DEAD LORD – HEADS HELD HIGH

Crítica

Para empezar, os propongo un juego: a ver si sois capaces de encontrar alguna reseña de esta banda que no contenga las palabras THIN LIZZY… En serio, seguro que alguna habrá, pero lo cierto es que los suecos DEAD LORD no pueden quitarse ese sambenito, ya que han optado por revivir el sonido 70-80 de la banda de Lynnot, sobre todo, en lo que se refiere a los históricos e inolvidables duelos de guitarras de Gorham y Robertson que marcaron huella y que han dejado a los irlandeses como una de las más grandes bandas del rock de todos los tiempos, al menos para el que suscribe.

deadlord

La factoría sueca parece no tener fin y, aunque ya es el segundo disco de DEAD LORD, no puedo dejar de sorprenderme de la calidad que atesoran muchísimos grupos del frío país escandinavo. En concreto los que ahora analizamos ya rompieron la pana con su primer trabajo de 2013 llamado “Goodbye Repentance”, que rayó muy alto y ya fue comentado en Metalcry. Ahora vamos a analizar este segundo llamado “Heads Held High”, que lleva el marchamo de estar grabado “en vivo” en una sola toma en estudio… y en Irlanda, por cierto, como el primero.

Así, directamente, sin silenciador: me parece inferior al primero. ¿Por qué será que muchas bandas lo petan con un primer disco bestial y luego bajan el pistón? Ahora las matizaciones: el producto no es, en absoluto, de baja calidad; los temas están bien hechos, el sonido “retro” y la compenetración de las guitarras dobladas están muy bien conseguidos y el disco se escucha con agrado, dándote la impresión de estar ante una banda de mucha calidad… ¿Dónde están, pues, los motivos de mi calificación algo baja?

El primero es que no se trata de una banda que presente algo original: a algunos, la voz de Hakim les recuerda a Paul Stanley; las inflexiones LIZZY están presentes aquí y allá; hay muchos momentos “mira, esto suena como UFO, BLUE ÖYSTER CULT, AC/DC…”. El segundo fallo, siempre en mi criterio, es que el disco no “arranca” hasta la octava canción, nada menos. Las siete primeras son medios tiempos rockeros que provocan en el que escucha la impresión de que “esta canción es como la que he oído antes”. Hay buenas intenciones (e invenciones) melódicas, pero el tema da la impresión de ser siempre el mismo, uno tras otro. Veo una actitud minimalista en la banda, ya que el sonido nunca se abre a nuevos campos. Tengo la impresión de que van “a asegurar”, negándose a explorar nuevos viajes sónicos… Quizá para unos veteranos jugar a lo seguro tenga sentido, pero no para unos noveles como los que reseñamos.

Es la impresión que te llevas de la apertura “Farewell”, palabra que se repite hasta la saciedad, dejando un inicio de disco muy plano. “Ruins” parece querer coger un poco de ritmo, pero la voz vuelve al medio tiempo. Melódicamente es un buen tema. El tercero, “Mindless”, es como el primero, una canción de perfil algo bajo, como se dice ahora, quizá la más flojita. Pasamos a “No Regrets”, que es el corte con el comienzo más LIZZY del disco. De nuevo un medio tiempo en el que destaco el estribillo por su musicalidad, así como las dobles guitarras que lo unen a las estrofas. “Cold Hearted Madness” empieza con sonido muy setentero y una estrofa cortada y melódica bastante efectiva, revelándose como uno de los mejores temas. No busquéis fuerza ni velocidad; a cambio, ofrece una interesante melodía, de nuevo en el estribillo.

Avanzamos hasta el sexto corte que se llama “Strained Fools”, y que empieza con arpegios limpios para estallar en guitarras distorsionadas que pronto se funden en un dúo y fraseos cortados que recuerdan a Lynnot aunque, justo es decirlo, Hakim canta con su propia voz y no trata de copiarla a nadie. El single “When History Repeats Itself” es otro de los temas interesantes del plástico.  Rompe con una batería muy a lo “Do Anything You Want To” de THIN LIZZY para continuar con un riff descendente que nos lleva a los mismos criterios de tiempo y estribillo melódico tantas veces repetidos.

Pero… al llegar a la octava canción encontramos lo mejor: “The Bold Move” es un pedazo de tema muy bien construido, con un comienzo lento, lírico, muy logrado, que estalla a los tres minutos en un ritmo rápido para volver a amansarse y terminar frenético. Es con temas como éste con los que te conquista una banda. “Don’t Give a Damm” vuelve a llevarnos a las reminiscencias de los “dublineses” y es un tema más animado, con buenos solos y una tremenda labor del bajo.

Se cierra el disco con el tema que le da título, y que lleva un poco “rollo URIAH HEEP” en algunos de sus pasajes. Melodía y sonido un tanto más épico, con interludio pianístico coronado por las guitarras en dúo, sirven para cerrar un trabajo que se presenta en CD, pero también en vinilo de 180 gramos en ediciones limitadas y colores naranja (100 copias agotadas), rojo (100 copias), blanco (200 copias) y negro (sin límite).

Buen disco sin más; nada nuevo, por supuesto. Le falta ese instinto asesino que haría de él un plástico de los que no dejas de escuchar durante un tiempo. Las ideas, la ejecución, la producción… son buenas, pero se echa de menos más riesgo y menos jugar a lo seguro. Antes o después, de tanto repetir, acabas perdiendo.

Temas:

  1. Farewell
  2. Ruins
  3. Mindless
  4. No regrets
  5. Cold hearted madness
  6. Strained fools
  7. When history repeats itself
  8. The bold move
  9. Don’t give a damn
  10. With heads held high

DEAD LORD son:

Hakim Krim, guitarra y voz.
Olle Hedenstroem, guitarra.
Martin Nordin, bajo.
Adam Lindmark, batería.

Puntuación: 6,5 / 10.

Discográfica: Century Media Records.

Autor: Manuel Martínez Ferrándiz

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