«Festival Cero», ¡el festival sostenible! // Anexo plaza de la Música – Las Palmas – 11/13-10-2019
El «Festival Cero» tuvo lugar entre los días once y trece del pasado mes de octubre, un festival que también representa la filosofía CERO, tal y como manifestó durante la presentación del mismo la concejala de cultura del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Dña Encarna Galván. Cero Emisiones, Cero Alcohol, Cero Azúcar. Así podíamos encontrar en el entorno del Festival un vehículo eléctrico con cero emisiones de uno de los patrocinadores. Como este, el resto de los patrocinadores lo hacían destacando la sostenibilidad.
El «Festival Cero», que llegaba a su cuarta edición, distribuyó el cartel en tres días, de los cuales los dos primeros, viernes y sábado, concentraban el grueso de las bandas en horario nocturno, siendo el domingo una jornada festiva y destinada al uso familiar.

Así, el día 11 empezaba con MOURN, que a priori nos haría pensar que presentarían su trabajo más reciente, que había salido al mercado en apenas quince días antes del festival. Quizás esa fue la razón por la que no lo presentaron, demasiado reciente para presentarlo en sociedad. Sin embargo, nos mostraron toda su artillería con un repaso de los tres trabajos anteriores. Sobre todo el que editaron en 2018: «Sorpresa familia» del que tocaron casi la totalidad de los cortes de dicho disco.
Tras una intro inicial a un ritmo de vértigo, se sucedían una tras otras los temas de ese tercer disco, con «Bcn City Tour», «Skeleton», «Strage One», «Fun At The Geysers» y «Thank You for coming over». Un sonido eminentemente eléctrico de estas jóvenes chicas: Jazz Rodríguez y Carla (guitarras) y Leia (bajista) acompañadas a la batería por Antonio Postius. Durante este repertorio de presentación de su tercer trabajo discográfico fueron las guitarristas Jazz y Carla las que se sucedían a las voces con los acordes de un sonido que entre mezclaban el rock y el punk.

Después pasaron a sorprendernos con ese sonido post punk de sus discos anteriores, como los de su primer álbum que da nombre a la banda, con «Marshall» y «You don’t Know Me», proseguían dando lugar a una banda muy compactada junto a la batería que hacía lo imposible por destrozar las baquetas junto a las chicas frente a él.
Entre tanto, también existieron momentos para el relax entre corte y corte. Si bien habían tocado hasta ese momento canciones del primer y tercer álbum, no podían dejar en el trastero los temas de «Ha, Ha, He», con el que sonó «Second Sage», el single más oscuro del álbum compuesto por la guitarrista de la banda Jazz Rodríguez. También hubo tiempo para tocar unos de los hits de la banda, «Otitis», un tema terrorífico de su primer trabajo interpretado de una forma muy rabiosa y acelerada.

Especial mención tuvo Carla Pérez, que cobró especial protagonismo con una voz desgarradora frente al resto de la banda, para, a continuación, alternarse temas de los tres primeros álbumes de la banda. Llegamos al encore final con temas del álbum con el que abrieron el concierto «Bye, Inmbécile». Al finalizar, Carla calificaba el concierto como una terapia gratis para ella. Y así con comentarios propios de unas teenagers hicieron referencias a los surfistas de la playa que como en las películas americanas siempre sucedía lo mismo o como había refrescado el tiempo. Concluyeron con «Epilogue» con las chicas tocando frente a la batería de Postius.
Y tras la pausa, para los amantes del rock, llegamos a la que sin duda sería la estrella de la noche y también del Festival: hablamos de SINIESTRO TOTAL. Cabría esperar que tocasen su último álbum, que data de hace tres años, pero, al igual que MOURN, no fue así. Muy al contrario, se centraron en sus grandes éxitos de los ’80 -’90.

Julián Hernández, único miembro fundador, en esta última etapa de la banda está al frente como cantante y guitarrista. Algunos tenían dudas sobre el que fuera batería de SINIESTRO TOTAL durante casi una década, en los ’80: ¿Estaría a la altura como líder de la banda? Y no defraudó. No hay que olvidar que como guitarrista y voz lleva desde el año 1988, y el anexo de la Plaza de la Música tuvo el mayor lleno de la noche del viernes con esta banda de rock gallega que, junto a Julián, también estuvieron presentes Ángel González, a la batería, Javier Soto, a la guitarra, Jorge Beltrán a los teclados, y Óscar G. Avendaño, al bajo.
Salieron al escenario con un negro riguroso y lo hicieron a modo de intro con un tema de Rosendo Mercado, «Loco por incordiar», y Julián con una armónica revistió el toque meloso a este tema de el de Carabanchel. Prosiguieron con «Ay Dolores», donde la percusión tomó un especial protagonismo frente a las voces del resto de la banda y la armónica que también tuvo su espacio. Siguieron con temas de los ’90 como «A casa» o «Camino de la cama». Así, en un pequeño impasse, Julián afirmaba: «Todo es fiesta, alegría, sexo y no nos damos cuenta que los males del mundo son muchos».

Posteriormente, tomó el testigo Javier Soto a las voces, en el tema «Síndrome de Estocolmo», que, como afirmaron, no deja de ser «una forma de ultraviolencia». Un tema que nos trae reminiscencias de TEQUILA.
A continuación, Julián nos relataba de que iba el siguiente tema, «Vamos muy bien», una versión de OBÚS: «hay una parte trágica en los bares y ves en el fondo del bar el amor de tu vida, pero ese objeto de deseo se larga e intentas ir detrás y el camarero nos atrapa para que le paguemos y la canción trata de esa tragedia», y lo hicieron a un ritmo de batería, mientras el «frente» de la banda cantaba la letra, dejando el protagonismo al líder de la misma.

A continuación, vuelta con hits de los ’80: «Vamonos al Kwai», con unos buenos trallazos de guitarra, para seguir con «Diga que le debo». Para pasar a la década de los ’90 con «Todo por la Napia» y, para no perder comba con la temática anterior, hace referencia a que todos los problemas vienen porque «España se droga», para luego hacer un homenaje a Manolo Tena con el tema «Quiero bailar rock and roll», con un rock de lo más desenfrenado. Julián aprovechó la ocasión para hacer mención a los agradecimientos a los equipos de luces se merecen una ovación, pero no es suficiente y también para los técnicos de sonido.
Y seguimos en la década de los ’90, con el álbum «Made in Japan» y «Cuenca minera», dedicándole el tema a toda la gente de Asturias. La noche se animó con ritmos frenéticos de guitarras más propios del punk y destacamos la versión que hicieron de THE RAMONES, en «Rock en Samil», a los que siguieron otros temas ochenteros como «Opera tu fimosis», «Miña terra galega» o su hit «Ayatollah». Ya en los temas finales entremezclaron temas de los ’90 y los ’80, que tocaban «Cultura Popular» o «Bailaré sobre tu tumba», ante un público completamente enloquecido. Finalizaron el concierto con «Somos Siniestro Total», tema que adapta al castellano el «Highway to hell» de AC/DC, y así se despidieron del público, con el puño en alto y con el sonido de fondo del himno de la Internacional Socialista.

Pasamos al día 12 con la banda local CHÂTEAU ROUGE, encargados de dar apertura a la noche del sábado, que ofrecieron una música de un estilo al más típico Rock Sureño, que nos recordó a bandas como ARIZONA BABY. La banda formada por Vincen, Neti, Gidkly y Daniel aprovecharon para presentar en el escenario del Anexo a la Plaza de la Música su primer larga duración, «Carnival’s Broken Lights», que saldría posteriormente el 1 de diciembre. Así abrieron su recital con «Sobriety», tema que abre dicho álbum, también sonaron «Freedom», «No control» y «Climbing up the mountain», de su trabajo discográfico. No obstante, también tuvieron cabida en su repertorio temas de sus EP’s anteriores, como «Wolves» y «I did my time», un tema que narra la historia de una ruptura emocional problemática que provoca ira y desconcierto, de su primer EP «Bonzo» (2017). Entre riffs de guitarras de country y folk americano, CHÂTEAU ROUGE finalizaron con «Fawless», el homónimo de la banda «Château Rouge» (2018).
Una hora después salía a escena la otra banda canaria, proveniente de la isla vecina de Tenerife, que no son otros que THE TAXMAN, con Jesse a la voz y al bajo, Noni a la guitarra y voces, Rube a los teclados y Koko a la batería, que obsequiaron al público presente con sus sonidos afines al rock (pop rock, funk o hard rock).

Abrieron su recital con «One More», de su segundo «EP II: Dayrun» (2018), con un estilo muy funk, alternándolo con los temas de su primer «EP I: Nightrun (2017), «Slowndown», con ciertas reminiscencias a JAMIROQUAI. El directo resultó ser muy fresco y mantuvo al público sin parar con continuos guiños al rock y al funk con «Remedy» (Dayrun), «Too Late to turn around» y «Maybe You Suck» (NightRun). Con este dieron un giro de lo más radical al rock más desenfrenado, al estilo de LENNY KRAVITZ, hasta que llegaron al encore final de su concierto, con el cover «Superstition», de Stevie Wonder, y concluyeron con «Vibe», de su trabajo más reciente.

Fuimos llegando al ecuador de la noche con CAROLINA DURANTE, una banda que ya ha dejado de ser el grupo revelación de 2018 para pasar a convertirse en habituales de grandes festivales, como el «Mad Cool» o el «BBK» entre otros y, por supuesto, el «Festival Cero». El fenómeno CAROLINA DURANTE va in crescendo, así que nos topamos con un numerosísimo público que había asistido para ver en exclusiva a esta banda madrileña, en su mayoría veinteañeros. No hay que obviar que este año han lanzado su primer álbum, tras sus EP´s anteriores, cuyo título es homónimo, así que era de rigor presentarlo en este festival.

CAROLINA DURANTE comenzaron con «Juanita», de su álbum «Carolina Durante», al que siguió «Buenos consejos, peores personas», del mismo disco, con un punk de lo más irreverente. El ritmo frenético de la banda se vio reflejado en una sucesión de temas para incluir los de sus EP`s «Necroromántica» del mismo nombre (2017) o «300 golpes», de «Examiga» (2018), con un público que no paraban de dar botes, mientras Diego Ibañez, vocalista de la banda, no paraba de moverse de un lado a otro, cual contorsionista en su propio espectáculo, con sonidos eléctricos invadiendo el escenario, fiel a la herencia de LOS ILEGALES.

A ritmo frenético y con letras ácidas y directas seguían sucediéndose los temas para seguir presentando su larga duración con «Cuando niño», «Perro de tu señorío», «Joder, no sé». El vocalista saltaba sobre el escenario, y un público enaltecido hacía lo propio: todo un baño de masas jóvenes y no tan jóvenes. El punto final no podía ser otro que con «Cayetano», su gran éxito, que parodia sin tapujos a los pijos de clase alta. Curiosamente, «los cayetanos» también forman parte de su público.

Tras la conclusión de CAROLINA DURANTE, sus seguidores abandonaron el anexo de la Plaza de la música en masa, pero una nueva masa de público invadió el espacio a la banda que pondría el broche de la noche: LA M.O.D.A. (La maravillosa orquesta del alcohol), un septeto acústico con influencias del rock & roll, del folk, del blues y del punk procedente de Burgos.
La banda burgalesa venía presentando su último LP: «Salvavida (de las balas perdidas)» y abrieron el concierto con el primer tema de dicho trabajo: «Mil demonios» con una vestimenta de clara inspiración italiana; con pantalón negro y camisillas blancas, acompañados de instrumentos como el acordeón, el saxofón, el banjo o la mandolina. Del mismo álbum prosiguieron con «La Vieja Banda» y «La Canción para no decir te quiero».

Era la primera vez que LA M.O.D.A. visitaban Canarias, así que era lógico que no solo se ciñieran a presentar su último larga duración. Tocaba también hacer un repaso por sus trabajos anteriores y tocar temas de su tercer álbum «¿Quién nos va a salvar?», como «Amoxicilina» o «Vasos Vacíos».
Con un espacio a reventar de público, comentaba David Ruiz, vocalista de la banda, que prefieren hablar menos y expresarlo a través de sus canciones y cantar más temas, así en «La Inmensidad», nos encontramos propuestas que se sumergen en las emociones humanas, para dar paso a «El Camino», un tema eminentemente rockero, que junto a otros dos forman parte del EP «7:47 (Ni un minuto más), con unos ritmos acelerados que se ven acompasados con la voz de David.

Y así, LA M.O.D.A. dieron el salto a otro de los discos para seguir dando a conocer al público local los temas de su discografía. Se fueron a 2015, al álbum «La primavera del invierno», con «Miles Davis», «PRMVR» o «Catedrales», canciones que son pura poesía y cantos al amor de esta orquesta rockera.
Tras dejar atrás el ecuador del concierto, en el que sonaron temas «salvavidas» como «O Naufragar» e «Himno Nacional», llegaba el turno al tema «1932», del álbum editado en 2013, donde se escucharon gritos de chicas entre el público. Momento para los agradecimientos por parte de la banda a la organización y a los equipos de sonido, que fue correspondido por un fuerte aplauso por parte del público.

Y se llegó al punto final de la noche con «Héroes del sábado», con mucho mensaje social, de inconformismo con la sociedad, pero también con uno mismo, y que resultó ser uno de los temas centrales de «…las balas perdidas», donde abandonaron la mandolina a favor de la guitarra, concluyendo con toda la banda frente a su batería, Caleb Melguizo, y todos con coros saltando en el escenario.

El «Festival Cero», en cuanto al rock se refiere, concluyó el domingo en un ambiente familiar y festivo con KIDS ROCK HISTORY, que ofrecieron un espectáculo haciendo un recorrido por la historia del rock de manera didáctica, dirigido a los más pequeños.

























