Crítica
«Circle Of Snakes» es el retorno, tras dos años de silencio, de esa leyenda viva del rock que es Glenn Danzig. Tras hacerse un nombre en The Misfits (banda que abandona en 1983) y en Samhaim, Danzig comenzó en 1987 una serie de álbumes que fue numerando (sin contar la genial obra instrumental Black Aria) hasta el actual que llevaría el nº 8 en su cuenta. Pero para romper esa sucesión la banda ha decidido no hacer aparecer el octavo numero en su portada, como símbolo del cambio de orientación que representa.
Se presentaba este álbum como el trabajo más oscuro de cuantos ha realizado hasta la fecha, y razón no le falta al menos en su primera mitad. Danzig abandona en esta ocasión los sonidos electrónicos que había usado en los álbumes 6 y 7, «Satan’s Child» y «I Luciferi» respectivamente, y se deja llevar por sus raíces del heavy metal clásico, de bandas como Black Sabbath. Este cambio lo agradecerán los fans de los primeros álbumes de Danzig (entre los que me incluyo), y puede que no lo agradezcan tanto los que se engancharon con sus dos últimos trabajos.
No es ese el único cambio respecto a trabajos anteriores. Se puede apreciar también cierto recrudecimiento del sonido, especialmente en la distorsión de las guitarras, que le da ese toque contundente tan de moda en las nuevas corrientes metaleras estadounidenses. Lo cierto es que con estos ingredientes y con este panorama, sería evidente decir que estamos ante uno de los discos del año. Pero no, Danzig ha perdido la oportunidad de hacer algo grande.
Lo primero que choca al escuchar «Circle Of Snakes» es la voz de Danzig. Todos de acuerdo en que nunca ha brillado por su espectacularidad, ni por sus múltiples recursos vocales, ni tan siquiera por tener una depurada técnica, mas bien lo suyo es ser una voz mítica, como es el caso de Lemmy Kilmister, Dave Mustaine, u Ozzy Osbourne. Pues bien, la voz de Danzig en este disco está muy deteriorada. Se escucha increíblemente baja (algo que podían haber solucionado en el estudio), los instrumentos se lo comen en prácticamente todos los temas. Y no solo eso, sino que da la sensación de estar muy fuera de forma, con una voz ahogada y sin energía. Afortunadamente, en la parte final del disco parece «despertar» y nos ofrece algo mas de entrega, aunque sigue siendo una actuación un tanto decepcionante, teniendo en cuenta lo que se puede esperar de él.
Otro de los elementos negativos es la falta de originalidad. La primera parte del disco es la mas oscura, con los temas «Skincarver» (curiosamente, de los temas mas heavys del disco, que parece fuera de lugar ante lo que viene a continuación. Sin embargo, promete mucho y se queda en quiero-y-no-puedo), «1000 Devils Reign» o «Skull Forrest», y también la mas pesada y repetitiva. Tan sólo salvaría el tema que lleva el mismo título que el disco, mas animada y de estribillo pegadizo, aunque tampoco sea nada del otro mundo. A medida que pasa el disco, afortunadamente, el sonido se va alejando del rock gótico y entrando en terrenos mas propios del heavy clásico, coincidiendo con la «recuperación vocal» de Glenn. Mención especial merecen temas como «Hellmask», un tema rápido y con mucha tralla; «When We Were Dead», medio tiempo de buena ambientación; «Night Be Sodom», tema nuevamente de estribillo fácil que combina potencia de voz con susurros; o «My Darkness», tema con cierta atmósfera asfixiante y de transcurrir lento y solemne.
El final del álbum es de lo que mas me ha gustado, con los temas «Netherbound» y «Black Angel, White Angel», ambos temas muy heavys, mas frescos e interesantes que los primeros cortes. Viendo el álbum desde abajo, desde los últimos temas, queda una buena sensación. Pero no hemos de olvidar cómo empezó (si es que hemos tenido paciencia para llegar a la segunda parte), que es lo que desluce del todo lo que podía haber sido un trabajo brillante. Así pues, claramente la segunda parte del álbum es mejor que la primera. La nota final quedará en un notable bajo, porque al fin y al cabo la producción es buena (quitando lo mal que suena la voz de Danzig), con ese sonido áspero y crudo que tanto se lleva. Instrumentalmente buena nota también, buenos riffs, solos correctos y base rítimica potente. En resumen, este disco no dejará indiferente a ninguno de los fans de Danzig (y por extensión a los antiguos fans de The Misfits y Samhaim), algunos lo odiarán y otros lo amarán, pero sin duda es un disco que merece la oportunidad de ser escuchado. Y si empezais por la mitad no os habreis perdido gran cosa.
Glenn Danzig – voz, teclados, guitarras
Tommy Victor – guitarra líder
Jerry Montano – bajo
Bevan Davies – batería
01. Wotans Procession
02. Skincarver
03. Circle of Snakes
04. 1000 Devils Reign
05. Skull Forrest
06. Hellmask
07. When We Were Dead
08. Night Be Sodom
09. My Darkness
10. Netherbound
11. Black Angel, White Angel
Puntuación: 7
Autor: Luis Bellés





