STEVEN WILSON – HAND. CANNOT. ERASE

Crítica

Han pasado dos años desde que Steven Wilson puso en el mercado “The Raven That Refused To Sing”, su tercer disco en solitario. Aquel lanzamiento recibió todo tipo de alabanzas (al igual que los dos anteriores) y para muchos fue considerado como su mejor trabajo (personalmente sigo teniendo en mayor estima a su predecesor “Grace For Drowning”). Dos años en los que se ha hablado mucho de Wilson, en los que se le ha podido disfrutar ampliamente en directo. Dos años que han pasado muy rápido, pero con muchas cosas en ellos, así que uno no sabe muy bien si la espera para el cuarto LP del genio británico es muy corta o muy larga.
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El caso es que 2015 verá el nacimiento de la nueva criatura nacida de la mente de Wilson, un trabajo del que ya se han publicado algunos pequeños adelantos y que lleva por título “Hand.Cannot.Erase”. El disco se ha convertido en uno de los lanzamientos más esperados para este arranque de 2015 y lo cierto es que motivos no faltan. Wilson es, posiblemente, uno de los artistas que más satisfactoriamente ha superado siempre el efecto “hype”. Las expectativas con sus nuevos trabajos son siempre enormes, en ocasiones parecen casi irreales, pero lo cierto es que nunca decepciona.

Por si los pequeños adelantos, la portada, el tracklist y las fechas de gira anunciadas (aparte de su excelente pasado musical) no fueran suficiente aliciente para tener unas ganas enormes de escuchas este trabajo, Steven Wilson ha lanzado una página web para el disco, que emula un diario-blog de una artista, en la que cuenta momentos de su vida, sus preocupaciones y nos habla de unos misteriosos visitantes. Es el trasfondo sobre el que se construye este disco, dotando al aspecto lírico y visual de este trabajo de una profundidad y una perspectiva realmente especial y diferente.

Lo primero que se percibe de este disco, ya desde la primera escucha, es que se trata de un trabajo diferente. Es un paso más en la evolución musical de Wilson, un enfoque y giro diferente al estilo que había formado en sus dos últimos trabajos. El británico, desde mi punto de vista, ha “desnudado” un poco su sonido, lo ha encrudecido. En la mayoría de los casos los temas dan menos vueltas para llegar a donde realmente quieren llegar. No son más sencillos, ni más simples, ni están menos elaborados o tienen menos arreglos: son más sinceros (a falta de una palabra mejor). En cierto sentido el trabajo musical de este disco me recuerda a la literatura del japonés Haruki Murakami: no cuenta historias trascendentales para el mundo, no da rodeos innecesarios, utiliza un lenguaje sencillo pero culto, lo que lo pone al alcance de cualquiera con un mínimo de costumbre o nivel, pero al mismo tiempo esconde escenarios y situaciones íntimas muy complejas, que empujan a realizar reflexiones maduras y casi filosóficas y nos transporta a un plano diferente. No estoy seguro de cuantos seguiréis este razonamiento que hago, pero creo que no puedo expresarlo mejor.

stevenwilson_handcannoterase_hauntingmyselfEsta naturaleza diferente, esta evolución que Wilson aborda en “Hand.Cannot.Erase” bastará para que sea un disco que posiblemente despierte cierta división de opiniones: el público progresivo está acostumbrado a los cambios y giros, pero siempre habrá quien prefiera cierta estabilidad ¿no? Personalmente creo que estamos ante una evolución muy apropiada y que abre un nuevo y amplio abanico de posibilidades a la exploración. Y lo que es más importante, creo que el enfoque que se le ha dado a este trabajo ha contribuido a crear uno de los trabajos artísticos más completos que recuerdo. Musicalmente, líricamente y en su aspecto gráfico y visual este trabajo funciona como un todo perfecto, con cada detalle cuidado y estudiado para que el resultado final sea lo más perfecto posible. Se trata de una de las muy escasas obras que trascienden el plano de su disciplina original para convertirse en una pieza de arte global.

¿Es, pues, “Hand.Cannot.Erase” el mejor disco de Steven Wilson? Creo que eso es algo en lo que no se pondrá de acuerdo casi nadie. Como obra global, sin lugar a dudas para mí lo es. En el aspecto estrictamente musical, sigo prefiriendo la basta amplitud de recursos y sonidos que ofrece “Grace For Drowning”. Pero sin duda a estas alturas ya os estaréis preguntando cuáles son los argumentos de este nuevo trabajo. Vamos a verlo.

El disco comienza con “First Regret”, un pequeño corte de dos minutos que sirve de introducción para este disco, iniciándose con el sonido de niños jugando y da entrada en un agradable crescendo al piano, revelando un ambiente musical que coincide con el adelanto que recibimos del disco a principios de Enero. Una base de sintetizador en graves y un cambio en los teclados nos llevan a abandonar pronto esta intro (que tiene cierto regusto a MARILLION) y nos dejan metidos de lleno en “3 Years Older”, tema que entra sin corte y que va desarrollándose como un paisaje musical lleno de matices, en los que el Wilson y su banda configuran un sonido progresivo, a mi modo de ver, algo difícil de definir.

Con pasajes que abordan un sonido marca de la casa (ese mellotron ya es una característica inconfundible) en un enfoque más neo-prog en la línea de IQ, claras referencias al prog setentero con influencia de grupos como CAMEL o PINK FLOYD (alrededor del minuto cuatro hay un pasaje que nos transporta directamente a “Dark Side Of The Moon”) y con un desarrollo estructural muy original, el tema también incluye una excelentísima elección en el sonido de las guitarras, con un toque bluesy muy particular (y muy Hackett) que da color al estilo del genial Guthrie Govan. El tema está plagado de detalles y refleja perfectamente la complejidad de algo tan misterioso como es la psyche interna de una persona mediante cambios de intensidad, tempo y ambientación (los toques más oscuros recuerdan enormemente al anterior “The Raven That Refused To Sing”), pero no deja de ser un corte con un objetivo claro y que no duda en buscarlo desde el primer segundo: sumergir al oyente en un ambiente indefinido donde todo es posible.

Hand. Cannot. Erase” nos ofrece un enfoque más luminoso y fresco, con más espacio para respirar, consiguiendo un sonido sorprendentemente claro y animado, que consigue una unión fantástica con la lírica y un interesante juego de contrastes con la interesante atmósfera general del trabajo, muy conseguida con su historia y concepto (historia que trataré de mantener al margen lo máximo posible para permitiros descubrirla a vosotros mismos). Los elementos electrónicos y el aire prog pop-rock del tema podrían considerarse la versión Wilson de lo que han ofrecido artistas como ANATHEMA o DEVIN TOWNSEND en sus últimos trabajos. El sello de Steven es inconfundible y su labor a la producción es perfecta y plenamente transparente, consiguiendo que el tema tenga mucha fuerza y la capacidad elástica suficiente para que cada elemento sea protagonista de su propia parcela. Los arreglos electrónicos y el uso del sintetizador se funden con la instrumentación tradicional en la que destacan los teclados, la guitarra de Govan y la sobresaliente interpretación del batería Marco Minnemann, en un resultado global cercano a la perfección.

El inicio de “Perfect Life”, con un ambiente más oscuro, una base de sintetizador en graves y la narración de la protagonista de la historia de cómo conoció y perdió a su hermana, da una profundidad extra al desarrollo del disco, avisándonos de que hay mucho que rascar en este lanzamiento. Poco a poco van apareciendo más detalles y elementos en el tema, hasta llegar a la entrada de la voz, construyendo un tema que profundiza en el sonido presentado en el anterior desde una perspectiva más melancólica. En cierto sentido el tema actúa casi como un interludio extendido, con la repetición de una frase creando un efecto de redundancia que casi puede calificarse de mantra para acabar deconstruyéndose poco a poco hasta terminar en un evidente punto y aparte.

Un punto y aparte que reinicia “Routine”, uno de los temas más interesantes de este lanzamiento, con una excelente base de piano sobre la que se va desarrollando un entramado sonoro en el que sobresale la delicadeza de las melodías y la participación de las voces masculina y femenina. A lo largo de sus casi nueve minutos de duración el tema tiene espacio suficiente para construir una parte muy interesante en el viaje que aborda este disco, ofreciendo giros y cambios inesperados en una transición muy suave y que acaban por conformar una suerte de dicotomía musical, que desde mi punto de vista pretende representar la dualidad existencial que cualquier persona alberga en su interior, en este caso en referencia especial a la protagonista de la historia. Una vez más, destacadísima interpretación de Guthrie Govan, que se va convirtiendo en uno de los nombres más importantes de la escena con cada trabajo que firma.

stevenwilson_hand_deluxeSeguidamente nos topamos con “Home Invasion”, un tema más potente y oscuro que posiblemente sea el que guarda mayor relación con el anterior disco. El bajo de Nick Beggs es absolutamente protagonista en este tema y su desarrollo estructural es un ejemplo muy claro de lo que quise expresar al comienzo de este análisis cuando decía que Wilson había enfocado los temas de este disco de una forma más sincera con ellos mismos y en cierto sentido, cruda. La luminosa y corta aparición de la voz y la guitarra acústica en el minuto cuatro y el distorsionado mellotron posterior hacen que el tema adquiera, en una transición casi imperceptible, un carácter setentero que me hace pensar en LED ZEPPELIN hasta la nueva entrada de la voz y la llegada del calmado solo, del que nace el siguiente tema, “Regret #9”, completamente enlazado en el que la formación da rienda suelta a su potencial instrumental, con cierta influencia de formaciones como YES o GENESIS. El resultado global es un tapiz muy rico en colores, que nos brinda interpretaciones absolutamente brillantes y forma un dúo de temas (a efectos prácticos podría considerarse como un único tema) que se encuentra entre lo mejor del disco.

La escueta “Transience” (solo dos minutos y cuarenta y tres segundos)  se nos presenta como un íntimo y misterioso tema que prácticamente cumple las labores de interludio, haciendo muy válido su nombre y sirviendo como acertadísima, elegante y absorbente transición entre su predecesor y la siguiente “Ancestral”. Y con “Ancestral” llegamos al que para mí es el plato principal de este trabajo, con trece minutos y medio de duración y un abanico sonoro abrumadóramente amplio, abarcando todas las ramas estilísticas que Steven Wilson es capaz de imprimir a su trabajo, mutando desde un sonido próximo al anterior “The Raven That Refused To Sing”, con un aire oscuro y misterioso, hasta un terreno más luminoso, con más presencia de los elementos electrónicos o a un “campo de juego” para los instrumentistas, dónde Marco Minnemann y Guthrie Govan campan a sus anchas, dejándonos algunas interpretaciones absolutamente majestuosas (¡sobrecogedor solo hacia el minuto 4!). Se trata de uno de esos temas definitorios, que ponen sobre la mesa quién es su creador y marcan su estilo y capacidad. Un tema que merece la pena descubrir por uno mismo y que posiblemente sea uno de los más destacados para un hipotético “Best Of” del británico.

La recta final arranca con “Happy Returns” y los sonidos de una tormenta, comenzando la andadura por lo que parece ser un tema relajado e íntimo, con los acordes de una guitarra acústica entrando pronto en escena y el paulatino descubrimiento de una melodía suave y melancólica, que gana intensidad a medida que avanza, en buena parte gracias a su contenido lírico. Las dobles guitarras, con la eléctrica en modo blues bajo la acústica, los arreglos con teclados y un leve synth y la inclusión de algunos elementos electrónicos muy luminosos y ligeros (en la línea del tema “Ariel” del último disco de ANATHEMA) le aportan a este corte una profundidad extra, llevándonos de la mano por un crescendo magistral y cíclico que no detiene su avance hasta dejarnos metidos (después de un espectacular solo) en “Ascendant Here On…”, que enlaza sin pausa ni corte para poner el punto final a este trabajo. Un pequeño tema de menos de dos minutos, muy ambiental, que guarda cierto paralelismo con el comienzo de “Perfect Life” y que cierra el camino de forma suave y tranquila, como un río que muere en el mar.

¿Queda algo por decir? Posiblemente muchas cosas. Si realizara este análisis dentro de seis meses o de un años seguramente diría todo lo que he dicho y añadiría muchas cosas más, porque así es la música de Wilson: parece un organismo vivo, parece evolucionar con cada escucha, revela detalles y enfoques nuevos en cada vuelta. Lo importante es que nos hayamos ante un trabajo que hace plena justicia a la reputación de Wilson y de los músicos que le acompañan. Y a pesar de lo pronto que estamos en el año, veo difícil que haya muchos lanzamientos capaces de desplazarlo de los primeros puestos de los rankings a fin de año.

 

stevenwilson_revendTRACKLIST:

01.- First Regret
02.- 3 Years Older
03.- Hand Cannot Erase
04.- Perfect Life
05.- Routine
06.- Home Invasion
07.- Regret #9
08.- Transience
09.- Ancestral
10.- Happy Returns
11.- Ascendant Here On…

 

Han Participado:

Steven Wilson – Voz, Mellotron, Teclados, Guitarras, Bajo
Guthrie Govan – Guitarra
Nick Beggs – Bajo, Chapman Stick
Adam Holzman – Teclados, Piano
Marco Minnemann – Batería, Percusión
Ninet Tayeb – Voz
Theo Travis – Flauta, Saxofones

 

Puntuación: 10/10
Discográfica: Kscope Records
Autor: David Rodrigo (Coon)

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