Crítica
SOULFLY, una de las bandas del gran Max Cavalera, acaba de publicar su nuevo trabajo, “Totem”, un disco cargado de furia y también de esas influencias tribales tan habituales en el sonido de Max. Publicado a través de Nuclear Blast, “Totem” nos presenta diez canciones cargadas de caña y de agresividad, que nos demuestran el gran estado de forma de Max en lo que se refiere a la composición. Además, en este disco cuenta con la participación de su hijo Zyon a la batería y de su hijastro Richie (de INCITE), a las voces en uno de los temas, así como las de John Powers y Arthur Rizk (ETERNAL CHAMPION, SUMERLANDS, WAR HUNGRY) a las guitarras, pero también a la grabación y la producción junto con el propio Max. Pero vamos a verlo con más calma:
Unos sonidos tribales nos dan la bienvenida al disco y a su primer tema, “Superstition”, una canción que arranca con sonidos que nos remiten a discos como “Roots”, de esos SEPULTURA de los que Max formó parte hace ya bastante tiempo. Se trata de una canción cargada de agresividad y de caña que ya nos va dejando claro que lo que se nos viene encima va a ser gordo.
Seguimos con “Scouring the vile”, en la que colabora John Tardy, de OBITUARY, a las voces. Es una canción que es todo agresividad y que arranca con un punteo muy cañero y luego con un ritmo machacón que nos obligará a mover la cabeza casi sin darnos cuenta. Es también una canción en la que se nota un trabajo bastante logrado con las guitarras.
“Filth upon filth” empieza con mucha potencia, con un ritmo cargado de contundencia y con un punteo de guitarra que, desde el primer momento, ya es un verdadero puñetazo en la mesa. Las voces están cargadas de agresividad y la base rítmica es una auténtica brutalidad. El solo, no demasiado largo, está muy logrado.
Con un sonido muy reconocible empieza “Rot in pain”, una canción con la que Max y sus chicos miran hacia lo que Max había hecho hace algunos años, demostrando que sigue manteniendo la caña de antaño. De hecho, a mí me suena a canción de SEPULTURA, con la agresividad de entonces, pero también con bastante frescura.
Con “The damage done” se baja un poco el pistón, ya que empieza con un sonido menos rápido e incluso vagamente denso por momentos. No obstante, es una canción que mantiene muy bien el tipo con respecto a las demás del disco, manteniendo la agresividad, pero no tanto la velocidad.

La canción que da título al álbum empieza con muchísima potencia, con un sonido que nos sigue remitiendo a proyectos anteriores de Max, con mucha agresividad y también con unos leves cambios de ritmo que enriquecen mucha el tema. Es una canción que nos muestra claramente la manera en la que, en SOULFLY, Max parte de lo que ya había hecho para crear nuevas canciones.
“Ancestors” es una canción muy potente, pero en la que me da la sensación de que el punteo de la guitarra no acaba de encajar con el resto del tema, como si fuera un añadido posterior. Por lo demás, es una canción que encaja muy bien con el resto del disco.
Con mucha potencia y un ritmo muy contundente arranca “Ecstasy of gold”, una canción cargada de caña que nos conduce hasta “Soulfly XII”, un instrumental muy tranquilo que contrasta con el resto del disco y que continúa con la costumbre que hay en casi todos los discos de SOULFLY de incluir un tema instrumental con el nombre del grupo y el número del disco.
El disco termina con “Spirit animal”, un tema que empieza con unos sonidos oscuros, densos y algo tétricos, pero que luego se desarrolla con mucha potencia. Es el tema más largo del disco, con más de nueve minutos y medio, y, por lo tanto, es una canción cargada de detalles a los que prestar atención, pero en la que predominan la agresividad y la caña. La aportación de Richie Cavalera (INCITE) a las voces es sorprendente, ya que la suya es una voz limpia que contrasta con la de Max, mucho más agresiva. En esta canción también colabora Chris Ulsh (IMPALERS) a la guitarra.
En definitiva, con este nuevo trabajo de SOULFLY Max Cavalera demuestra que no quiere inventar la rueda, que solamente quiere pasárselo bien dando caña y haciendo las canciones que le pide el cuerpo, que son, en definitiva, el mismo tipo de canciones que lleva haciendo desde siempre.
No es el disco del año ni pretende serlo, pero sí es un disco con el que nos lo pasaremos genial.
Vale la pena escucharlo.
Track list:
1. Superstition.
2. Scouring the vile.
3. Filth upon filth.
4. Rot in pain.
5. The damage done.
6. Totem.
7. Ancestors.
8. Ecstasy of gold.
9. Soulfly XII.
10. Spirit animal.
SOULFLY son:
Max Cavalera: Voz y guitarras.
Mike Leon: Bajo.
Zyon Cavalera: Batería.





