Más allá de la música, el «A pico y pala fest» es una lección de rock y compromiso // Peñarroya-Pueblonuevo, Córdoba – 15/08/2026

El pasado 15 de agosto de 2026, coincidiendo con la festividad de la Asunción de la Virgen, se celebró la segunda o tercera jornada del «A pico y pala fest», según se mire con perspectiva. En esta fecha en concreto, la programación apostó de lleno por el Rock Urbano, convirtiendo el recinto en un hervidero de distorsión con letras afiladas. Desde últimas horas de la tarde, el público acudió ataviado con camisetas de sus bandas de cabecera, creando un ambiente festivo que se extendió hasta muy altas horas de la madrugada.

MALAPUTA
El festival encendió sus motores por todo lo alto, y los encargados de dar el pistoletazo de salida no pudieron ser otros que MALAPUTA, escrito así, en una sola palabra, una seña de identidad innegociable para la banda y para que nadie se lleve equívocos.

MALAPUTA
Con una propuesta sin rodeos, el trío navarro tomó el escenario para desplegar una arrolladora dosis de Rock directo al grano. La formación, comandada por Eduardo Beaumont «Piñas» a las cuatro cuerdas y la voz principal, flanqueado por la impecable técnica de David Díaz «Kolibri» a la guitarra solista y el engranaje rítmico de Eugenio Ubasos «Euken», demostró desde el primer compás una compenetración absoluta.

MALAPUTA
El conjunto ofreció un vibrante repaso a su discografía a través de un repertorio vertiginoso que apenas dejó espacio para tomar aire. Arrancaron con la potente «Mar De Trigo», seguida por la épica «Subió El Telón» y la desafiante «A Las 2 Envido». Continuaron caldeando el ambiente con la directa «Quiero», la incandescente «Gasolina y Fuego» y la frenética «A Toda Velocidad», cover de los míticos BARRICADA. La actuación mantuvo su curso con la atronadora «Golpes De Viento», la punzante «Ramas De Colchón», la vertiginosa «Esclavo De Su Viento» y la arrolladora «El Temporal». En la recta final, impactaron con la visceral «En La Mejilla», la imponente «Mi altar», la rítmica «Café y Mulas», para dar la puntilla con «Ruido».

MALAPUTA
Alternando la contundencia de sus dos trabajos de estudio con el aliciente de incluir una electrizante versión perfectamente integrada en su espectáculo, MALAPUTA firmó un arranque de festival soberbio, cargado de actitud con pura adrenalina. Un inicio inmejorable para dejar el listón en lo más alto, contagiando a los allí presentes de esa electricidad ruda que solo el Rock de verdad sabe transmitir.

CICLONAUTAS
Tomando el testigo con maestría sobre el escenario, CICLONAUTAS hizo acto de presencia para continuar con el vendaval sonoro. La formación hispano-argentina demostró de inmediato por qué se ha consolidado como uno de los nombres imprescindibles del Rock con mayúsculas, haciendo alarde de esa personalidad única que fusiona la crudeza del Rock Stoner, matices del Blues y el aroma del Rock urbano más incisivo.

CICLONAUTAS
El trío, perfectamente engrasado en el directo, ofreció una lección de solidez gracias al liderazgo y la inconfundible voz rasgada de Mai Medina (voz y guitarra solista), arropado por una sección rítmica aplastante integrada por Javier Pintor «Javi Puertas» (bajo) y el imponente despliegue métrico de Alén Ayerdi (batería). Con un sonido denso, elegante y empacado, el grupo no necesitó artificios para adueñarse por completo del recinto.

CICLONAUTAS
Fieles a la dinámica que requiere un festival de estas características, CICLONAUTAS estructuró un setlist certero, directo a la yugular y cargado de pegada desde los primeros acordes.
El despliegue comenzó con la atmósfera envolvente de «En Mi Espacio Sideral» y la calidez eléctrica de «El Sol», marcando un ritmo ascendente que encontró en «Demencio Lacruz» y «Bombo Sicario» sus primeros grandes picos de intensidad. La rasgada voz de Mai Medina conectó de inmediato con las primeras filas, mientras los desarrollos de guitarra se entrelazaban con el pulso firme de sus otros dos compañeros de aventuras.

CICLONAUTAS
Con cortes como «Chinche Verde» y «Banderas Negras», la banda apretó el acelerador, dando paso a la fluidez rítmica de «Que Corra El Aire» y al lirismo eléctrico de «Eterno Aprendiz». En el tramo final, el empuje de «Kamikaze Del Nido» y la profundidad de «Huellas» prepararon el terreno para «Souvenir», anticipo de un inapelable «Bienvenidos los muertos», coreada al unísono por un público totalmente entregado.
Dejaron el escenario habiendo rubricado una actuación impecable, elegante en las formas y demoledora en el fondo, manteniendo en todo alto la temperatura de una noche en la que el Rock Urbano continuaba reinando sin concesiones.

SÍNKOPE
Tras las descargas de potencia marcadas por las actuaciones previas de MALAPUTA y CICLONAUTAS, llegaba uno de los momentos más esperados de la jornada y esa era la salida a escena de SÍNKOPE. La veterana formación extremeña ofreció un concierto vibrante, caracterizado por su habitual entrega sobre el escenario y una conjunción sonora impecable que conectó desde el primer acorde con el público asistente.

SÍNKOPE
El grupo articuló un repertorio equilibrado que sirvió tanto para defender en directo el material de su último trabajo discográfico, «Creer y Luchar» (2024), como para rendir homenaje a una trayectoria de más de tres décadas a través de sus himnos más emblemáticos. El arranque con «Esquinas» y «No Se Dijeron Ni Mu» marcó el tono de la velada: lírica poética, rítmica rocosa y guitarras afiladas.

SÍNKOPE
La transición hacia composiciones como «La Alegre Tristeza», «Mi Barca y Mi Mar» y «Por Pensar Le Dio Al Hombre” evidenció la madurez compositiva del conjunto, que sabe alternar la crudeza del Rock estatal con pasajes de elevada carga emocional. En el tramo central y final del show, temas indispensables como «Humo De Contrabando», «Matar Se Me Olvida» y «Llamando A Mi Bruja» desataron la comunión total con el respetable, para cerrar en todo lo alto mediante la tripleta conformada por «A Merced De Las Olas”, «El Carro De La Vida» y una coreada «En Tarros De Siete Vidas».

SÍNKOPE
Esta impecable demostración de Rock trashumante sobre las tablas fue posible gracias al trabajo de una banda en pleno estado de gracia: la carismática e inconfundible voz de Vito Íñiguez al frente, secundada por las guitarras virtuosamente afiladas y melódicas de Alberto David «Woody» y Woody Amores, la contundente e incansable base de bajo marcada por Miguel Álvarez, y la impecable batería, precisa y demoledora, comandada por Ferdi Hernández «El Niño».

SÍNKOPE
SÍNKOPE volvió a ratificar en el festival por qué se mantiene como un pilar fundamental e insustituible del Rock patrio, regalando una actuación memorable que dejó a un público exhausto y entregado con el firme convencimiento de que a la poesía hecha Rock de los extremeños aún le quedan muchas vidas por recorrer.
Antes de que se me olvide, en los conciertos del día 15 hubo un espacio dedicado a la “Plataforma para la libertad de Javier y David”, secuestrados por el régimen guineano desde hace ya dieciocho meses, así que este espacio fue cedido de forma totalmente altruista por la organización del «A pico y pala fest».

ALBERTUCHO
Este tramo de la velada dio un giro hacia la poesía canalla y el Rock más visceral con la irrupción en el escenario de Alberto Romero Nieto, más conocido como ALBERTUCHO y la banda que le acompaña llamada LOS PERROS ANDALUCES.

ALBERTUCHO
El cantautor sevillano se presentó en el «A pico y pala fest» inmerso en la celebración de sus más de dos décadas de trayectoria sobre los escenarios, combinando la crudeza del Rock urbano con esa sensibilidad lírica única que lo caracteriza. Sostenido por una formación engrasada a la perfección, con Jesús Pedrote a la batería imprimiendo una base rítmica implacable, Raúl Guerrero desplegando todo el peso de la guitarra eléctrica y Tato Quiñones marcando el compás desde el bajo, el músico hispalense ofreció un show vibrante que repasó lo mejor de su discografía.

ALBERTUCHO
El repertorio articuló un equilibrio constante entre los grandes himnos recuperados en su directo “XX Años Ladrando” (2025) y las composiciones de su regreso discográfico. El concierto arrancó con la declaración de intenciones de «El Perro Andaluz», enlazada de inmediato con la intensidad de «Frío», «Amasijo De Porrazos» y la personalidad callejera de «La Persiana». La actuación avanzó sin tregua a través de temas como «El Faisán De Hojalata», «La Gravedad De La Teoría», «Todo Será Verdad» y «La Manzana Prohibida», donde la rasgada interpretación vocal de ALBERTUCHO volvió a encender los coros del recinto.

ALBERTUCHO
En el tramo intermedio destacaron «Mentira», la emotiva «Mi Estrella» y la aclamada «Me Gustan Más Los Perros Que Los Hombres», muestra clara de la complicidad con sus seguidores. La recta final apretó el acelerador mediante la sucesión de «Descuida», «Piltrafilla» y «El Pisito», culminando una actuación impecable que reafirma la vigencia y el peso de ALBERTUCHO en el panorama del Rock estatal de vanguardia.

GATO LÓPEZ
El tramo final de la jornada dio el giro definitivo hacia el Ska combativo y festivo con la irrupción en escena de GATO LÓPEZ (tributo a SKA-P). Con el público mostrando los estragos del cansancio después de horas de distorsión, la reputada banda de tributo a SKA-P saltó al escenario para inyectar una bola de energía pura y reanimar por completo el recinto.

GATO LÓPEZ
El aliciente no era menor: la presencia sobre las tablas de músicos de la propia formación vallecana como Garikoitz Badiola Urkiza “Gari” (trombón y coros), Juan Antonio Rivas “Juanan”, (trompeta y coros) y Alberto Iriondo “Txikitin” (trompeta y coros) que se acompañan por Sergio Luna «Sergiales» (voz y guitarra), Sergio López «Ligre» (guitarra solista y coros) Iker Belinchón (batería) y Carlos Prieto «Karlitos» (bajo y coros) garantiza una casi fidelidad sonora absoluta y una pegada idéntica a la del grupo madre, actualmente en periodo de descanso hasta no se sabe cuando.

GATO LÓPEZ
Desde que sonaron las primeras notas del tema homónimo «El Gato López», el recinto volvió a convertirse en una caldera. El conjunto enlazó sin tregua «Niño Soldado», «Mestizaje» y la aclamada «Cannabis», desatando los primeros aplausos multitudinarios de su actuación. La fiesta reivindicativa continuó enfilando un clásico tras otro con «Romero El Madero», «Mis Colegas» e «Intifada», demostrando una sección de vientos arrolladora y un pulso rítmico que impidió a los presentes dar un solo paso atrás.

GATO LÓPEZ
Sin bajar las revoluciones, la banda apretó los dientes en el tramo central descargando «Kasposos», «Derecho De Admisión», la intensidad folclórica de «Juan Sin Tierra” y el ataque directo de «Crimen Sollicitationis». El tramo final fue una auténtica catarsis colectiva: la contundencia de «A La Mierda” y el guiño futbolero y callejero de «Como Un Rayo» sirvieron en bandeja de plata el remate definitivo con «El Vals Del Obrero», coreada hasta la afonía por miles de gargantas. GATO LÓPEZ firmó un cierre de jornada festivo, combativo e incansable, logrando que el cansancio se transformara en baile y dejando el listón en lo más alto.

AFÓNICA NARANJO
El cierre Rock de la jornada del 15 de agosto en Peñarroya Pueblonuevo (Córdoba) exigía una propuesta capaz de reactivar a un público exhausto tras una maratón de música de diferentes estilos. La responsabilidad recayó en AFÓNICA NARANJO, cuya irreverente propuesta de versiones actuó como el catalizador perfecto para transformar la recta final de la velada en una celebración colectiva.

AFÓNICA NARANJO
Con una formación integrada por Ángel González “ÁnHell” a la batería, Emilio Balado y Antonio López a las guitarras y coros, y Antonio López “Muñi” al bajo y la voz principal, la banda desplegó un directo técnicamente solvente envuelto en un espíritu desenfadado. La interacción constante con el público que quedaba a esas altas horas de la madrugada permitió mantener la intensidad de principio a fin de su espectáculo.

AFÓNICA NARANJO
El repertorio articuló un recorrido por grandes éxitos de la música popular, la electrónica y la música urbana, tamizados bajo un sello propio donde el humor estructuró el show. Tras una introducción instrumental, el grupo encadenó verdaderos himnos intergeneracionales como “Que La Detengan” (DAVID CIVERA), “Desátame” (MÓNICA NARANJO) y “Laura No Está” (NEK), este último complementado por dinámicas de animación con el público.

AFÓNICA NARANJO
La transición hacia ritmos más bailables incluyó pasajes dedicados a C. TANGANA, con un speech previo de Emilio Balado, la fusión de Pepas y el guiño a la música de club con el intermedio Techno Freed, previo al arrollador “Freed From Desire” (GALA RIZZATTO). El espectáculo integró además momentos performativos definidos, desde la entrega del singular Afónica Award y guiños vocales al estilo Freddie Mercury por parte de Antonio López, hasta la ejecución de pasajes dedicados a AMARAL, “Cuídate” (LA OREJA DE VAN GOGH), “Suerte” (SHAKIRA) y el cruce urbano entre “Tití Me Preguntó” (BAD BUNNY) y QUEVEDO.

AFÓNICA NARANJO
Cerrando la noche llegó con “Dime” (BETH) y el gran éxito popularizado por el anuncio de IKEA que coreó todo el público, «No puedo vivir sin ti» (LOS RONALDOS), culminando con una outro al ritmo de “Como Una Ola” (ROCÍO JURADO) que despidió definitivamente la programación del festival. AFÓNICA NARANJO firmó así un cierre impecable, caracterizado por la complicidad absoluta con el respetable y una notable solvencia interpretativa, que es digna de admirar de estos cuatro músicos procedentes de Madrid.
Cumplir diez años no ocurre todos los días. Tampoco sabemos cuándo volveremos a disfrutar de un cartel, una celebración y una edición como esta, pero lo que está claro es que se han dejado la piel. No hay que ser muy listo para ver ese esfuerzo.
La sensación general que me llevé no podía ser más satisfactoria: un evento impecable, un ambiente entregado y la confirmación de que la música en directo sigue teniendo el poder de crear recuerdos imborrables. Peñarroya Pueblonuevo (Córdoba) demostró estar a la altura de las grandes citas, dejando el listón altísimo y la promesa implícita de volver a encontrarnos en la próxima edición, si la hubiera en un futuro incierto. Habrá que darle tiempo al tiempo.

No entiendo cómo algunos habitantes de esta localidad del valle del Guadiato no apoyan más a este festival y se perjudican a sí mismos realizando declaraciones en privado que resultan del todo desfasadas.
Es comprensible la frustración cuando se percibe falta de respaldo hacia iniciativas que impulsan la economía y la visibilidad cultural de la comarca.
El impacto económico y social que un evento de esta magnitud genera en la comarca es innegable. Negar su valor o ponerle trabas desde la sombra no solo demuestra una falta de visión colectiva, sino que frena directamente el desarrollo comercial, hostelero y turístico que tanto necesita aquella zona de España.

Apostar por la cultura y el turismo local no es un capricho de unos pocos; es una estrategia de supervivencia y crecimiento para todo el municipio. Si no apoyáis lo vuestro desde dentro, difícilmente podréis exigir que vengan a invertir desde fuera y “morirá” la vida allí poco a poco.
Si tuviera que resumir lo vivido este fin de semana, lo definiría como «luces sobre el escenario y sombras desde el municipio», porque mientras la organización se dejó la piel para ofrecer un evento de primer nivel, la respuesta local fue indiferente en muchos sentidos.

























