TAO TE KIN - EL PÁJARO QUE DA CUERDA AL MUNDO

Crítica

Uno de los retos mas emocionantes y gratificantes que surgen cuando uno se enfrenta a la tarea de analizar un disco o, mejor dicho, al arte que un soporte de este tipo nos ofrece, es el hecho de conseguir llegar, desde la mas absoluta humildad pero con el mas atento de los oídos y el raciocinio bien despierto, a la esencia que pretende conseguir esa misteriosa y mágica combinación de ondas y ritmos que son las música y sus contenidos líricos, sobre la amalgama de sentimientos, pensamientos y circunstancias vitales que es cada oyente.

A veces las cosas se tornan simples y definir o transmitir la esencia de un estilo musical, por el simple hecho de acotar ciertas estructuras familiares de cara a dirigirse a un determinado sector del público, no reviste demasiada complejidad para cualquier oído medianamente experimentado (lo cual no le resta importancia ni calidad). En otras, en cambio, la música explora lugares tan recónditos de nuestro ser que prácticamente no sabíamos que estaban ahí. Hace falta solo una canción, una frase bien estructurada y ciertos ritmos quebrados y caprichosos para que un sinfín de preguntas existenciales se agolpen en nuestro cerebro buscando respuesta.

Sea como sea muchos os estaréis preguntando a qué viene una disertación de este tipo en lo que se supone que es el análisis de un mero trabajo musical titulado “El pájaro que da cuerda al mundo” (editado por Lengua Armada) y cuyos artífices responden al misterioso nombre deTAO TE KIN. La respuesta a esa pregunta la encontramos directamente en la música de estos madrileños. Dar con la esencia de este trabajo es alcanzar un estado mental que te predispone a cuestionarlo todo, a plantearte las cosas de una forma más profunda de lo habitual. A través de su rock progresivo minuciosa y caóticamente estructurado TAO TE KINnos llevan a través de pasajes líricos y musicales que transforman el plano de nuestra realidad momentánea y pasan a convertirse, de meras piezas musicales complejas y atmosféricas, a pequeños ensayos filosóficos escritos sobre un pentagrama.

La voz de Emilio, predestinada a provocar en nuestra mente una inquietud sana y constante, se apoya sobre un tejido instrumental que, lejos de ser un complejo individualizado de cuatro instrumentos, se convierte rápidamente en un dialogo continuo entre cada uno de ellos. Todos tienen su voz propia y desestabilizan unas estructuras compositivas que acaban, misteriosamente y gracias a la naturalidad, cercanía y crudeza con las que están producidos, auto envolviéndose a si mismos de un sentido estructural propio que no deja indiferente al oyente.

Destacar algún tema sobre los demás de este fabuloso debut resultaría un trabajo ciertamente infructuoso puesto que la música de TAO TE KIN y sus letras van fluyendo y extendiéndose de forma uniforme por todo el trabajo y a través de nuestras propias reflexiones. Las primeras escuchas resultan complejas, las sucesivas te llevan a un estado mental que ciertamente merece la pena.

Dos de sus composiciones mas completas y estelares son, para un servidor, las asombrosas “La Distancia” y “El pájaro” (genial estribillo) porque son, simple y llanamente, únicas. Igualmente se podría nombrar aquí la profundidad de temas como “Homo Est”, la garra de “Circoloquio” o la intimidad que transmite “El miedo”, pero, como ya he dicho, en general todo el trabajo desprende momentos realmente especiales que laten y llaman la atención.

Estamos, por tanto, ante un trabajo dedicado a las mentes mas inquietas y despiertas. A aquellos dispuestos a darle mil y una vueltas a temas existenciales dotados de una banda sonora que vive y se transforma con cada escucha. Si buscas inmediatez te costará mucho encajar un disco como “El pájaro que da cuerda al mundo” entre tus patrones de recepción musical. Si no lo haces, o si estas mas habituado a las peculiaridades del rock más progresivo, tras unas escuchas andarás enganchado a diferentes pasajes líricos y sonoros de este disco al mismo tiempo, disfrutando de una de esas angustias e inquietudes mentales que de verdad son placenteras y reconfortantes para el ser humano.

Diseño y formato del disco se complementan a la perfección con todo lo comentado anteriormente. Dibujos semi-abstractos acompañan a cada uno de los temas del disco cerrando un círculo prácticamente perfecto y muy a tener en cuenta tanto actualmente como de cara al futuro dentro de nuestro rock progresivo e inquieto. Soberbio.

TAO TE KIN son:

Jesús (Guitarra)
Juan Luis (Guitarra)
Jorge (Bajo)
Ismael (Batería)
Emilio (Voz y Letras)

TRACKLIST:

01-El pájaro azul
02-Circoloquio
03-Utopíate
04-Miniego
05-Homo est
06-La distancia
07-Ajedrez
08-El miedo
09-Deja vu
10-El pájaro

Puntuación: 9,5

Autor: Daniel Velasco Alonso

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