ROCKSPEIG. Rock con galones de salón //San Vicente de Raspeig (Alicante) 19/08/2026
ROCKSPEIG o como el Rock duro y sus cuernos al aire se disfruta también en las cómodas y resguardadas butacas del interior de un Auditorio. Una combinación que, sobre el papel, parece más propia de una broma que de un concierto de heavy metal, pero que el pasado sábado quedó demostrado en el Auditorio Municipal de San Vicente del Raspeig que, cuando las bandas salen con hambre y el público viene dispuesto a dejarse la garganta, ni siquiera las barreras físicas de unas filas de cómodas butacas son capaces de contener una buena descarga de rock.
El ROCKSPEIG de carácter gratuito y organizado bajo el amparo de la Concejalía de Cultura dentro de la programación del “Septiembre Cultural” de la ciudad alicantina, tuvo que celebrarse en recinto cerrado por cuestiones de espacio. Y sí, fue extraño ver a una parroquia rockera sentada mientras sonaban guitarras, bombos y estribillos. Aunque solo durante unos minutos, porque las tres bandas se encargaron de demostrar que una butaca jamás será una jaula para el rock.
MIND: La nueva sangre sigue pegando
A las 19:30 saltaron al escenario MIND la joven banda local que tomó el relevo de Karrrakas. Media hora les bastó para dejar claro que aquí hay sangre nueva y, lo más importante, ganas de morder.
Heavy metal sin complejos y con actitud. Abrieron con “750”, adaptación de un poema de Lorca llevada a terrenos oscuros y cargada de crítica social. Después llegaron “Dream”, “Mistake”, centrada en los remordimientos y la crisis existencial, “Somehow”, “Dyalisis”, con su punto divertido y gamberro, y cerraron con “For Whom the Bell Tolls”.
MIND nació en 2023 y está formado por Alberto Congost a la batería, Jorge Monllor al bajo, Beltrán a la guitarra y Carlos Martínez a la voz y guitarra.
Son jóvenes, sí. Pero no salieron a pedir permiso. Salieron a demostrar que el relevo generacional viene con los amplificadores encendidos, las ideas claras y ganas de comerse el escenario.
LEVIATÁN: Los viejos himnos vuelven a levantar los puños en alto.
A las 20:15 llegó el turno de LEVIATÁN. Y con ellos, una buena dosis de nostalgia, actitud y kilómetros de carretera.
La banda alicantina presentaba nuevamente a Marcosito a las voces. Después de tres años alejado del micrófono y de la banda, esta segunda etapa comenzó con los lógicos nervios, pero estos duraron poco… muy poco.
Marcos fue ganando terreno tema a tema hasta hacerse dueño del escenario. Se le vio cómodo, entregado y transmitiendo esa sensación de estar disfrutando del momento junto a sus compañeros.
Y si algo tiene LEVIATÁN es que no entiende de actuaciones estáticas; Patxi, Txus Alaminos y Emilio Modino no dejaron de moverse, saltar e interactuar con el público. El resultado fue inmediato: poco a poco las butacas empezaron a quedar abandonadas y los cuernos comenzaron a multiplicarse por el auditorio.
“Soldados de plomo”, “Perdida en los 80”, “Puños en alto” y “Leviatán” hicieron el resto.
Una hora de himnos, sudor y gargantas al límite que terminó con Kike Larios levantando las baquetas en señal de agradecimiento a un público que se había entregado por completo.
Porque cuando suenan sus majestades leviatánicas sentarse deja de ser una opción.
PINA PANZER: El rock de los 80’s no caduca
Y a las 21:30 llegó el plato fuerte de la noche. PINA PANZER tomó el escenario dispuesto a demostrar que el espíritu del rock de los 80 no está muerto. Ni mucho menos.
Acompañado por Teo Suazo a la batería, Alex Tormentor al bajo, Daniel Moreno y Manuel Vandam a las guitarras, Pina desplegó toda la artillería, combinando sus clásicos con material de P.I.N.A. (El Poder Interior Nunca Abandona).
La descarga comenzó con “Síndrome” y desde ahí aquello fue cuesta abajo y sin frenos. “Dios del rock”, “Perro viejo”, “Fuego prohibido”, “Galones de plástico”, junto a “El tren de la suerte” y “Dame color”, fueron haciendo que el auditorio pareciera cada vez menos un teatro y cada vez más una sala de conciertos.
Y Carlos Pina no se conformó con cantar pues se movió por todo el escenario, bajó a las escaleras, apareció de pie en la entrada del auditorio, acercó el micrófono al público y buscó constantemente la complicidad de la gente. Rock de contacto, del que no se limita a tocar canciones, sino que busca que el público forme parte del espectáculo. Y vaya si lo consiguió!
Especialmente llamativo fue el grupo de ocho veinteañeros llegados desde la vecina localidad de Elche que parecía haberse aprendido el repertorio con sangre. Se sabían todos los temas, Todos ! Tanto que pasaron más tiempo de pie y recorriendo los pasillos que sentados en las primeras filas. Hasta el propio Carlos alucinó con ellos.
El cierre no podía ser otro que “Toca Madera”. Un clásico de los que no necesitan presentación y que puso el broche a una actuación que superó las expectativas de quienes llegábamos preguntándonos qué podía salir de un concierto de hard rock entre butacas.
Una lástima que un concierto de estas características tuviera que celebrarse en un recinto cerrado y con el público inicialmente condenado a permanecer sentado. Pero las bandas tenían otros planes.
MIND puso la juventud y las ganas, LEVIATÁN los himnos y PINA PANZER la artillería ochentera.
Y así,entre todos, consiguieron lo que parecía difícil: convertir un auditorio interior con butacas en una auténtica fiesta rockera pues hubo cuernos, puños en alto, gargantas desgarradas, gente de pie en los pasillos y músicos bajando del escenario para mezclarse con el público.
Porque se podrá tocar en un auditorio, en una sala, en un festival o en mitad de un descampado, se podrá estar de pie, sentado o incluso encajado en una butaca, pero mientras haya guitarras enchufadas, baterías golpeando fuerte y gente dispuesta a levantar los cuernos… el ROCK seguirá sonando. Y sonando fuerte!


































