DOMINICI – O3 A TRILOGY/PART 3

Crítica

Emocionante, intenso, apasionante… discazo. Completa, enriquecedora, interesante… trilogía.

“O3 A Trilogy – part 3”, el nuevo disco de la banda de Charlie Dominici, es el broche de oro a un arduo trabajo en el que el vocalista que una vez tuvo algo que ver con los omnipresentes Dream Theater se embarcó con el objetivo de crearse un nombre propio como vocalista y músico, con la no declarada razón de que en el futuro no tuviera que nombrarse aquel “When Dream And Day Unite” cada vez que se hablara de su capacidades como vocalista. La espera se hizo larga, pero el objetivo se ha cumplido. Ya no habrá más menciones a su pasado junto a los de Nueva York. O así debiera ser.

Si bien su primera incursión discográfica (2005), la primera parte de esta trilogía basada en el protector y a su vez letal gas ozono (O3), no es significativa de lo que digo, ya que se trató de un disco acústico, muy íntimo y quizás excesivamente lineal, si que pareció conseguir que el vocalista se soltara el gusanillo y nos demostrara que su voz se ha enriquecido a lo largo de los últimos años como los buenos vinos. Mucho mejor dominio de los registros más graves y una mayor dulzura y “feeling” en los momentos más agudos. Además, la historia que sus temas relatan es determinante para focalizar el relato que las siguientes partes nos contarán más adelante. Es el origen, íntimo y personal, de uno de dos personajes que serán determinantes en el sorprendente desenlace final.

Tras este trabajo Charlie Dominici se rodeó de una banda joven que, tras estos dos últimos discos se puede decir que han aprobado con sobresaliente su doctorado en la escena del heavy metal mundial. Brian Maillard (Solid Vision) a las guitarras, Americo Rigoldi a los teclados, Ricardo Eric Atzeni al bajo y Yan Maillard a la batería, aunque caigan en grandes similitudes con Dream Theater, simplemente lo bordan. DOMINICI es, con ellos, una banda con todas las de la ley. Es más, en gran parte de las exquisiteces musicales que esta nos ofrece la música enmascara por completo el hecho de que nos hubiéramos acercado a ella por la curiosidad de escuchar al conocido vocalista.

Una de las características del disco que nos ocupa es que, aunque bien podríamos disfrutar del mismo de forma totalmente independiente, la escucha gana muchísimos enteros cuando se tiene presente la evolución musical y lírica que ha sufrido esta obra, hecha trilogía, a lo largo de sus discos previos. Existe una gran relación entre aquello que ocurre en la historia y lo que a nuestros oídos llega y nos cautiva. De la detallista historia inicial y su música pausada y acústica pasamos a una segunda parte donde la angustia por una posible amenaza de exterminio mundial como única solución posible ante los vicios, egoísmos e ingratitudes que el ser humano ha llegado día a día a despachar contra el milagro de su propia vida y la de los demás se combina y entrelaza a la perfección con un disco de corte totalmente progresivo, con grandes momentos del género, fresco e imaginativo. La falta de una enriquecedora espiritualidad en el mundo, de la clase que sea y la búsqueda de nuestro enigmático personaje de ella en los entresijos de los problemas del mundo provocan que él mismo encuentre aquello para lo que fue programado. Provocar un acto terrorista mundial desencadenando una reacción en cadena a través del gas ozono que lleve al ser humano a la redención. Con este panorama el rock progresivo reina, la variedad y los cambios de ritmo se apoderan de nuestros oídos y la originalidad nos deja con ganas de más.

Y ese más lo tenemos en “O3 A Trilogy – part 3”, para el que toda esta introducción previa sobre el espíritu conceptual de la trilogía, que por supuesto no da ningún dato revelador sobre lo que ocurre en la historia, era necesaria a la hora de comprender la evolución hacia terrenos cada vez más agresivos, potentes y contundentes de la música de la banda. De nuevo el protagonismo de la música en su conjunto supera con creces el hecho de que nos acercáramos a este disco con la intención de apreciar únicamente las dotes vocales de Charlie Dominici y, al mismo tiempo, descubrimos que nos encontramos ante un disco que los amantes del power metal más progresivo, elaborado este adjetivo a la enésima potencia, disfrutarán de principio a fin, de ida y vuelta y de arriba abajo.

Cambia la música y, con ella, cambia el aspecto de las letras. La primera, como ya he dicho, se hace más agresiva, con un bajo realmente atronador en algunos de los temas como “Enemies of God”, y las segundas, catastrofistas, en forma más de relato (desde el punto de vista del segundo personaje importante de la obra, “el policía”), que de sensaciones como ocurría en las anteriores entregas y, sobre todo, reveladora de acontecimientos importantes y sorprendentes hacia un final del disco, que, simplemente borda, completa, une y da sentido a toda la trilogía entera… y no diré más.

En el disco hay trallazos contundentes como “King of Terror” o “Liquid Lightning” donde la voz de Charlie no se amilana ante ningún registro y que bien podrían recordarnos a Symphony X, que está muy presente a lo largo del álbum entero. Entre medias encontramos retazos de un progresivo mucho más purista como “March into hell”, donde el teclado toma un protagonismo mayor y la variedad se hace dueña de un tema muy Dream Theater en líneas generales, o “So help me God”, una balada en clave de medio tiempo acústico con muchísimo sentimiento por parte de Dominici. Con ella consigue trasmitirnos a la perfección el estado de perdición y desesperanza en la que se encuentra nuestro nuevo y determinante protagonista, “el policía”.

A medida que avanzamos la reproducción, todo se va haciendo cada vez más ampuloso, más grandilocuente y de una exquisitez técnica brutal. No perdemos potencia, no nos olvidamos del carácter veloz que toma el disco desde su primer tema, pero empezamos a ver cada vez momentos de mayor genialidad a las guitarras, a los teclados, detalles sonoros que enriquecen los temas y cambios de ritmo que desembocan en enormes piezas del género en el que nos encontramos, como “Enemies of God”. Aquí ya no están Dream Theater, no están Symphony X, aquí lo que hay es una composición digna de reclamar su propio puesto independiente dentro del rock progresivo. Diez minutos geniales.

Más rockera y veloz es en su estribillo “Revelations”. Sin duda se te quedará a la primera gracias a esos toques de guitarra que la hacen atractiva desde el primer momento en que la escuchas hasta casi los siete minutos de duración que, por otro lado, se te pasarán volando. “Hell on Earth” es la revelación a nivel lírico de lo que existe detrás de todo el misterio de la historia de O3 pero a nivel musical se queda en una mera anécdota gracias al matiz despiadado que adquiere la voz de Dominici en ella. Poco más, excepto un tema que habremos escuchado mil veces entre las composiciones de Portnoy y los suyos.

Genial es la batería del último y grandilocuente tema progresivo que es “Genesis”. Geniales son los mil pequeños y sucesivos detalles sonoros que introducen instrumentalmente los primeros 5 minutos del corte y genial es el cariz concluyente con que los coros del estribillo dan por finalizada el disco, la historia y nuestro disfrute.

Trepidante.

1. King Of Terror
2. March Into Hell
3. So Help Me God
4. Liquid Lightning
5. Enemies Of God
6. Revelation
7. Hell On Earth
8. Genesis
Puntuación: 9

Autor: Daniel Velasco Alonso

<< volver a discos