nuevo disco de SONATA ARCTICA en su desarrollo compositivo se pueden llegar a apreciar ciertos rayos de luz, cierta esperanza y, al mismo tiempo, lo inimitable de una mente como la de Tony Kakko, ofreciéndonos un nuevo álbum que no sabríamos tildar si se trata de la genialidad de un loco o de la locura de un genio.

“The Days of Grays” tiene todas las papeletas para afianzar a muchos detractores de la banda, e incluso para que se llegue a afirmar que se trata de un disco lento y aburrido, donde incluso se nota mucho la ausencia de Jani Liimatainen a la guitarra y hasta la portada baja algo el nivel previo, pero, a juicio de un servidor, tiene muchos más boletos comprados para conseguir que, tras varias escuchas, nos demos cuenta de que estamos ante unas composiciones realmente ricas y ante una banda ciertamente única y personal. Si te enganchó “Unia” este nuevo trabajo no es solo un digno sucesor de aquel, es una nueva apuesta con su propia razón de ser.

SONATA ARCTICA son:

Tony Kakko (1996 – presente) (voces y teclado)
Tommy Portimo (1996 – presente) (batería)
Marko Paasikoski (2000 – presente) (bajo y segundas voces)
Henrik Klingenberg (2003 – presente) (teclados y segundas voces)
Elias Viljanen (2007 – presente) (guitarra)

TRACKLIST:

01. Everything Fades To Gray (instrumental) 3:06
02. Deathaura 7:58
03. The Last Amazing Grays 5:40
04. Flag In The Ground 4:08
05. Breathing 3:55
06. Zeroes 4:23
07. The Dead Skin 6:14
08. Juliet 5:59
09. No Dream Can Heal A Broken Heart 4:33
10. As If The World Wasn’t Ending 3:49
11. The Truth Is Out There 5:03
12. Every Fades To Gray 4:32
Puntuación: 8,5

Autor: Daniel Velasco Alonso

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