Entrevista a Amber Ofzo (SOCIAL STRAIN): «Estoy muy feliz de estar donde estoy ahora»

Joss Metalcry entrevista a Amber Ofzo, la vocalista de SOCIAL STRAIN. No os perdáis esta larguísima entrevista.
Mi objetivo es hacer un especial sobre varias formas de cantar en diferentes estilos musicales este mes de marzo, así que quiero explorar las técnicas vocales de diferentes mujeres cantantes de España. ¿Quién es Amber Ofzo para el lector que te descubra por primera vez?
Siempre es una pregunta divertida porque es muy raro hablar de uno mismo en tercera persona, pero bueno… Soy cantante de Metal, la vocalista de SOCIAL STRAIN. Me puedes encontrar en redes sociales si quieres. Nací en Bélgica, así que eso ya me define un poco… Soy muy rubia. En la escena me llaman “La Rubia”, que significa justamente eso.
Lo más llamativo de mí es cómo me comporto en el escenario: muy loca, muy energética, y siempre vas a recordar alguno de nuestros conciertos de una forma u otra; me aseguro de eso. Otra cosa que la gente suele recordar de mí es que soy muy amigable, muy sociable y extrovertida, así que puedes acercarte antes o después del show, no me importa: puedo hablar contigo durante horas. Seré tu amiga, de verdad. Esas son las dos cosas que la gente más suele decir de mí.
¿Cuáles fueron tus primeros pasos con el canto?
Mis primeros pasos en el canto fueron un poco contradictorios, si te tengo que decir la verdad.
Durante la mayor parte de mi adolescencia me negué completamente a cantar. Cuando era muy pequeña me decían que tenía una voz bonita, muy tipo «Barbie». Hay una grabación mía cantando una canción vieja de Taylor Swift cuando tenía como 11 o 12 años, y cada vez que la escucho pienso: «qué voz tan dulce, tan inocente, tan suave». Súper Barbie total.
Crecí con la idea de que jamás podría cantar Metal. Mi padre y más gente me decían que mi voz era demasiado suave, demasiado «cursi», demasiado todo… que nunca sería “Metal”. Entonces decidí coger la guitarra a los 15 años y me enfoqué solo en eso. Toqué en bandas y todo, pero de cantar, nada.
No fue hasta que me mudé a Barcelona, con 21 o 22 años, que pensé: «voy a intentarlo igual». Algunos profesores ya me habían dicho antes que tenía muy buena voz y que debía hacer algo con ella en cuanto pudiera. Pero no quería comprometerme ni empezar a cantar Pop solo porque mi voz fuera más suave. Decidí pagar clases de canto, pero en una escuela especializada en Metal.
Ahí aprendí lo básico: ejercicios vocales, ampliar el rango, controlar el volumen, cómo cantar sin hacerme daño y sin destrozarme las cuerdas vocales, a colocar la voz un poco más nasal para sacar sonidos más rasgados, más crack, más brutales y menos dulces. Estuve ahí como un año o año y medio.
Lo que realmente quería era aprender a hacer scream. Sentía que ese profesor no sabía enseñarlo, y está bien, no todo el mundo sabe hacerlo. Así que me fui y busqué una coach vocal especializada en ese estilo. La encontré, y era increíble. Durante un año y medio o dos años me enseñó a hacer scream con una técnica súper segura para las cuerdas vocales. Me enseñó un montón de trucos.
Al principio era dificilísimo. Me cansaba al momento, todo me costaba muchísimo. Cuando empecé a entender bien la técnica, la voz empezó a salir casi sola. Mi problema era que mi rango era muy alto, muy agudo, y yo quería algo más grave, más potente, más oscuro. Tuve que practicar como una loca todos los días para poder bajar el rango. Porque se puede, pero es pura técnica y práctica, sin cesar en ello.
Practiqué tanto que hasta mi profesora me decía que me calmara un poco. Estaba obsesionada. Al final conseguí hacer scream en todos los rangos: agudos, medios, graves, distintas técnicas… incluso me obsesioné con el pig squeal. Estuve más de un mes todos los días en casa haciendo ejercicio, repitiéndolo sin parar hasta que salió.
El canto es algo que me reta muchísimo, pero también me hace increíblemente feliz. Por eso evolucioné tan rápido. Pasé de no saber cantar a cantar limpio con potencia y hacer todo tipo de screams en menos de tres años. Simplemente porque estaba obsesionada y súper motivada.
Ahora siento que he aprendido prácticamente todo lo que quería aprender, y eso es súper guay porque puedo hacer lo que quiera con mi voz. Lo bueno de saber hacer scream es que puedes añadir un poco de distorsión a la voz limpia, darle más fuerza, cambiar a cuerdas falsas y hasta “engañar” un poco al rango, haciendo que parezca que llegas a notas muy altas o muy bajas. Te abre un mundo enorme.
Empecé a cantar con 21 o 22 años haciendo cosas más clásicas, tipo GUNS N’ ROSES o METALLICA, lo típico básico del Rock y Metal clásico. Ahora me encantan los retos. Busco canciones difíciles a propósito. Por ejemplo, me flipó aprender “Pray for Plagues” de BRING ME THE HORIZON, estoy obsesionada con “You Only Live Once” de SUICIDE SILENCE me parece brutal, y “Russian Grizzly in America” de SLAUGHTER TO PREVAIL me encanta, me lo paso increíble cantándola.
Estoy muy feliz de estar donde estoy ahora gracias a todo ese proceso.

Pues a ti te he descubierto por el Mono de TERRORISTAS DE LA MÚSICA, y me dijo que estabas en la banda SOCIAL STRAIN, donde haces Metal Melódico Moderno: canciones que apuestan por la energía y la crudeza para ofrecernos un latigazo lleno de coraje. ¿Qué influencias han marcado el ADN de la banda?
Me gusta definir nuestro sonido como un «Frankenstein» de todas nuestras influencias combinadas. Yo personalmente, por ejemplo, he pasado por muchas etapas: desde el metal clásico y el Funk, pasando por el Hard Rock y el Thrash, hasta llegar al metalcore, hardcore y Nu-metal. Esa última fase es, sin duda, la que más ha marcado mi estilo.
Mientras que esas influencias vienen de mi lado, mi guitarrista está muy metido en un estilo tipo CHILDREN OF BODOM; algo parecido a lo mío, pero con matices distintos. Por otra parte, nuestro batería sigue esa misma línea, pero con sus propios gustos; es un gran fan de AVENGED SEVENFOLD. Siento que nuestra música es, en esencia, una amalgama de la identidad de cada uno.
Esa mezcla se nota al escucharnos: nuestras canciones no son aburridas, tienen muchos cambios y eso hace que el oyente nunca pierda el interés. Ponemos mucho esfuerzo en escribir riffs distintos que encajen entre sí para dar forma a la composición. Siempre bromeo diciendo que nuestro EP es el «álbum perfecto para alguien con TDAH» o para quien se aburre fácilmente, porque muta constantemente. Es muy divertido ver cómo logramos que todos nuestros gustos coexistan y funcionen en un mismo lugar.
Cuando me piden etiquetar nuestro sonido, prefiero no hacerlo. No creo que la música deba tener etiquetas; debería nacer de la mente y del corazón, de lo que sentimos en el momento. No me gusta sentirme limitada por una caja que dicte cómo «debe» sonar algo. Nuestro sonido es muy mixto, y ese es precisamente nuestro mayor atractivo para un público amplio.
¿Cómo crees que ha evolucionado tu voz desde el principio hasta ahora?
Como mencioné antes, siento que mi voz ha evolucionado muchísimo gracias a todo lo que he aprendido en el camino. Cuando era más joven, sonaba muy “Barbie”: un tono muy suave, un estilo Pop perfecto y poco más.
Ahora, sin embargo, cuento con un rango mucho más amplio. He logrado imprimirle mucha más potencia a la voz, dominar diversos recursos técnicos e incluso incorporar guturales y gritos, lo que me permite explorar cualquier dirección musical que desee.
Estoy muy agradecida y feliz de haber trabajado tanto para alcanzar este nivel; me siento muy satisfecha con el resultado. Mi voz actual es más adulta, fuerte y potente, y me enorgullece todo el esfuerzo invertido porque, sinceramente, no fue nada fácil.

Mucha gente en este ambiente tiene otros trabajos para subsistir que no tienen nada que ver con lo que le apasiona, teniendo, por desgracia, que cumplir con una jornada laboral por necesidad mientras su verdadero talento queda esperando en un segundo plano. ¿Te da para vivir en este sector?
Siendo honesta: ahora mismo no. No estoy ganando dinero con la música. Me gusta decirlo tal cual es, porque creo que es importante ser transparente. Muchísima gente en este sector tiene un segundo trabajo porque no puede vivir solo de la música; yo tengo mi trabajo normal.
La música es mi hobby, es mi vida, es lo que me hace feliz. Me gusta verlo desde un punto de vista positivo: mi trabajo “de cada día” es mi fuente estable de ingresos y, en realidad, la música es lo que me motiva a trabajar más duro ahí. Como sé que a final de mes llega un sueldo, con ese dinero puedo invertir en mi proyecto: comprar equipo nuevo, costear viajes para conciertos, desplazarme lejos para tocar, promocionar la música o ir a festivales. Lo veo como que mi trabajo financia mi pasión. Prefiero enfocarlo así antes que decir: “tengo que trabajar porque la música no da dinero”.
Estudié un máster en Business Management y un grado en International Business Management. En mi tesis de grado analicé cómo ha cambiado el modelo de negocio en la industria musical, ya que me parecía interesante, encajaba perfecto con el tema que debía desarrollar.
Lo que descubrí es algo que repito mucho: el modelo antiguo de ganar dinero con la música —el que funcionaba en los 80, 90 e incluso principios de los 2000— no va a volver. Antes, los músicos ganaban dinero principalmente con la venta de discos, de entradas, merch… Los CDs y álbumes eran una fuente enorme de ingresos.
Hoy en día, eso prácticamente ha desaparecido, es así la verdad. Con el streaming ganas menos de un céntimo por reproducción. Antes, alguien tenía que comprar el álbum completo y eso te dejaba un margen de beneficio enorme durante años; ahora necesitas millones de streams para ver algo significativo. Esa era la mayor fuente de ingresos para los músicos y básicamente se perdió con las plataformas digitales.
Las bandas siguen ganando dinero con entradas y merchandising, sí, pero todo se ha vuelto carísimo en comparación. Hacer giras cuesta muchísimo: gasolina, vuelos, técnico de sonido, videógrafo, fotógrafo, hoteles o bus de gira… son un montón de gastos. Como ya no existe ese gran ingreso por la venta de discos, tienen que recuperarlo todo a través de las entradas y el merch, y por eso los precios han subido tanto.
Si quieres ver a SYSTEM OF A DOWN, pagas fácilmente más de 100 euros por la entrada más barata. Luego vas al puesto de merchandising y una camiseta te cuesta 30 o 35 euros sin problema. Es caro, sí, pero también es la manera que tienen ahora de cubrir costes.
El modelo antiguo está muerto, pero eso no significa que no se pueda ganar dinero; simplemente, el modelo es diferente. En mi opinión, hoy en día un músico puede vivir muy bien si sigue más el modelo de «influencer» que el tradicional. Es decir: sigues haciendo música y tocando con tu banda, pero trabajas muchísimo tu presencia online. Construyes comunidad, creces en redes, haces colaboraciones, patrocinios, publicidad… Muchas veces, los ingresos por anuncios o colaboraciones pueden superar lo que se gana en plataformas de streaming.
Puedes vender tus propias clases, tus productos, tu merch online o cerrar acuerdos con marcas. Hay muchas más vías, pero requieren un enfoque mucho más empresarial y digital.
Ahora mismo estoy en el punto en el que cumplo con mi empleo normal y la música es mi pasión. No gano dinero con ella todavía. No sé si en el futuro querré seguir el camino del «músico influencer», porque conlleva muchísimo trabajo y también puede quitarle la magia a la música. Eso es algo que no quiero: que mi pasión se convierta en algo que me estrese o me quite la ilusión.
Así que sí, se puede vivir de la música, pero no como antes. Hay que adaptarse, trabajar muchísimo y pensar más como creador digital que como músico tradicional. Por ahora, prefiero mantener la música como lo que más feliz me hace, la verdad.
¿Has estudiado algo relacionado con la música?
Como dije antes estudié un grado en International Business Management y un máster en Business Management. En música sí fui a escuela musical y terminé hasta el nivel medio —en el sistema que yo seguí había nivel básico, medio y luego estudios superiores—, pero no hice los estudios superiores en conservatorio o universidad.
Cuando terminé el nivel medio tenía 17 o 18 años, y ahí tuve que tomar una decisión: o estudiaba música, que era lo que realmente me apetecía en ese momento, o elegía una carrera más “segura”. Siempre he sido muy buena con los idiomas y con la economía, así que la opción de estudiar negocios también tenía mucho sentido para mí.
Recuerdo que en ese momento quería elegir música. De verdad que sí. Pero hablando con mucha gente me di cuenta de que vivir de la música es complicado, y que si estudiaba música como única vía profesional, se iba a convertir en mi punto de presión. Es decir, tendría que ganar dinero sí o sí con eso. Entonces dejaría de ser pasión para convertirse en una fuente de estrés. Yo no quería eso.
Tomé la decisión “responsable”: estudiar negocios. Porque en ese sector siempre hay trabajo y suele estar mejor pagado, lo suficiente como para poder vivir sola, mantenerme y ser independiente. Para mí es muy importante poder cuidarme a mí misma y no depender de nadie, poder darme lo que quiero y lo que necesito.
Pero cuando tomé esa decisión me hice una promesa: aunque estudiara negocios, no iba a dejar la música de lado. Iba a estudiarla por mi cuenta. Así que lo hice. Buscaba información en YouTube, compraba libros, practicaba en casa, experimentaba… Todo el tiempo libre que tenía lo invertía en aprender música de forma autodidacta.
Me prometí que cuando empezara a trabajar y a ganar dinero, iba a reinvertir una parte en mi proyecto musical. Eso es algo que sigo haciendo hasta hoy. Invierto en equipo, en clases, en formaciones distintas… Soy de esas personas que aprenden mucho mejor con un profesor, así que he seguido tomando clases para mejorar mi técnica y crecer como música.
No tengo más títulos oficiales en música después de la escuela, pero sí he seguido formándome constantemente por mi cuenta y con profesores. No me arrepiento de la decisión que tomé.
Ten por seguro que buscaré el hueco para verte en directo en cuanto actúes pronto con la banda. Es sobre el escenario donde un artista demuestra su verdadera esencia; esa es su auténtica prueba de fuego para todos los que os dedicáis al show business. Ojalá confirméis pronto una fecha en Barcelona para poder disfrutar de vuestra música con toda esa adrenalina. ¿Qué es lo que más te caracteriza cuando te subes al escenario?
Me describiría como una bomba gigante de energía.
Antes de salir al escenario, suelo estar súper tranquila, calentando la voz, concentrada, sin hacer mucho. En el momento en que pongo un pie en el escenario y suena la intro de una de nuestras canciones es como si el cerebro se apagara y la energía tomara el control.
Muchas veces hago cosas bastante locas: me subo a las mesas, me tiró al público, corro de un lado a otro, salto sin parar, cosas que en mi vida normal jamás haría. La gente me pregunta: “¿Eso lo tenías planeado? ¿Miraste antes la sala para ver dónde podías subirte o qué podías hacer?” La verdad es que no. No planeo nada. Me sale natural. No lo pienso, simplemente lo hago. Es como un pensamiento intrusivo que se convierte en acción al instante.
Recuerdo un concierto en Eloy en Terrassa (Barcelona), El escenario era súper pequeño y casi no podía ver al público. A la izquierda había mesas, en el centro un pequeño espacio donde estaba la gente de pie, y a la derecha la barra. Yo solo veía las primeras caras y cámaras delante de mí, y eso me frustró un poco porque me encanta conectar con la gente. Bajé del escenario y me subí a una mesa para poder ver mejor al público y sentir más su energía. El problema fue que no calculé la altura del techo. Me subí, salté y me di un golpe en la cabeza contra el techo. Era tan bajo que no podía ni ponerme de pie del todo. Así que terminé cantando medio agachada, con una mano sujetando el micro y con la otra agarrándome al techo para no caerme.
Ese tipo de cosas me pasan mucho. Soy una bola de energía y también una caja de sorpresas. A veces me sorprendo a mí misma porque no tengo ni idea de lo que voy a hacer en un concierto. No lo planifico, simplemente ocurre.
Mis amigos siempre dicen que parezco un conejo con TDAH en el escenario y creo que es una descripción bastante acertada.

¿Dónde crees que reside el secreto del éxito de un buen artista?
Un buen artista es alguien que nace con talento y que piensa de manera distinta a lo que la sociedad o el sistema esperan. Es alguien que se mantiene en constante práctica y que confía en sí mismo, pero que también reconoce que no es perfecto y mantiene siempre la apertura para aprender.
Lo que más frena a los músicos es ese momento en el que, tras alcanzar el éxito o dominar una técnica, creen que ya lo saben todo. Al hacerlo, dejan de escuchar consejos y cierran la puerta a su propio crecimiento. Por eso, un músico excepcional es aquel que posee seguridad, pero también la humildad suficiente para reconocer cuándo necesita aprender algo nuevo o encontrar nuevas formas de mejorar.
Un buen músico trabaja con disciplina, pero, sobre todo, siente lo que escribe y lo que canta. La diferencia es evidente: se nota cuando alguien solo interpreta palabras frente a alguien que realmente se identifica con ellas. Esa autenticidad transforma la actuación y marca la diferencia en cómo el público vive el espectáculo. Esos son, en definitiva, los factores que definen a un artista verdaderamente bueno.
Hay multitud de bandas que no tienen el reconocimiento suficiente en España y que no tienen nada que envidiar a muchas otras que vienen de fuera de nuestras fronteras. ¿Tenemos bastante cultura musical en nuestro país?
Diría que en España definitivamente hay mucha cultura en cuanto al Metal, aunque también siento que, en términos de festivales grandes, en el norte de Europa hay más cantidad. Aquí tenemos festivales importantes como Resurrection Fest, Rock Fest Barcelona o Leyendas del Rock, que son los principales, y la verdad es que son muy divertidos. Pero, por tamaño, comparados con los festivales grandes que hay en Bélgica, como Alcatraz Festival, o incluso en Alemania, como Wacken Open Air, son bastante más pequeños.
Aquí hay cultura y hay escena, pero siento que, comparado con el norte de Europa, es más reducida. Eso tiene sus pros y sus contras: por ejemplo, al ser una escena más pequeña, todos nos conocemos y es más como una familia; además, los festivales no son tan masivos, por lo que no te sientes tan abrumado con tanta gente corriendo alrededor. Es cuestión de cómo lo mires: cultura sí hay en España, pero la escena es menor que en el norte de Europa.

Todos tenemos cuerdas vocales, un diafragma y unos pulmones, pero lo que realmente marca la diferencia es la forma en que los utilizamos y la técnica que desarrollamos para producir sonidos y emociones a través de la música; no todos somos capaces de hacerlo, y muchas veces algunos artistas recurren a trampas en este aspecto, algo que me parece bastante lamentable y falta de profesionalidad en esto.
La voz es un instrumento único y personal, pues cada persona tiene su propia forma de expresarse a través de ella, y creo que no todo el mundo está capacitado para ello, como mencioné anteriormente y que volveré a repetir las veces que haga falta.
En tu caso particular, has trabajado duro para desarrollar tu técnica vocal hasta alcanzar un nivel de excelencia en el género y pasar de los momentos más delicados a los más salvajes cuando haces screams, algo que es realmente admirable por lo que he podido escuchar en las canciones públicas. ¿Qué métodos técnicos son indispensables para lograr cantar como tú?
Si quieres cantar como yo, lo mejor es no tener miedo y ser muy curioso. Tienes que lanzarte y probar a cantar la mayor cantidad de canciones, estilos y bandas posibles. Porque si solo cantas temas de uno o dos grupos, solo aprenderás las técnicas que utiliza ese cantante en específico.
Algo que me ayudó mucho fue asistir a clases para aprender la técnica correcta y, después, practicar muchísimo en casa por mi cuenta. Asegúrate de ensayar canciones de diferentes bandas para trabajar las distintas técnicas que emplean diversos vocalistas. Eso realmente te ayuda a desarrollar un rango vocal amplio, que luego podrás usar para que tu música sea más interesante y tus grabaciones más variadas.
Mi mejor consejo sería: ve a clases, aprende lo básico, practica mucho en casa y asegúrate de tener mucha variedad en los tonos y estilos que cantes.
¿Podrías contarnos un poco cómo entrenas la voz?
La voz es como cualquier otro instrumento, que necesita entrenamiento para mantenerse fluida. Lo que hago siempre es practicar en casa. Antes de practicar una canción, me gusta hacer un calentamiento, que es súper importante. Puedes encontrar muchos en internet; a mí me encanta Jacobs Academy en YouTube, tienen calentamientos vocales de cinco a diez minutos, con ejercicios muy buenos.
Después caliento mis voces de scream, que es parecido pero con una técnica que sigue las letras… No recuerdo exactamente cómo se llama ahora, pero básicamente calientas las cuerdas falsas con esa técnica. Luego analizo y trato de cantar las canciones que debo practicar; normalmente me grabo para poder escucharme después y ver en qué me equivoqué o qué puedo mejorar.
Cuando veo que hay algo que no me funciona del todo, busco ejercicios para mejorar esa técnica. Jacobs Vocal Academy tiene prácticamente todo. Hago unos cuantos rounds, le doy caña y luego vuelvo a intentarlo. Hago esto un par de veces a la semana. Ensayamos con la banda al menos una vez por semana, y ahí hago lo mismo: caliento antes de empezar.
Algo que considero importante es darle descanso a la voz. Si acabas de cantar muchas horas, simplemente silencio, no hables, guarda silencio. Ayuda mucho el té de jengibre; es genial para relajar la voz después de un día pesado. Otra cosa que me ha funcionado mucho, sobre todo si voy a cantar una canción con mucho guterales, es tomar café antes, negro, caliente, sin azúcar, porque el azúcar suele irritar la garganta. El café crea una especie de barrera en la garganta que ayuda a hacer scream más fácilmente y calienta un poco la voz.
Esas son, básicamente, las cosas que hago para entrenar mi voz y mejorar día a día, no hay más

Hace un tiempo, mi compañero Iván Allué publicó un ensayo llamado «Mujeres, Rock & Heavy Metal: ¿Quién dijo sexo débil?» (Ed Milenio), que trata el tema del machismo también en el ámbito musical, así que no quiero dejar de formular esta pregunta, siendo tú una vocalista que se va abriendo camino poco a poco en el panorama.
¿Ser mujer en un mundo históricamente muy masculinizado ha sido un problema por momentos?
¿Ser mujer me ha afectado en este sector? Sí y no. Para dar un poco de contexto: yo vengo de un pueblo súper pequeño, de estos de cuatro calles rodeadas de campos, en medio de la naturaleza en Limburgo, en Flandes (Bélgica). O sea, imagínate el ambiente.
Cuando estaba creciendo, no recuerdo ver casi ninguna mujer en bandas locales. Menos aún en Metal. Siempre era la única chica. Si había músicos tocando Metal, eran chicos, nada más eso. Al principio eso no me molestaba demasiado, hasta que con 17 o 18 años quise entrar en una banda.
Ahí fue cuando me di cuenta de que a veces, por ser mujer en el Metal, te miran diferente. Cuando acababa de cumplir 18 y quería hacer audiciones, cada vez que preguntaba me decían que no directamente. Ni siquiera me dejaban probar. No había audición, no había nada.
Más tarde me enteré del motivo: tenían la idea de que meter a una mujer en la banda siempre trae drama, que va a haber problemas y que el grupo se va a romper. “Las mujeres traen drama”. Eso era algo que muchos tenían metido en la cabeza.
La primera vez que supe que esa era la razón, me quedé en shock. Pensé: ¿quién puede pensar algo tan absurdamente estúpido? Lo que me sorprendió todavía más fue que cuando se lo contaba a amigos o incluso a adultos, me decían: “Es que es una forma de pensar bastante normal”. Yo flipando. Me estaban viendo solo como “una chica”, no como música, no como igual. Ni siquiera me daban la oportunidad de demostrar nada.
Eso me molestó muchísimo. Pero soy muy terca. No iba a aceptar un “no” así sin más.
Iba a una escuela de música para aprender guitarra, y un día vi en el tablón un anuncio de una banda que buscaba guitarrista solista. Cogí el número y les escribí un mensaje, pero a propósito no puse mi nombre para que no supieran que era mujer. En ese momento los guitarristas solistas no abundaban, así que ni me preguntaron el nombre. Solo me dijeron: “Apréndete esta canción y ven tal día a tal hora”.
Ensayé como una loca toda la semana. Fui al local de ensayo, que estaba detrás de la casa de uno de ellos. Mi padre me acompañó para ayudarme con el equipo: yo llevaba la guitarra y él el amplificador. Cuando llegamos, los chicos fueron directamente hacia mi padre y le dijeron: “Ah!!!, tú debes ser el nuevo guitarrista”. Y mi padre respondió: “No, es ella”.
Recuerdo perfectamente cómo se les cambió la cara. De sonrisa a “oh, mierda”. Pero ya era tarde. Ya estaba allí. Tenían que dejarme probar.
Entré, monté mi equipo y toqué. Los dejé con la boca abierta. Estaban sorprendidos, pero en plan bien. Me acuerdo que estábamos haciendo un cover y cuando llegó el solo empecé a tocarlo, y ellos dejaron de tocar. Les pregunté qué pasaba y me dijeron: “Nunca habíamos tenido un guitarrista que pudiera tocar el solo”. Fue muy Heavy ese momento.
Me aceptaron en la banda al instante. Así que tuve mi primera banda. Después monté mi segunda banda, que era de Punk, y a partir de ahí no volví a tener tantos problemas con ese estigma, porque en la escena me conocían. Sabían que no causaba drama, que era profesional y que sabía lo que hacía.
Pero sí, ser mujer me lo puso mucho más difícil al principio. Tuve suerte de ser cabezota y bastante rebelde, porque si no hubiera sido así, probablemente nunca habría tenido esa primera oportunidad. Si no hubiera “mentido” omitiendo mi nombre para la audición, igual ni siquiera habría empezado.
Estamos hablando de hace casi diez años. El mundo ha cambiado bastante desde entonces. Parte de que antes hubiera tan pocas mujeres en bandas era precisamente esa barrera invisible que existía, sobre todo en pueblos pequeños como el mío. En una ciudad imagino que sería diferente, o al menos eso quiero pensar.
En Barcelona nunca he sentido que me hayan tratado diferente por ser mujer. Siempre me he sentido bastante respetada en la escena.
Hoy en día veo muchas más mujeres músicas, también gracias a redes sociales. Es algo mucho más normalizado. Eso me hace muy feliz, porque significa que las chicas que ahora cumplen 18 y quieren entrar en una banda probablemente no tendrán que pasar por lo que pasé.
¿Es perfecto el mundo ahora?
Pues no. Siempre estará el típico idiota que dice que las mujeres no son buenas músicas, pero, en general, siento que hemos avanzado muchísimo en comparación con hace ocho o diez años. Eso me parece algo súper positivo. De verdad
¿Crees que se está avanzando en la igualdad en la música?
A ver… ¿Creo que se está avanzando en igualdad en la música? Sí. ¿Creo que ya es perfecta? No.
Desde que tenía 18 años hasta ahora, sinceramente siento que ha mejorado muchísimo. Ya no es un entorno tan cerrado como antes. Hay muchas más mujeres en la escena, está más normalizado, y en general me he sentido bastante respetada. Eso no significa que no sigan pasando cosas.
He tenido mucha suerte, porque no me han pasado situaciones súper extremas. Pero sí ha habido momentos en los que he pensado: “Esto no me lo estarían haciendo si fuera un tío”.
Por ejemplo, una vez tocábamos con otra banda y habíamos acordado compartir backline. Ellos traían los amplis, nosotros la batería, y cada uno usaba su instrumento. Todo estaba hablado con antelación.
Nosotros hicimos la prueba de sonido primero. En ese momento yo estaba tocando el bajo. Conecto mi bajo, mi guitarrista conecta su guitarra, el batería se coloca y de repente siento que me tocan el hombro. Me giro y hay un hombre bastante mayor que yo gritándome en la cara en español, súper agresivo. Yo me quedé en shock, porque no entendía nada.
Resulta que él era el guitarrista de la otra banda y estaba enfadado porque, según él, nadie le había avisado de que íbamos a compartir el backline. Pensaba que me había enchufado a los amplis sin permiso. Cosa que no era verdad, simplemente él no estaba informado.
Pero lo fuerte fue esto: él era guitarrista. Si tenía un problema con alguien, lo lógico sería hablar con mi guitarrista, que era quien iba a usar su ampli. Yo ni siquiera estaba usando su ampli, estaba en el de bajo. Pero mi guitarrista es hombre, más grande físicamente, igual que mi batería.
Este hombre decidió venir directamente a gritarme a mí. A la chica. La más pequeña en envergadura.
Me quedé en plan: ¿perdona? ¿Quién crees que eres para gritarme así? Llamé a mis compañeros, y en cuanto aparecieron ellos, el tipo bajó el tono automáticamente. Ya no gritaba. Ya no era tan valiente.
Después incluso se disculpó con mi guitarrista, pero a mí nunca me pidió perdón.
Eso se me quedó grabado. Porque yo sentí claramente que solo tuvo el “valor” de gritarme porque soy mujer, porque soy más pequeña, porque no le intimidaba. En el momento en que apareció otro hombre más grande, cambió completamente su actitud.
Fue la única vez en todos mis años tocando en Barcelona que viví algo así directamente. Me considero afortunada por eso, porque he escuchado historias mucho peores de otras músicas.
Una amiga mía, por ejemplo, tocó con una banda formada solo por mujeres —creo que fue en Madrid, aunque no estoy segura— y hubo un hombre en el público que empezó a tirar dinero al escenario como si fueran strippers. Cuando lo confrontaron, él decía que era “una broma”. Pero ese tipo de “bromas” no lo hacen con bandas de hombres.
Entonces sí, creo que hemos avanzado muchísimo, es lógico. La escena en general es bastante buena, pero todavía quedan cosas por mejorar. Porque este tipo de situaciones siguen pasando. No siempre se hablan, no siempre se denuncian, pero pasan. Son cosas que hacen que para nosotras tocar música sea un poco más difícil.
Hemos recorrido un largo camino desde hace 8 o 10 años, eso está más que seguro. Pero también creo que todavía nos queda camino por recorrer. Porque nadie debería tener que vivir ese tipo de situaciones, ¡¡NUNCA!!.
Sé que eres de origen belga por lo que he visto, y me gustaría hacer una comparación entre España y Bélgica en el tema del machismo en la sociedad. ¿Están allí más avanzados, como se suele decir?
Es una pregunta complicada para mí, si te tengo que decir la verdad.
Sobre todo porque la escena en la que tocaba en Bélgica fue hace unos 8 o 10 años, mientras que la escena en la que estoy tocando ahora es la de España en la actualidad. No sería justo comparar la Bélgica de hace casi una década con la España de hoy.
Lo que sí puedo decir es que vuelvo a Bélgica bastante a menudo. Tengo muchos amigos allí que siguen tocando en bandas y sigo frecuentando la escena cuando voy. Noto que se han vuelto mucho más abiertos de mente en cuanto a mujeres en la música. Hoy en día puedo ir a un concierto y mis amigos me dicen: “Tía, súbete a cantar con nosotros”. Eso probablemente no habría pasado hace 8 o 10 años.
Siento que allí han evolucionado bastante. Pero también es verdad que no estoy viviendo activamente la escena belga ahora mismo como música dentro de una banda, así que no puedo hablar desde la experiencia directa actual.
En cuanto a España, por lo que me cuenta la gente, también ha mejorado muchísimo en los últimos años. Pero como yo no estaba aquí hace 8 o 10 años, tampoco puedo comparar cómo era antes.
Siendo honesta, no puedo hacer una comparación totalmente justa entre ambos países. Sería comparar dos momentos distintos en el tiempo. Lo que sí creo es que en general, tanto en Bélgica como en España, ha habido un avance importante en los últimos años. Pero todavía queda camino por recorrer en ambos sitios.
En el extranjero se fomenta mucho más el aprendizaje de varios idiomas, mientras que aquí apenas se domina uno, en gran parte por una mentalidad heredada de generaciones muy pasadas. ¿Cuántos idiomas hablas con fluidez?
Es una pregunta interesante, pero mi historia con los idiomas empieza incluso antes de lo “oficial”. Mi lengua materna realmente no era el neerlandés estándar, sino el dialecto de mi pueblo, en Bélgica. Es un dialecto súper específico, muy de una comunidad pequeña, muy familiar. Después aprendí flamenco, que es básicamente la variante del neerlandés que hablamos en Flandes, y más adelante, en la guardería, el neerlandés estándar, que era obligatorio.
Aquí tengo que decir algo que me marcó mucho. Cuando era pequeña y empecé en infantil, me castigaban por hablar el dialecto local. El gobierno imponía que todos los niños tenían que hablar neerlandés estándar en la escuela, así que cada vez que hablaba en dialecto, mi profesora me ponía contra la pared en el recreo y no me dejaba jugar. Hasta que dejé de hablarlo.
Ahora, de adulta, prácticamente he perdido ese dialecto. Eso me da mucha pena, porque era la lengua de mis abuelos, la lengua de mi pueblo, la lengua emocional. Por eso entiendo muchísimo a la gente en Barcelona y en Cataluña en general cuando defienden el catalán en las escuelas. Cuando una lengua desaparece, se pierde algo muy profundo.
Dicho esto, actualmente hablo flamenco/neerlandés, inglés con total fluidez, español también con fluidez, y además francés y alemán. Es verdad que mi francés y mi alemán han empeorado un poco en los últimos años porque en España no los practico mucho. Cuando no usas un idioma en tu día a día, se oxida.
Siempre me han apasionado los idiomas. Para mí, aprender una lengua es como abrir la puerta a una cultura completamente nueva. Es entender cómo piensa otra sociedad. Eso me parece fascinante.
En el instituto en Bélgica el sistema te permite elegir orientación. Los primeros años son más generales, pero luego puedes elegir entre más matemáticas o más idiomas. Siempre fui malísima en matemáticas, así que elegí el itinerario de lenguas. Eso significaba menos horas de mates y muchas más horas de neerlandés, francés, inglés y alemán. Con 18 años hablaba ya cuatro idiomas con bastante soltura.
Cuando me mudé a España cometí el error de pensar que todo el mundo hablaba inglés y el primer día me di cuenta de que no era así. Vine inicialmente para hacer unas prácticas en una escuela de idiomas durante tres meses, y como parte del intercambio me ofrecían clases de español. Cogí el paquete intensivo y en tres meses pasé de cero a un nivel A2 más o menos. El resto lo fui aprendiendo sola, con libros y práctica diaria.
En el futuro me gustaría aprender un idioma no europeo. Me atrae mucho el chino mandarín porque abre una puerta enorme a la cultura asiática y además es una lengua de comunicación muy potente a nivel global. Me interesa el urdu, porque funciona como lengua puente en varias zonas del sur de Asia. Me gustan los idiomas que realmente amplían tu acceso al mundo.
Viajar me ha confirmado lo útiles que son los idiomas. Viajo muchísimo y, sinceramente, el inglés y el español me han servido en casi todas partes. En el norte de Europa con inglés te manejas perfecto. En el sur, el español ayuda muchísimo. En América Latina, casi todo el continente. Incluso en Italia o Portugal, hablando español despacio muchas veces te entienden porque son lenguas de la misma familia.
Por eso sí creo que en España se debería dar todavía más importancia a los idiomas. Saber lenguas cambia tu vida. Te da oportunidades, te da independencia y te permite entender el mundo desde más perspectivas. Para mí, eso no tiene precio.

A lo largo de mi trayectoria como colaborador en medios de comunicación, he observado que algunas cantantes comenzáis vuestra carrera siendo muy jóvenes, mientras que otras lo hacéis a una edad más madura. ¿Existe una edad idónea para empezar?
No creo que exista una edad ideal para empezar. Pienso que puedes aprender cualquier cosa siendo joven, o también de mayor, siendo adulto con más experiencia. No se trata tanto de la edad, sino de la motivación que tengas y del tiempo libre que puedas dedicar a practicar. El talento solo te lleva hasta cierto punto. Puedes nacer con todo el talento del mundo, pero si no tienes motivación ni tiempo para practicar, no avanzarás nunca.
No importa si tienes 18 años y estás súper ocupado con estudios y trabajos de estudiante, que no te queda tiempo ni motivación para trabajar en tu música; en ese caso no crecerás. Pero también puedes tener 50 años, finalmente disponer de tiempo libre y motivación, y entonces sí, puedes llegar a ser realmente bueno.
El mensaje es simple: no importa la edad, importa tu motivación y el tiempo que tengas disponible. Me molesta muchísimo cuando alguien me dice “es que ya soy muy mayor para empezar algo nuevo”. Jamás eres demasiado viejo. Puedes hacer lo que quieras en la vida.
Para decirlo de forma bien clara: todos vamos a morir algún día, así que más vale vivir la vida al máximo y hacer lo que realmente quieres hacer. No mires el número de tu edad, no importa eso. Haz lo que quieras, cuando quieras, y nunca dejes que nada te detenga, especialmente algo tan absurdo como la edad.
¿Qué más hay detrás de tu carrera que nos hayamos perdido hasta ahora?
No mucho, porque siento que mi carrera, especialmente como cantante, apenas está comenzando. Como les conté antes, empecé a cantar cuando tenía 21, 22 años, y ahora tengo 26, así que todavía estoy empezando. Siento que todavía me queda muchísimo por hacer, por probar y por aprender. Por eso, en el futuro, van a ver mucho más de mí y de mi trabajo, y también explorando estilos diferentes.
Cuando era más joven y recién empezaba a tocar la guitarra, solo quería tocar Metal, nada más, puro Metal. Ahora que soy un poco mayor, hace poco empecé a tocar Blues, simplemente porque me apetecía, porque siento que estoy en una fase de mi evolución como músico donde quiero explorar eso.
Lo mismo pasa con mi voz. Ahora hago muchos vocales extremos porque trabajé muchísimo para aprenderlos y estoy muy orgullosa de lo que puedo hacer, con un montón de trucos chulos que quiero incorporar. Pero tengo la sensación, que no está confirmada, de que el próximo EP de mi banda será más enfocado en voces limpias, porque estoy aprendiendo nuevas técnicas y he evolucionado mucho en ese aspecto para poder hacer cosas interesantes con la voz limpia. Así que quizá el próximo EP tenga más voces limpias mezcladas con algunos trucos extremos y menos screams.
Lo que quiero decir es que apenas estoy empezando en mi carrera musical y definitivamente voy a tomar muchos más proyectos en el futuro. También haré cambios en las voces y siempre inventaré trucos y cosas nuevas, simplemente porque me emociona. Y creo que eso es genial para quien nos escucha, porque no hay nada más aburrido que un músico que hace siempre lo mismo.
Lo chulo de mi proyecto, SOCIAL STREAM, es que siempre evolucionamos. Lo que escuchaste ahora de nosotros, nunca lo vamos a repetir; el próximo EP será completamente diferente, y el siguiente también, y así sucesivamente. Se puede ver claramente nuestra evolución como músicos, y eso es algo que definitivamente se puede esperar de mí.
El día 8 de marzo es el «Día Internacional de la Mujer», que se viene celebrando desde 1975, cuando fue reconocido por las Naciones Unidas, y aún más de cincuenta años después, nos queda mucho camino por recorrer en una sociedad que es demasiado machista en general. ¿Cuál crees que es el mayor reto de ser mujer en estos tiempos?
Me flipa cómo se celebra en Barcelona, todos los años estoy en la calle, participando y viendo el desfile, y de verdad me encanta que tengamos este día para celebrar. Es un poquito gracioso porque, bueno, el 8 de marzo es el Día de la Mujer y eso es universal, en Bélgica lo celebrábamos y en España, pero en Bélgica tiene un significado un poco diferente, una forma distinta de celebrarlo. Allí es más como un día las mujeres de nuestras vidas, para darles las gracias por lo que son y lo que hacen.
Normalmente ese día, a las mujeres importantes en tu vida les das un pequeño regalo, una galletita, una flor, algo pequeñito. En España sé que también se hace eso, pero aquí se aprovecha para luchar por los derechos de las mujeres, y eso es algo que siento que falta un poco en Bélgica. Allí es más del estilo de “felicidades, buen trabajo, estamos orgullosos de ti, gracias por todo lo que haces…”.
En España le añaden el tema de visibilizar problemas serios que hay que resolver en la sociedad, y eso me encanta, valorando mucho más. No hay un solo gran desafío que tengamos como mujeres, hay varios que tratar para nosotras. Hablando desde mi experiencia como mujer joven, músico y creciendo en esta cultura de redes sociales, uno de los mayores desafíos hoy en día es justamente eso, las redes sociales y lo que ello conlleva. Porque todos sentimos la necesidad de usarlas para estar en contacto con amigos, y como músico necesitas estar presente, publicar regularmente para que la gente sepa que existes, que te inviten a tocar, que escuchen tu música, que conecten contigo.
Eso es un reto para cualquier músico de ambos sexos. El problema específico para las mujeres es que se espera que seamos bonitas, atractivas… Si eres atractiva y subes un video tocando, recibes mucho más alcance que si te muestras menos atractiva. La línea es súper fina entre ser atractiva y ser considerada vulgar. Ese es el lío: como mujer y músico quieres que te tomen en serio, así que tienes que verte bien, pero sin cruzar esa línea que haga que te falten al respeto como músico.
Un ejemplo clarísimo: todos hemos visto esos videos en Instagram de chicas tocando guitarra con escote, y reciben un montón de views. Parte es por la habilidad de la chica, pero la mayoría es porque la gente se queda mirando más tiempo otras cosas.
Así funciona el algoritmo de Instagram: si la gente ve tu video sin desplazarse, el algoritmo dice que es bueno y lo muestra a más personas. Pero el problema es que al cruzar esa línea, se puede considerar vulgar y aunque seas una músico increíble, pierdes credibilidad. Eso es súper injusto, pero pasa así en realidad. Otra cosa que me molesta muchísimo es cuando subo un cover y, aunque la mayoría de comentarios son muy buenos, siempre hay un par de hombres que comentan negativamente sin saber realmente de lo que hablan.
Por ejemplo, subí un cover de “Laid to Rest” de LAMB OF GOD y un hombre comentó que la voz no sonaba bien. Le pregunté qué era lo que no estaba bien y me respondió que simplemente no sonaba bien. Le tuve que explicar la diferencia entre crítica constructiva y simplemente molestar sin argumentos debatibles. Eso pasa muchísimo y me parece frustrante.
A nosotras nos pasa mucho más que a los hombres, y es algo que conocemos como “mansplaining”, y cansa un montón estos comportamientos. Como mujer músico, el mayor desafío hoy en día es estar en redes sociales, promocionarse y equilibrar esa línea entre conseguir views y no ser sexualizada ni recibir comentarios absurdos de gente que ni sabe de música. Es súper frustrante, y es algo con lo que muchas mujeres lidiamos en redes.
¿Te sientes identificada con los movimientos actuales que buscan dar más visibilidad al talento femenino?
Me parece genial lo que están haciendo para dar más visibilidad a las artistas femeninas. Es algo que apoyo totalmente y en lo que definitivamente participaría siempre que tenga tiempo, y lo apoyaría al 100%. Un buen ejemplo de esto son las ROCKIN’ LADIES. No soy miembro, aún no formó parte de ellas, aunque estoy abierta si me están leyendo. Pero me gusta mucho la idea de ROCKIN’ LADIES: juntar a diferentes músicas, que toquen juntas, hagan jams y les den la oportunidad de tocar en vivo en conciertos. Es una iniciativa realmente muy buena. Hay muchas otras iniciativas geniales que apoyó y creo que es increíble que la gente dedique su tiempo y esfuerzo a crear oportunidades para las mujeres en la música, porque realmente es algo necesario. No hay nada que no esté mal.
En la web Metalcry.com hay miembros de toda España, pero yo, más concretamente, puedo hablar de la escena underground que está viviendo Catalunya desde hace un tiempo. Desde la pandemia de COVID-19, no dejan de surgir bandas emergentes que me sorprenden, pero que no voy a nombrar, como podéis imaginar, para no hacerle un feo a otras bandas que luchan día a día en sus locales de ensayo. De hecho, se podría hacer un especial de un mes entero sobre ellas para que la gente sepa que este tipo de música está más vivo que nunca en España, y que no tiene nada que envidiar a lo que se hace fuera de nuestras fronteras, en el extranjero
¿Cómo ves este crecimiento de competitividad desde dentro?
No lo veo como una competencia ni nada por el estilo, porque no se siente así la situación. Lo veo más como que hay más bandas y más bandas buenas, lo cual es genial porque nos da la oportunidad de aprender unas de otras y de ayudarnos entre todas. Cuantas más bandas buenas haya, más conciertos chulos podemos organizar juntos. En la escena local deberíamos apoyarnos y alegrarnos por los logros de los demás. Siento que, en general, eso es lo que pasa en la escena: nos ayudamos, nos apoyamos y crecemos juntos, sin envidia. Lo veo como hermandad, colaboración y crecimiento compartido, y creo que es algo positivo para el público.
¿Me recomendarías bandas emergentes para entrevistar en el futuro?
Tengo que decir que hay un montón y sería un poco injusto elegir unas. De las bandas que he visto tocar recientemente y con las que somos amigos, hay muchas buenas. NATURAL DISOBEDIENCE, son buenos y están grabando una nueva canción en los mismos estudios que nosotros; IT CAME FROM THE VOID, chicos geniales, banda increíble; BOTIJO, siempre es divertido ir a sus conciertos; WHITE DEMON, también buenos amigos, y verlos en vivo es emocionante; AZALEA, la banda de una amiga cercana mía, súper cool; y WOMBAT LEARNS MATH, tocamos con ellos el año pasado y son tranquilos, fue divertido tocar con ellos. Hay muchas más bandas, siento que estoy olvidando un montón y no les hago justicia, pero con estas te doy una idea de las que hay. Otra banda que me gustaría añadir es una de Valencia que vi tocar hace unas semanas, realmente genial, se llama DREAM RIPPER. Incluso me compré su merch, estuvo fantástico, y tienen una guitarrista principal, que es mujer, y toca increíble.
Te conozco a través de SOCIAL STRAIN, como dije antes, pero sé que has tenido otros proyectos. ¿Qué nos puedes contar de ellos?
Tengo diferentes proyectos, pero ninguno es duradero. Todo músico ha pasado por distintos proyectos, dependiendo, por supuesto, de tu camino como músico, de cómo vas evolucionando. Como dije antes, mi primera banda fue una banda de covers, así que tocábamos canciones de otros, y poco después de unirme a esa banda, empecé a querer crear mi propia música, porque realmente me gusta componer. Formé mi propia banda, que era una banda de Punk Rock llamada IDOC, con un amigo mío, y tuvimos, ya sabes, algunos temas propios, nos divertimos muchísimo. Toqué allí durante tres años hasta el COVID-19, y sacamos un EP que se llama “100% Idiotproof” (2020), que está en Spotify si quieren escucharlo.
Fue muy divertido. Luego me mudé a España, hice algunas clases de canto y empecé a cantar con SHARP donde estuve menos de un año. Pero no era exactamente el estilo que buscaba y tampoco era que encajara perfectamente, aunque seguimos siendo muy buenos amigos. Decidí explorar un poco por mi cuenta cuál era la dirección musical que realmente quería tomar. En algún momento, como músico, te das cuenta de que no puedes unirte a cualquier banda; primero necesitas descubrir qué quieres hacer y cuál es tu estilo antes de poder crear o unirte a una banda.
Tomé una decisión sobre mi estilo, probé un par de bandas más, pero no encontraba el sonido exacto que buscaba. Por eso decidí formar SOCIAL STRAIN, eligiendo a los músicos yo misma, según sus intereses, motivación y todo eso. Esa fue una de las razones por las que SOCIAL STRAIN sigue existiendo hoy en día y por las que trabajamos tan duro: todos tenemos el mismo objetivo y la misma idea sobre el estilo y hacia dónde queremos crecer. He tenido algunos proyectos en el pasado, pero del que estoy más orgullosa es de SOCIAL STRAIN.
¿Tienes publicado material con estás bandas?
Con IDOC tengo un EP, “100% Idiotproof” (2020), y con SOCIAL STRAIN tenemos tres singles y un EP que salió a finales del 2025. Nuestro primer single es ‘Story of My Life’, el segundo ‘Social Strain’, el tercero ‘Karma’ y el EP “DeTune» (2025). Si los escuchas en Spotify —o donde sea que los tengas—, realmente puedes ver cuánto hemos evolucionado como músicos y lo que te encontrarás cuando nos veas en vivo. Me siento muy orgullosa de este EP; es uno de mis mejores trabajos hasta ahora. Aunque siempre busco que el próximo proyecto sea mejor, por ahora me siento realmente satisfecha con lo que logramos. ¡Hay que esperar al siguiente!
Me he fijado en que aún no tenéis un videoclip editado hasta la fecha, y creo que es un paso que deberíais dar cuanto antes como banda. Vivimos en una época donde la imagen manda y las redes sociales son el motor principal. El contenido visual es promoción. Es fundamental que las bandas inviertan en material audiovisual para generar impacto y cerrar nuevas fechas de directos que os permitan consolidaros en la escena actual. ¿No habéis pensado en hacer contenido visual?
Tenemos un video disponible en YouTube de nuestra canción “Story of My Life”. Si buscan en YouTube, lo pueden encontrar ahí. Estamos en proceso de grabar nuestro segundo videoclip. El objetivo es lanzar dos videoclips distintos este año para dos singles de nuestro EP. No voy a decir cuáles, porque quiero que sea una sorpresa, pero sí, estamos trabajando en eso.
Lo que sí quiero dejar claro es que somos una banda pequeña y local, y como mencioné antes, no vivimos de la música. Por eso hemos aprendido a hacer mucho «Do It Yourself» («hazlo tú mismo»), a hacer las cosas por nosotros mismos, porque así podemos hacer más cosas. Hemos estado estudiando y aprendiendo cómo hacer un videoclip de forma correcta con el poco material que tenemos.
Pero me alegra muchísimo anunciar que muy pronto vamos a empezar a grabar el primer videoclip, y más adelante en este año saldrá el segundo. Así que ambos saldrán este año. Si no quieren perdérselos, suscríbanse a nuestro canal de YouTube y serán los primeros en enterarse.
Estoy emocionada con lo que estamos logrando ahora. Me siento muy orgullosa de mí misma y de mi banda por ser tan autónomos, por aprender nuevas habilidades en el camino y por realmente ayudar a crear y darle forma a nuestra banda. Eso es algo de lo que estoy muy orgullosa: todo lo que hacemos en nuestra banda lo hacemos nosotros mismos, y eso la hace muy auténtica.
¿Tienes una hoja de ruta definida para el futuro más inmediato?
Nuestro objetivo para este año es, recién lanzamos el EP el 11 de diciembre de 2025, y ahora estamos súper ocupados grabando los dos videoclips y, al mismo tiempo, escribiendo y componiendo el nuevo EP, que grabamos a finales del año 2026. Estamos intentando sacar un EP cada año porque queremos seguir creando música, queremos que siga estando disponible y que nuestros fans tengan siempre música nueva para escuchar.
Vamos a dar nuestros primeros pasos fuera de España. Hemos tocado algunos conciertos aquí, pero ya tenemos programado uno en Francia y otro en Lisboa. Incluso se está hablando de un concierto en Bélgica y otro en Dinamarca, pero eso aún está por confirmar. Estamos muy emocionados por empezar a girar fuera de España con nuestro EP. El objetivo principal de nuestra banda es seguir trabajando duro, seguir sacando música, crear contenido nuevo, disfrutar de la música y seguir creciendo como músicos y como banda. Ese es nuestro objetivo principal.
Hasta aquí llega esta batería de preguntas. Te agradezco mucho tu amabilidad y el tiempo que nos has dedicado para responder con tanta rapidez. Antes de terminar la charla… ¿Hay algún mensaje más que te gustaría añadir?
Muchas gracias por darme esta entrevista. Diría que el mensaje principal para todos es que, si tienen un momento, por favor chequen mi banda, SOCIAL STRAIN. Pueden hacerlo en Spotify, YouTube e Instagram. Sígannos ahí, y también me pueden seguir a mí, que estoy en Instagram también. No tengan miedo de mandarme un mensaje; intento ser más activa ahí. Un abrazo fuerte a todos los que me leyeron.

























