Mucho sol y mucho rock: así arrancó Rock The Sun en Barcelona
Rock The Sun Barcelona afrontaba su segunda edición con una señal inequívoca de crecimiento: más público que en su estreno y una mayor presencia del festival en las calles del Poble Espanyol. Las camisetas se agotaban prácticamente desde la primera jornada y el recinto iba ganando ambiente a medida que avanzaban las horas. El intenso calor acompañó una jornada marcada por el hard rock, el sleaze y el rock melódico, tres estilos que encontraron en Barcelona un punto de encuentro.
Con dos ediciones a sus espaldas, Rock The Sun empieza a dejar de ser una apuesta para convertirse en una cita con identidad propia dentro del calendario rockero.

Si Redshark toca a las cuatro de la tarde, tocaba plantarse en la puerta del Poble Espanyol para disfrutar de una de las propuestas más diferentes de la jornada. Los barceloneses juegan en otra liga respecto al hard rock melódico que dominaría buena parte del cartel, más cerca de Riot o Metal Church que de Def Leppard o Eclipse. Su apuesta por el heavy metal clásico y el speed metal quedó clara desde una intro con voz en off que desembocó en “Fire Raider”.

Con el logo de la banda presidiendo el escenario, Pau Correas y los suyos fueron desgranando un repertorio de seis canciones que pasó por “Mars Recall”, “Rip Your Bones”, “Beware of the Shark”, “Stronger Than Ever” y “Fight the Rules of Power”. Las guitarras tuvieron un papel protagonista y la banda compensó la todavía discreta afluencia de público con actitud y entrega.

El sol apretaba de lo lindo y Correas terminó desprendiéndose del chaleco antes de atacar “Beware of the Shark”, mientras las camisetas de los músicos dejaban a la vista sus influencias, con especial mención a la de Savatage que lucía Phillip Graves. El sonido no fue perfecto, pero sí hubo ganas y personalidad. El homenaje al fallecido Dani White puso la nota más emotiva antes de una despedida con “Life on Mars” de fondo. Redshark dejaron así otra muestra de que su crecimiento internacional no es fruto de la casualidad.

Kilmara tenían una cuenta pendiente conmigo y en Rock The Sun la saldaron con creces. Después de haberles visto varias veces, su actuación en Barcelona fue, sin duda, la que más me ha convencido. La formación catalana salió con las ideas claras y ofreció un concierto compacto, dinámico y muy disfrutable, confirmando el buen momento que atraviesa.

Dani estuvo especialmente entonado a la voz y su imagen ochentera encajó como un guante con el sonido de la banda. Los temas de Journey to the Sun sonaron con fuerza, especialmente “My Heaven”, “Power of the Mind” y “Chances”, presentada por el propio Dani como “la canción de amor más cañera del mundo”. También hubo espacio para mirar atrás con “Disciples” y para presentar al nuevo batería, Nil, que cumplió con nota.

El tramo final, con “Take Me Back” y “Alliance of the Free”, terminó de levantar al público. Kilmara no necesitaron grandes artificios: buenas canciones, un grupo bien ensamblado y una actuación que, al menos para quien firma estas líneas, saldó definitivamente aquella cuenta pendiente.

The Cruel Intentions pusieron sobre la mesa una de las propuestas más descaradas de la jornada. Los noruegos llegaron a Rock The Sun para presentar su nuevo trabajo, All Hail Hypocrisy, manteniendo esa combinación de sleaze, melodía y actitud que recoge influencias de Guns N’ Roses, Sex Pistols o Buckcherry.

Lizzy DeVine, Kristian Solhaug, Mats Wernerson y Robin Nilsson salieron dispuestos a hacer ruido y diversión a partes iguales. “Hello There”, de Cheap Trick, abrió un repertorio que pasó por “Beating In My Chest”, “Triple Threat”, “Living Out of Line” y “Sunrise Over Sunset”, antes de que “Salt i ditt sår” introdujera un necesario cambio de registro.

La segunda mitad recuperó la faceta más gamberra con “Go Fuck Yourself”, “Weekend Suffering” y “All Hail Hypocrisy”, hasta desembocar en una recta final donde “Kerosene”, “Chaos in a Bombshell” y “Sick Adrenaline” terminaron de poner el escenario patas arriba. Su música ya ha alcanzado públicos más allá del circuito del sleaze gracias, entre otras cosas, a la inclusión de varios de sus temas en Peacemaker. En Barcelona demostraron que tienen personalidad y un directo suficientemente sólido para seguir creciendo.

Crazy Lixx volvieron a demostrar por qué son uno de los nombres de referencia del sleaze rock sueco. Liderados por un entregado Danny Rexon, los de Malmö desplegaron una auténtica descarga de hard rock ochentero: guitarras afiladas, estribillos diseñados para ser coreados y una actitud festiva que convirtió rápidamente La Carpa en una fiesta.

“Rise Above” y “Hell Raising Women” dieron el pistoletazo de salida a un repertorio que también incluyó “Girls of the 80’s”, “Wild Child” y “21 Til I Die”. Especialmente celebrada fue su versión de “Sword and Stone”, de Bonfire, perfectamente integrada en el repertorio y capaz de pasar por una canción propia.

A partir de ahí, los suecos fueron subiendo revoluciones con “Whiskey Tango Foxtrot”, “Hunt for Danger”, “Never Die (Forever Wild)” y “Blame It on Love”. Cuando parecía que ya habían exprimido al máximo la fórmula, todavía quedaba un último cartucho de peso: “Who Said Rock ’n’ Roll Is Dead”. Un cierre por todo lo alto para una actuación que tuvo exactamente lo que se esperaba de ellos: melodías, espectáculo y muchas ganas de pasarlo bien.

Eclipse fueron los encargados de poner el punto final a la primera jornada y jugaron en una dimensión diferente. Liderados por Erik Martensson, los suecos llegaron a Barcelona presentando Megalomanium II, pero sin renunciar a buena parte de los himnos que han convertido a la banda en uno de los grandes nombres del hard rock melódico actual.

“Roses on Your Grave” y “All I Want” fueron un comienzo de altura, seguidos por “Dying Breed”, “Wake Me Up” y “Twilight”. Martensson volvió a demostrar que es mucho más que un vocalista, mientras que la dupla formada junto a Magnus Henriksson continúa siendo uno de los grandes argumentos de la banda. Las guitarras, las melodías y un espectacular trabajo de luces vistieron un concierto de enorme nivel.

El repertorio tuvo también sus momentos más pausados. “The Downfall of Eden”, “Hurt” o “Battlegrounds” permitieron a Eclipse jugar con otras texturas, aunque esas ralentizaciones hicieron que la intensidad del concierto fluctuara por momentos. Cuando volvieron a pisar el acelerador, sin embargo, el resultado fue incontestable: “Blood Enemies”, “Saturday Night (Hallelujah)” y “Black Rain” devolvieron el pulso a una audiencia que ya acusaba las horas y el calor.

La recta final fue territorio de himnos. “The Hardest Part Is Losing You”, “Runaways” y “Anthem” prepararon el camino para “Viva la Victoria”, una canción que se ha convertido por derecho propio en uno de los momentos habituales de sus conciertos. Eclipse cerraron así una larga jornada con una actuación de enorme calidad, dejando el listón muy alto y poniendo el broche perfecto a un primer día marcado por el hard rock, el sleaze y las guitarras.






































