Bilbao se viste de gala para recibir a JUDAS PRIEST // Bilbao Arena – Miribilla – 30/06/2025
Llegaba el último día del mes de junio y Bilbao se vestía de gala para recibir a una de las grandes bandas del heavy metal: Judas Priest. De la mano de Route Resurrection, los chicos de Rob Halford anunciaban hace ya más de medio año que visitarían nuestro país, no solamente en el Rockfest Barcelona y en el Resurrection Fest, sino también en una fecha propia dentro de la extensa gira ‘The Shield Of Pain Tour’ en la que celebran el trigésimo quinto aniversario de su más que mítico álbum Painkiller.
En un inicio, la fecha programada era el 23 de junio; sin embargo, por motivos logísticos y de agenda de la banda, finalmente se trasladó al 30 de junio, anunciando además a Phil Campbell and The Bastard Sons como artista invitado para amenizar la velada y calentar motores para el sexteto de Birmingham. Un cartel de infarto para celebrar un aniversario tan especial.
Así, nos acercamos hasta el Bilbao Arena con tiempo suficiente para observar que, a juzgar por la gran cantidad de gente que se arremolinaba en torno al recinto, había muchas ganas de recibir a Judas Priest y disfrutar de temas tanto clásicos como otros más nuevos, que previsiblemente presentarían al haber publicado Invincible Shield el año pasado.

Las puertas abrían a las seis en punto para que los fans pudiesen ir accediendo al interior y bien lograr un buen sitio en pista o acomodarse en grada. Poco a poco el Bilbao Arena fue llenándose hasta que, para las siete y media, hora en la que estaba programado que empezase a soltar tralla Phil Campbell, se percibían pocos huecos. Y con puntualidad británica, como no podía ser de otra manera, Phil y los suyos daban comienzo a su show entre una enorme ovación.

Con un sonido acorde a la ocasión y una ejecución espectacular, fueron desgranando su setlist que estuvo compuesto además de por temas propios, también por un buen puñado de cortes de Motörhead, como viene siendo habitual; algo que agradecimos enormemente como fans de la banda de Lemmy que, ya que no podemos disfrutar actualmente de sus directos, al menos tener un ‘pedacito’ de ellos de alguna manera. La hora que duró el concierto pasó volando entre clasicazos como “Born to Raise Hell”, “Ace of Spades” o “Killed by Death”, que sonaron a las mil maravillas y que nos hicieron revivir conciertos de antaño de Motörhead.

El show de Phil Campbell and The Bastard Sons fue una auténtica gozada para ir abriendo boca y rememorar tiempos pasados, que nos prepararon para recibir a Judas Priest con más ganas aún. Con unos minutos para el cambio de escenario y que el público pudiese salir un momento a adquirir alguna bebida o simplemente tomar el aire en un día tan caluroso como el que estaba siendo, llegó la hora de los de Halford.

A eso de las nueve menos cuarto de la noche, las luces del Bilbao Arena se apagaron para volver a encenderse y apuntar al centro del escenario en el que Rob Halford aparecía frente a sus fans en los primeros compases de “All Guns Blazing”. El recinto al completo rugía en una bienvenida monumental a los Judas. Como no podía ser de otra manera en este aniversario del Painkiller, además de la canción de apertura, incluyeron de seguido “Hell Patrol” casi sin dar tiempo ni a respirar entre tema y tema. Bajo un espectáculo de luces inmenso y el no parar del guitarrista Richie Faulkner que continuamente hacía gestos e interactuaba con el público, la noche seguía para volver todavía más atrás en el tiempo con “You’ve Got Another Thing Comin’” de su Screaming for Vengeance –1982–, corte que tiene ya más de cuatro décadas y que sigue sonando como el primer día.

Los minutos pasaban volando encadenando temazos como el fantástico “Freewheel Burning” seguido de la archiconocida “Breaking the Law”, que todo aquel que se había acercado hasta allí coreaba a pleno pulmón. Así como otras veces hemos observado más parones entre canción y canción, en Miribilla, la banda de Halford no estaba dispuesta a perder ni un solo minuto y todo iba transcurriendo de una forma fugaz. Muchos cambios de luces y un Rob que iba de lado a lado del escenario dieron paso a “A Touch of Evil” y otro clasicazo que nos encanta “Night Crawler” –personalmente el corte favorito de toda su discografía–.

El espectáculo continuó ante un Bilbao Arena abarrotado, tanto en pista como con bastante aforo completo en las gradas. El ambiente festivo continuaba ante los riffs pesados y la excelente interpretación de Halford a la voz. Así como en otros shows quizás le hayamos visto algo más flojo en este sentido, en esta ocasión bordó la actuación, demostrando que sigue en plena forma y que tenemos Judas para rato. Aprovecharon la parte central del concierto para presentar temas como “Gates of Hell”, “The Serpent and the King” o “Giants in the Sky” de su último álbum alternándolos con otros singles con más bagaje. Precisamente “Giants in the Sky” dio lugar al momento más apoteósico de la noche con “Painkiller”, la canción protagonista de la velada.

El recinto se volvió completamente loco y, si hasta el momento el show había sido impecable, este tema lo hizo subir un escalón más. Sin casi darnos ni cuenta, la noche había llegado hasta su punto álgido y así se notó entre los fans, que se dejaron la piel para acompañar a gritos a la banda en este sencillo. Tras unos minutos tan intensos, hubo un amenazante parón dando a entender que todo había acabado, pero sabíamos que no. “The hellion” anunciaba la llegada de “Electric Eye”, otra de nuestras favoritas que, sin darnos mucho margen, venía seguida de otro de los instantes más esperados del show. Rob aparecía una vez más montado en esa Harley Davidson low-rider del 81 que el fabricante les vendió por un dólar hace ya muchos años, para interpretar a continuación “Hell Bent for Leather”, que se ha convertido ya en todo un himno.

Un concierto realmente intenso y lleno de estímulos que tenía que cerrarse por todo lo alto. Y así fue. Con “Living After Midnight”, canción pegadiza y que es imposible no cantar en un show de los Judas, los de Halford se despedían de Bilbao en lo que había sido una noche inolvidable, llena de buena música y un mejor ambiente. Esperamos que, en esta ocasión, Judas Priest no tarde siete años en volver a la capital bizkaina y que muy pronto los tengamos de vuelta alegrándonos otra tarde-noche de verano o de cualquier época del año.
Texto: Oiane Díaz / Fotos: Daniel Oyarzabal
































