Crítica
Tras la salida de “Insurgentes”, “The Incident” (Porcupine Tree) y “Welcome To My DNA”(Blackfield), Steven Wilson aún parece tener energía suficiente para presentarnos uno de sus proyectos más ambiciosos hasta la fecha: “Grace For Drowning”, 80 minutos de música repartidos en 2 CD’s (en su edición convencional, ya que la limitada cuenta con un tercer CD) en los que el genio de Wilson lleva su música un paso más allá. Se trata de un lanzamiento en el que el líder de Porcupine Tree y reputado productor ha querido reflejar algunas de sus inquietudes musicales más acuciantes, consiguiendo un resultado muy diferente a lo que estamos acostumbrados a escuchar en Porcupine Tree, que también se distancia bastante de lo que hemos podido disfrutar en Blackfield y que incluso se aleja del que hasta ahora era su único album en solitario “Insurgentes”.
Nos encontramos ante un disco en el que Steven ha puesto mucho esfuerzo y mucho de si mismo (es evidente), planteando este trabajo primero como un ente global y único, que se escuche como un todo y segundo cómo un pequeño mosaico en el que cada pieza es importante por sí misma. Y de esa manera me parece justo plantear esta review.
Primero, me gustaría comentar el todo de este trabajo: creo que ya ha quedad sobradamente claro que “Grace For Drowning” es un disco muy personal. Desde el comienzo con el escueto tema-título hasta el final con “Like Dust I Have Cleared From My Eye”, la sensación de unidad es total. Podríamos decir que es cómo una planta desde su nacimiento hasta alcanzar todo su esplendor. El disco nace con “Grace For Drowning” y va creciendo, tomando cuerpo y floreciendo a través de cortes como “Sectarian”, la cambiante “No Part Of Me”, la sorprendente “Remainder Of The Black Dog” o la genial “Raider II”, hasta alcanzar la madurez y brillar cual almendro en flor con “Like Dust I Have Cleared From My Eye”.
A través de temas tan íntimos como “Postcard” o tan interesantes como “Track One” podemos darnos cuenta de una de las características más significativas de este trabajo: se trata de un álbum con un sonido fuerte, con pegada, a pesar de no ser un disco agresivo y de que no incluye apenas trabajo de guitarras (mejor dicho, no incluye trabajo de guitarras como “cuerpo” de los temas). Steven Wilson ha querido (y conseguido) plasmar la “dureza” del rock sin utilizar como pilar el clásico elemento guitarrero, utilizando distintos recursos e instrumentos (desde violines hasta clarinetes, pasando claro por el saxo) para ocupar el lugar de las seis cuerdas, que este disco se convierten en un elemento ornamental, usado casi siempre solo para adornar o enriquecer algunos temas. Eso si, las guitarras presentes brillan con luz propia en manos del propio Wilson o de Steve Hacket en su mayoría, así como el bajo de Tony Levin o el piano de Jordan Rudess.
El sonido general del disco nos habla de rock progresivo del siglo XXI, trasladando la más pura esencia del estilo hasta el sonido y las tendencias más actuales. Señores esto es un disco de PROGRESIVO en mayúsculas y con todas las letras, un trabajo que realmente empuja la música hacia nuevos horizontes ¿Cómo?¿Por qué? Quizá porque este es un trabajo en el que en buena parte podemos escuchar a músicos de Jazz tocando rock y sus influencias previas como interpretes se dejen notar. Quizá sea porque sus estructuras avanzan de una forma que apenas se ha visto en otros lanzamientos. Quizá la magnífica producción (la mejor que he escuchado en muchísimo tiempo) influye hasta trasladar el disco a otro nivel. O quizá sea todo lo anterior y algo más. En cualquier caso las respuestas están en los temas. Acompañadme si queréis a las entrañas de este trabajo:
En primer lugar nos encontramos con “Grace For Drowning”, algo más de dos minutos en los que podemos escuchar el piano de Jordan Rudess y la voz y teclados de Steven Wilson en una melancólica y preciosa interpretación sin letra, que crea la atmósfera ideal para introducir este disco. El efecto compositivo es excelente, consiguiendo un tema que resulta a la par innovador y familiar.
El segundo corte lleva por título “Sectarian” y nos presenta una atmósfera oscura y un sonido potente, que discurre lleno de giros y recodos, cómo si de un río en su nacimiento se tratara. Siempre cambiante, siempre en movimiento, agradable y suave a veces y feroz en otras ocasiones. En este tema Steven Wilson se encarga de las guitarras, los teclados, el bajo y el autoharpa (un instrumento de cuerda que, pese a su nombre, no es un arpa sino un tipo cítara), mientras que Theo Travis y Ben Castle se hacen cargo del viento en el saxo y el clarinete respectivamente (ambos cruciales en la evolución de esta canción), Nick Beggsrecorriendo el Chapman Stick y Nic France a la batería.
El resultado, cómo ya he dicho, es sobrecogedor, con el autoharpa cómo sostén del tema en muchos pasajes, mientras que en otros es el viento y el teclado quienes sustenta la evolución de “Sectarian”. “Deform To Form A Star” vuelve a presentarnos a Theo Travis (esta vez solitario a los clarinetes), Jordan Rudess al piano y Nic France a la batería, acompañando aSteven Wilson, que se hace cargo de la voz, las guitarras y los teclados, y al gran Tony Levin, que despliega su magia a las cuatro cueras. Con el piano y los teclados como protagonistas, el tema comienza relajado y suave, introduciendo elementos poco a poco, en un ligero crescendo que nos sumerge en un insuperable de texturas y detalles. Estructuralmente el tema transcurre sin demasiados sobresaltos, basando su evolución en una base sólida pero interesante (característica dentro del estilo progresivo de Steven Wilson), sobre la que hay construido un castillo de pequeños y magníficos detalles, a través de los cuales el tema avanza por pasadizos ocultos, cruza a través de espejos mágicos y llega a rincones insospechados.
Con “No Part Of Me” comienzan las combinaciones de instrumentos más interesantes, conSteven Wilson a la voz y los teclados (además de alguna percusión, como las palmas, etc), el gran Pat Mastelotto en las baterías, Trey Gunn con la Warr Guitar y el bajo, Theo Travisofreciendo un magnífico solo de Saxo, Markus Reuter con su U8 Touch Guitar y Nick Begssplasmando un inspirado solo a las cuatro cuerdas. Para redondearlo todo nos encontramos con la participación de la sección de cuerda de la “London Session Orchestra”, cuyos arreglos (en este tema y todos los siguientes en los que aparece) han sido llevados a cabo por Dave Stewart. Posiblemente se trate de uno de los mejores cortes de este trabajo: resulta fresco y sorprendente desde el segundo uno, cualidades que, lejos de perderse con las escuchas, se ven reforzadas con cada nueva vuelta. Esta es una característica que puede aplicarse a la generalidad del disco: las estructuras planteadas por Wilson en este trabajo parecen tener un sinfín de secretos y giros, que aparecen poco a poco, casi con cuentagotas, en cada nueva escucha. Prestando atención poco a poco vamos descubriendo cómo los distintos elementos del tema parecen llevar caminos divergentes, cada uno con sus propios giros, detalles y sorpresas, solo para converger finalmente en un todo magnífico. Y así, antes de darnos cuenta, nos encontramos escuchando “Postcard”, con Steven Wilson al cargo de todo salvo de la batería, que vuelve a ser labor de Nic France. Una vez más el tema cuenta con la presencia de la orquesta y, en esta ocasión, también del coro “Synergy Vocals”.
“Postcard” puede definirse fácilmente como una balada. Quizás sea solo una impresión mía, pero se trata del tema que más me ha recordado a Porcupine Tree (vagamente, eso si) y casi el único en el que me atrevería a señalar una influencia evidente: King Crimson. Posiblemente el trabajo de Wilson remasterizando los clásicos del grupo británico haya dejado su impronta en él y “Postcard” tiene parece de esa magia psicodélica. Sin embargo, se trata de una psicodelia muy actualizada a los nuevos sonidos, lejos de la acidez de los años sesenta (préstese atención entre el minuto 1:30 y el 2:00, dónde resulta más evidente esta influencia). El exquisito gusto en los arreglos convierte este tema en una pequeña joya. Aquellos que escucharais el último disco de Peter Gabriel en solitario, aquel precioso “Scratch My Back”, muy probablemente podáis establecer paralelismos entre lo que había allí y el resultado final de “Postcard”.
En la escueta “Raider Prelude”, que cuenta tan solo con dos minutos y veintitrés segundos de duración, podemos escuchar a Steven Wilson al cargo del piano y del gong (si, del gong…aunque a decir verdad el uso de este instrumento no es tan poco habitual) y de nuevo al coro“Synergy Vocals”. Cómo decía, el uso del gong no es tan extraño dentro del rock progresivo, o incluso de algunas vertientes metaleras, sin embargo si que es menos habitual que se convierta en uno de los elementos que sujetan la canción. Su uso suele limitarse a la ornamentación, mientras que aquí adquiere pronto un papel protagonista. Su sonido y el gran trabajo a los teclados dan cuerpo a una atmósfera oscura y casi tenebrosa, que despierta el misterio con cada segundo. “Raider Prelude” es un interludio magnífico que mantiene intacta la esencia del disco. Tras el le llega el turno a uno de los platos más fuertes de este lanzamiento:“Remainder The Black Dog”.
Con la presencia de Steve Hackett a las guitarras, la participación de Nick Beggs al bajo ychapman stick, la batería de Nic France y la flauta, el clarinete y el saxo de Theo Travis, además de la aportación de Wilson a la voz, teclados, piano y el sorprendente “juego de timbes” (“Glockenspiel”, un tipo de metalófono también conocido como armónica de metal olira), los nueve minutos y medio que dura este tema transcurren casi como si de una “jam” se tratara, con giros y revueltas en cada esquina de su estructura, apoyando el desarrollo del tema sobre la sección de viento, el chapman stick y el glockenspiel. Es uno de los cortes más llamativos de este trabajo, con un resultado a medio camino entre el rock progresivo y el jazz y una fuerza sorprendente. Una de las mejores composiciones de Steven Wilson desde mi punto de vista.
Este corte pone fin al primer CD de “Grace For Drowning” (cuyo título individual es “Deform To Form A Star”) y nos deja en la mejor situación posible para empezar hambrientos la segunda entrega (cuyo título individual es “Like Dust I Have Cleared From My Eye”). En este segundo CD todo comienza con “Belle De Jour”, tres minutos en los que el autoharpa y los teclados deSteven Wilson se tornan protagonistas para construir un precioso pasaje instrumental en el que también participa la ya mencionada orquesta y podemos escuchar el interesante aporte de una guitarra con cuerdas de nylon y el sonido del bajo, ambas también a cuenta de Steven Wilson. Se trata de un corte que cumple las funciones de Intro y que consigue trasladarnos a un lejano e inexplorado rincón de nuestras mentes.
Un rincón que pronto se desvela cómo el lugar ideal para disfrutar de “Index”, un corte oscuro y con un gran uso de los sintetizadores en el que podemos disfrutar de StevenWilsonhaciéndose cargo de la voz, los teclados, el autoharpa y la guitarra, de Pat Mastelotto al cargo de la batería y una vez más de la sección de cuerda de la “London Session Orchestra”. Con gran componente ambiental y el peso de la canción apoyado sobre el trabajo de sintetizador (también a cargo de Wilson), de los teclados y de la orquesta, “Index”es uno de los cortes que mejor reflejan la esencia de este disco y sin lugar a dudas un tema que estará presente en la mayoría de conciertos del genial músico británico.
Tras “Index” nos encontramos con la minimalista “Track One”, un corte en el que solo nos topamos con Steven Wilson, que se ocupa del bajo, la voz, los teclados y la guitarra (en esta ocasión equipada con cuerdas de nylon) y con Nic France tras los parches. Se trata de un tema con cierta carga psicodélica y que aprovecha hasta el extremo las posibilidades de sus elementos. El hecho de que se trate de un corte más minimalista en cuanto al uso de distintos instrumentos, no lo convierte en un tema menos desarrollado, sino más bien todo lo contrario, en el que los distintos recursos compositivos que emplea Wilson se unen y ayudan mutuamente para crear uno de los cortes con más vida y personalidad del disco.
Con “Raider II” entramos de lleno en el plato fuerte de este disco. Veintidós minutos y veintiún segundos de una mastodóntica composición en la que Steven Wilson da el todo por el todo y consigue presentarnos un viaje musical de dimensiones y trascendencia homéricas. En este tema nos encontramos con Steven Wilson a la voz, los teclados, la percusión, el harmonio y el piano. También comparte el trabajo de guitarras con Mike Outram y Sand Showman(quien se ocupa de la acústica) y el de bajo con Nick Beggs. Junto a ellos también podemos escuchar un magnífico solo de piano de la mano de Jordan Rudess, el Stick también deBeggs, la batería de Nic France y la sección de viento de Theo Travis, compuesta por flauta, clarinete y saxo. Para redondearlo todo nos encontramos la participación de la sección de cuerda de la “London Session Orchestra” y con el coro “Synergy Vocals” una vez más.
Describir los pormenores de “Raider II” sería una tarea ardua y casi inabarcable. Sus constantes giros, las distintas progresiones instrumentales, el cuidado despliegue de detalles, sus estructuras casi inimaginables para la mayoría de compositores…Sencillamente es una obra maestra capaz de abarcar desde el rock progresivo más psicodélico y ácido de finales de los sesenta y principios de lo setenta hasta el metal progresivo de más rabiosa actualidad, pasando por todos los pasos intermedios y fundiéndolos en un solo sonido y desarrollo, en una asombrosa y magnífica explosión de talento y sentido musical. Por muchas palabras que le dedicara a esta pieza, ninguna le haría justicia. Simplemente escuchadla con atención.
El final de este segundo CD lo marca “Like Dust I Have Cleared From My Eye”, uno de mis cortes favoritos del disco. Una vez más volvemos a encontrarnos con el bajo de Tony Levin y la batería de Nic France, mientras Steven Wilson se hace cargo de la voz, los teclados, el piano, el armonio, las guitarras y el autoharpa. Se trata de un corte muy melódico, con una clara influencia sesentera (algunas melodías llegan a recordar incluso a The Beatles) y una sorprendente facilidad para llamar la atención del oyente y atraparlo en una suave y ligera tela de araña musical, construida con un sinfín de pequeños detalles que se abren ha nuestros ojos (mejor dicho, a nuestros oídos) con el paso de las escuchas. Una verdadera joya.
Para la mayoría el disco terminará aquí. Ochenta minutos, dos CDs de música que parece magia. Sin embargo algunos tendréis la suerte de poder haceros con una edición especial, en la que podréis escuchar un tercer CD con seis temas extra. Se trata de cinco canciones completamente nuevas y una versión Demo de “Raider II”, en la que Steven Wilson se hacer cargo de todo. El resultado de esta versión es un “Raider II” con un sonido más minimalista y menos enfocado (es decir, una demo), que será una interesante curiosidad para los fans. Sin embargo lo que verdaderamente merece la pena de este CD son los cinco temas restantes.
La primera en sonar es “Home In Negative”, interpretada en su totalidad por Steven Wilson. Se trata de un corte que se apoya mucho en los teclados, el autoharpa y en el viento (el armonio tiene un papel importante en el estribillo) y que tiene la misma magia que el resto del disco. Quizás con una composición menos ambiciosa (entendiendo esto por menos cubierta de detalles), se trata de un corte a medio tiempo muy agradable. Le sigue “Fluid Tap”, una de las mayores joyas de este CD bonus, con Pat Mastelotto a la batería y Tony Levin al Stickacompañando a Steven Wilson, que se hace cargo de todo lo demás. Se trata de una composición interesantísima, que no desmerece en absoluto el trabajo visto en los dos primeros CDs y que podría haber formado parte de ellos perfectamente. Oscura, con un buen uso de los sintetizadores y un Pat Mastelotto en estado de gracia. El final ambiental de “Fluid Tap” desemboca en “The Map”, un corte en el que Steven Wilson vuelve a hacerse cargo de todo durante tres minutos y medio de corte ambiental, muy apoyado en el trabajo de sintetizadores y programación electrónica, con una interesante línea de harmonio en segundo plano. Poco habitual y con cierto aura de melancolía y misterio, “The Map” consigue un resultado magnífico como Interludio.
El siguiente tema lleva por título “Raider Acceleration” y es sin lugar a dudas el plato fuerte de este CD bonus, con Mike Outram a la guitarra, Nic France a la batería y Theo Travis al Saxo, acompañando a Steven Wilson que se hace cargo del bajo y del piano eléctrico. Se trata de una explosión instrumental que hace del caos su mayor virtud, resultando en un efecto“jam” sorprendente y llamativo. Si bien es cierto que no es un tema para todo el mundo, se trata de una interesante interpretación mucho más cercana al jazz que al rock progresivo que pone de manifiesto el talento de estos músicos. Tras ella nos topamos con “Black Dog Throwbacks”, de nuevo con Steven Wilson completamente en solitario en un tema ambiental marca de la casa. Y tras él, la ya mencionada versión de “Raider II”.
En resumen, “Grace For Drowning” es una obra maestra, un disco destinado a posicionarse entre los trabajos más emblemáticos del género. Una absoluta delicia que podrán disfrutar fans desde el rock progresivo hasta el jazz. Y por si sus alicientes musicales no fueran suficiente, la edición especial incluye, además, el disco en formato Blue-Ray con sonido 5.1 y vídeos para casi todas sus pistas. Una auténtica joya audiovisual que eleva a Steven Wilson a los altares de la música. Sencillamente imprescindible.
Tracklisting de “Grace For Drowning”:
CD 1
01.- Grace For Drowning
02.- Sectarian
03.- Deform To Form A Star
04.- No Part Of Me
05.- Postcard
06.- Raider Prelude
07.- Remainder The Black Dog
CD 2
01.- Belle De Jour
02.- Index
03.- Track One
04.- Raider II
05.- Like Dust I Have Cleared From My Eye
CD 3 (Bonus):
01.- Home In Negative
02.- Fluid Tap
03.- The Map
04.- Raider Acceleration
05.- Black Dog Throwbacks
06.- Raider II (Demo Version)
Puntuación: 10
Discográfica: KScope Records
Autor: David Rodrigo (Coon)





