Crítica
Formada en 2001, HELLIXXIR son una banda de Thrash Metal procedente de la ciudad francesa de Grenoble que lleva ya unos cuantos años practicando una música muy potente y rápida en la que los sonidos propios del Thrash se mezclan con otros más death-metaleros, dando lugar a un sonido propio que los identifica frente a otras bandas similares. Su música aúna la técnica con la velocidad y con la ferocidad de unas composiciones muy agresiva. En 2003 editaron su primera demo, en 2007 su primer larga duración, y en 2011 presentaron el que, por el momento, es su último plástico, «Corruputed harmony», del que vamos a hablar ahora mismo.
Lo primero que llama la atención al escuchar este disco es la velocidad de la música, su agresividad y su potencia, con canciones muy cañeras y que, salvo raras excepciones, no dan un segundo de respiro. Pero una escucha más atenta, nos permite descubrir un nivel técnico muy grande, lo que hace que nos encontremos con un disco que aporta mucho más de lo que parece a simple vista.
El disco arranca con “Punishment”, una canción muy variada, perfecta para abrir los conciertos y que da caña desde el primer momento, con un riff muy reconocible y una voz muy agresiva. El sonido de las guitarras, sobre todo el solo, está muy logrado, consiguiendo unos sonidos hipnóticos en algunos momentos. Romain desarrolla ritmos muy complejos con su batería, dando un primer toque de atención sobre su calidad como músico.
Sin solución de continuidad llega “Blood writings”, una canción de ritmo machacón en la que la guitarra reclama nuestra atención con insistencia. Es un tema muy duro y agresivo, en el que se construyen unos sonidos que combinan la densidad y la oscuridad con la rabia y la potencia. Es otra canción perfecta para los conciertos, que nos obliga a hacer headbanging casi sin que nos demos cuenta.
“Constant fear” empieza con un riff de guitarra repetitivo e hipnótico, para desarrollarse con densidad y algo de oscuridad cuando Arnaud empieza a cantar las estrofas. Estas estrofas densas contrastan con el estribillo, que es el momento en el que la canción gana velocidad. Es un estribillo muy pegadizo, que los fans del grupo disfrutarán cantando en los conciertos.
Después llega el tema que da título al álbum, un instrumental que empieza con una suavidad que se mantiene durante aproximadamente un minuto, cuando empieza la caña con un ritmo poderoso y cañero. El protagonismo de la batería y, sobre todo, de las guitarras es absoluto durante todo el tema, alternando las partes rápidas y machaconas con otras más densas.
De forma abrupta empieza “Opressions”, un tema corto, cañero y agresivo, en el que Arnaud canta con mucha rabia. Su ritmo machacón convierte a esta canción en una de las más reconocibles del disco. Con las guitarras se desarrollan melodías y punteos muy logrados. “Bloody Mary” empieza con densidad y con una atmósfera oscura, aunque pronto gana potencia. Es una canción agresiva en la que las guitarras y la batería destacan por encima del bajo o de la voz, especialmente durante la coda.
Desde el principio queda claro que “Faces of death” es un tema potente, en el que la voz y los instrumentos pelean por llamar nuestra atención. Las guitarras realizan melodías muy llamativas, mientras Arnaud canta con mucha agresividad. Hacia la mitad del tema el ritmo se ralentiza, y Arnaud susurra más que canta, para pronto volver a la caña, con la batería sonando con mucha potencia. Es una canción cargada de matices, que está entre las mejores del disco.
“Birth of the evil” es una canción muy rabiosa, trepidante y feroz. Las melodías de la guitarra y el rapidísimo ritmo de la batería demuestran la calidad de estos músicos de forma incontestable, aunando la técnica con la velocidad y la rabia, hasta dar lugar a un tema que representa perfectamente lo que estos cuatro chavales son capaces de hacer.
“Declaration of war” empieza con un riff muy reconocible, y casi parece la continuación ideal para el tema anterior. Es una canción muy agresiva, en la que desarrollan unos sonidos muy logrados, con un ritmo machacón y poderoso. Su estribillo es muy sencillo, pero es perfecto para gritarlo en los conciertos. Un cambio de ritmo a otro más denso sirve de preludio a la coda, justo antes de que una melodía tranquila sirva para enlazar con “Kill the parasite”, el tema que cierra el álbum. Se trata de un instrumental en el que la guitarra es la absoluta dominadora, con la batería y el bajo como meros acompañamientos, aunque todavía sirviendo como muestras de la calidad de los músicos. Mantiene durante casi toda su duración la agresividad que habíamos visto a lo largo de todo el disco, pero cuando ya está a punto de finalizar, vuelve a sonar la misma melodía con la que acababa la canción anterior, terminando así el disco.
En definitiva, un álbum directo y muy potente, con unas voces muy agresivas, un trabajo muy grande con las guitarras (tanto en lo que se refiere a los riffs como en lo referido a los solos), y, sobre todo, con unas baterías complejísimas, veloces y muy curradas. Todo ello se combina para crear unas canciones de mucha agresividad en las que el grupo demuestra toda su calidad y la capacidad que tienen para asimilar las tendencias más novedosas del estilo. Sin duda, un disco que merece ser escuchado y, sobre todo, disfrutado.
HELLIXXIR son:
Arnaud Loubry: Voz y guitarras.
Matthieu Laforêt: Guitarras.
Manu “Smith” Campistany: Bajo.
Romain Charbonnier: Batería.
TRACKLIST:
01- Punishment.
02- Blood writings.
03- Constant fear.
04- Corrupted harmony.
05- Oppressions.
06- Bloody Mary.
07- Faces of death.
08- Birth of the evil.
09- Declaration of war.
10- Kill the parasite.





