WILD DAWN – PAY YOUR DUES

Crítica

WILD DAWN llegan desde la ciudad francesa de Orleans, y practican un Rock de sonido muy clasicote, aunque con mucha influencia del Heavy y el Stoner. Formados en el año 2008, en este 2013 presentaron su segundo álbum de larga duración, titulado “Pay your dues”.
Lo primero que nos va a llamar la atención del disco es su portada, que casi imita la portada de un cómic antiguo y que está cargada de agresividad, hasta el punto de que nos puede llevar a pensar que la música de estos chicos es Death o Grindcore, pero nada más lejos de la realidad, ya que el suyo es un Rock crudo, descarnado y sin contemplaciones, cargado de energía y de actitud, que hará que pasemos un buen rato. Ahora bien, si alguien espera innovación, mejor que busque a otra banda.
Y es que WILD DAWN lo que nos ofrecen no es nada nuevo, sino más de lo que ya conocemos, es decir, un Hard Rock cargado de contundencia, con riffs muy logrados y, sobre todo, muy divertido. Sin embargo, las influencias de este grupo son demasiado evidentes, y así muchas veces resultan tan claras que apetece dejar de escucharlos para ponernos a escuchar a los “originales”. No obstante, estos franceses tienen algunos destellos que hacen que valga la pena escucharlos con cierta atención.
La diversión empieza con “Back on track”, una canción machacona y potente, con un riff pegadizo, pero que puede dar la sensación de que es algo que ya hemos escuchado antes. Con un sonido muy contundente, de innegable regusto ochentero y americano, nos va introduciendo en el sonido de estos chicos a través de una letra macarra y una música en la que las guitarras son las protagonistas.
Con otro riff pegadizo y de ritmillo divertido empieza “Bitter mind”, una canción en la que la melodía de la voz se queda en la cabeza desde el primer momento, arropada por una música sencilla pero muy efectiva, con una batería que marca el ritmo con contundencia para que las guitarras se apropien de la canción. Los coros del estribillo pueden dar mucho juego en directo. Es una canción muy conseguida, pero muy poco original.
Seguimos con “Sometimes”, una canción que empieza con un riff distorsionado y agresivo, para después desarrollarse con contundencia, con la voz sonando por encima del bajo y la batería. Poco a poco, las guitarras van rellenando los silencios alternándose con la voz, hasta llegar a un estribillo muy conseguido. Es una de las canciones más conseguidas del disco, y se queda en la cabeza desde la primera vez que la escuchamos. Sin embargo, la coda instrumental es demasiado larga y, sobre todo, repetitiva para lo poco que aporta al tema.
S. A. D. Story” empieza con fuerza, y es un tema que se va desarrollando con potencia, aunque de forma un tanto repetitiva. Tiene un ritmo muy cañero y un solo muy logrado, pero lo que más destaca es el punteo de guitarra que suena por debajo de la voz en buena parte de la canción, que se queda en la cabeza desde el primer momento.
Con un ritmo potente y un riff muy reconocible, al que se suma el uso del talk-box empieza “Ain’t life grand”, un tema hardrockero y macarra que encantará a los que busquen esos sonidos, pero que resulta demasiado clásico. El talk-box le da un aire un tanto arcaico, pero, precisamente por tratarse de algo poco habitual en la actualidad, puede resultar sorprendente la primera vez que lo escuchamos. Lo mejor, sin duda, el solo de guitarra que se marca Romain, muy breve, pero muy rápido.
Con un punteo muy suave, de aire casi misterioso empieza “Plague of the 21st Century”. Pero que nadie se asuste, que rápidamente la cosa se acelera con un ritmo que desde el principio nos remite al sonido de MOTÖRHEAD. Es una canción rápida y furiosa, que no da un segundo de respiro.
I’m my own worst enemy” empieza con un ritmo denso y oscuro, al que se vuelve a sumar el uso del talk-box. Sin embargo, rápidamente se vuelve a los ritmos potentes y cañeros, para dar lugar a una canción de estilo muy clásico, pero a la que la aportación de los coros y del talk-box da un aire diferente al de las demás canciones.
Ain’t your life” empieza con suavidad, pero rápidamente se acelera, con un riff muy logrado y un ritmo contundente. Es una canción de mucha fuerza, con un estribillo pegadizo que puede funcionar muy bien en directo, y que recordaremos desde el primer momento, porque resulta muy pegadiza.
Con mucha tranquilidad y cierta oscuridad empieza “Better days”, una canción que poco a poco se va acelerando, pero sin perder ese toque oscuro del principio. Las estrofas se desarrollan con un ritmo machacón y muy reconocible, pero el estribillo, muy sencillo, se olvida con demasiada facilidad. Es una canción que, a pesar de tener un comienzo muy prometedor, queda muy por debajo de las demás del álbum.
Sin embargo, el punteo con el que empieza “Stone cold motherfucker” ya nos da idea de que la cosa puede ir por buen camino. Es una canción que empieza con suavidad, pero que después de la primera estrofa se acelera, con un ritmo macarra y contundente, que anima y que nos quita el sabor de boca de la canción anterior. Es una de las mejores canciones del disco, con un estribillo muy conseguido que funcionará genial en los conciertos. Sin duda, es un tema de mucha fuerza que nos dibujará una sonrisa en la cara.
Con un punteo muy tranquilo empieza “Let’s make a big mistake”, pero se acelera rápidamente, con un ritmo cañero y unas guitarras que sirven de “colchón” para la voz de Greg, arropada además por los coros en el estribillo. Es una canción de ritmo divertido y, sobre todo, muy pegadiza, que canturrearemos casi sin querer.
El disco acaba con “I hate my band”, una canción de riff muy contundente y macarra, que puede resumir perfectamente el sonido del grupo, con sus ritmos machacones, su estribillo pegadizo y sus coros. Además, un solo largo y muy logrado completa el tema. No será el mejor tema del disco, pero se mantiene al nivel del resto, y sirve como perfecto cierre para el álbum. Al final, sobre la música escuchamos los sonidos de lo que parece una discusión, que quedan muy divertidos.
En definitiva, “Pay your dues” es un disco que no va a pasar a la Historia. Pero ni falta que hace, porque nos hace pasar un rato divertido y agradable a pesar de su falta de originalidad.
Si lo que buscáis es el Rock contundente y sin florituras, podéis darle una oportunidad.
Seguro que no lo vais a lamentar.

WILD DAWN son:

Greg: Voz y guitarra rítmica.
Romain: Guitarra solista.
Alex: Bajo y coros.
Morgan: Batería.

Track list:

1- Back on track.
2- Bitter mind.
3- Sometimes.
4- S. A. D. Story.
5- Ain’t life grand.
6- Plague of the 21st Century.
7- I’m my own worst enemy.
8- Ain’t your life.
9- Better days.
10- Stone cold motherfucker.
11- Let’s make a big mistake.
12- I hate my band.

Discográfica: Black Wave.
Puntuación: 6/10.
Autor: Pablo Folgueira.

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