Ghost - Skeletá

Crítica

Una vez más, la banda sueca Ghost vuelve a la carga con su sexto álbum para sorprendernos de nuevo. A estas alturas de la película poco se puede contar de esta formación que, con su fórmula tan característica, no solo de hacer música sino también de generar una experiencia al margen de sus conciertos y discos, está creciendo como la espuma en los últimos años. Con Skeletá han querido ir un paso más allá en esto de experimentar con diferentes estilos dentro de la ‘marca Ghost’ en una aventura que, una vez más, nos guste más o menos, está pegando fuerte en el público.

Si en un principio –hablamos de hace diez o quince años– el grupo liderado por Tobias Forge llamaba la atención por sus melodías y estética un tanto oscura y misteriosa, la evolución les ha llevado a todo lo contrario, confirmando con Skeletá esa transformación a una banda que poco tiene que ver con sus inicios, con una marcada tendencia a melodías mucho más comerciales y aptas para todos los públicos. Entendemos que esto está bien, pero dista mucho de lo que los fans más acérrimos de Ghost esperan de la banda.

Sin embargo, ha vuelto a lograr lo que suele pasar con todos los discos de Ghost: la primera escucha te choca un poco, incluso te desagrada; pero a medida que continúas escuchándolo, te engancha, te atrapa y te termina encantando, aunque no fuese ni por asomo lo que esperabas encontrarte al comenzar a escucharlo. Y eso es lo que pasa con Skeletá.

Este nuevo trabajo abre con “Peacefield”, un tema que también están empleando en su world tour como intro en directo que, volviendo a la ‘marca Ghost’ que comentábamos al principio, utilizan como apertura, al igual que lo han ido haciendo con cada uno de sus discos. En esta ocasión “Peacefield” ya lleva la intro en el propio tema y no han empleado ese desdoblamiento habitual que han usado en otros álbumes: “Imperium” + “Kaiserion” en su predecesor Impera, “Infestissumam” + “Per Aspera ad Inferi” de ese maravilloso Infestissumam o “Ashes” + “Rats” en un sublime Prequelle, disco del que podían haber tomado más referencias para este Skeletá. En este primer corte ya intuimos hacia dónde van los tiros: un sonido que nos recuerda al hard rock más clásico, con claros guiños a Journey por mucho que, a priori, esto no nos encaje mucho con Ghost.

De los casi seis minutos de “Peacefields” pasamos a la que, personalmente, opino que es la mejor canción de todo el álbum: “Lachryma”. Es el tema que más encaja con lo que podemos esperar de Ghost. Una apertura que parece que acabamos de poner Stranger Things en nuestra televisión nos lleva a unos riffs potentísimos y un estribillo muy pegadizo que es puro Ghost. Esto sí es lo que queremos de la banda; unos ritmos marcados y una parte final con un solo que nos recuerda a otros hits de álbumes anteriores. “Lachryma” es un 9,5.

Con “Satanized” volvemos a un tema que se nos queda un poco sin fundamento. Lo utilizaron como carta de presentación y nos dejó un poco fríos. Eso sí, es realmente pegadiza y se te queda metida en el cerebro durante horas; y esto es lo que probablemente buscaban. Suponemos que este es el camino hacia el que ahora tienden los suecos, pero no nos termina de convencer.

El cuarto corte, “Guiding Lights”, es ‘la baladita’ que no suele fallar en ninguna de las entregas de los chicos de Tobias. Al estilo de “He Is” o “See the Light” pero con todo el respeto del mundo, vuelve a quedarse algo corta en cuanto a enganche. La calidad musical y en la composición es indiscutible, pero la versión que vemos de Ghost llegados al ecuador de Skeletá, no es la mejor.

Alcanzamos el quinto sencillo de la mano de “De Profundis Borealis” que, después de unas cuantas escuchas, se ha convertido en otra de nuestras favoritas del LP. Abriendo con un piano que al principio te descoloca un poco, mete la directa y se convierte en un temazo rápido y lleno de matices. Esto también es lo que queremos y esperamos de los suecos. Un sonido más suave que de costumbre pero en este corte lo bordan. Un 8,5 para este tema que en su conjunto es muy muy bueno.

Con “Cenotaph” y esa intro al más puro estilo Black Sabbath volvemos un poco a la sensación que comentábamos con anterioridad: nos deja algo indiferentes. No engancha. Una melodía fácil de escuchar y que, de nuevo es hard rock suavizado con ritmos agradables, en la línea del tema de apertura “Peacefields”. Otra canción que pasa sin pena ni gloria aunque esté muy bien hecha y cuente con todos los ingredientes para ser un temazo. Otra que no nos convence ni con ese solo brillante que nos trae a partir del minuto 2:45.

Los tres cortes siguientes tienen cositas que nos gustan. Para empezar, “Missilia Amori”, otro single muy hard rockero ochentero, si es posible calificarlo así. Ritmos marcados, melodías de nuevo muy pegadizas pero que tienen mayor profundidad y complejidad. Y este sencillo sí es otro de los temazos del disco, con ese corte alrededor del minuto dos de canción que nos da un respiro para adentrarnos en otro solo que nos pone la piel de gallina –casualmente en el mismo momento que en “Cenotaph” –. “Missilia Amori” también saca notaza y nos deja un regusto al Alice Cooper de sus inicios, oscuro y misterioso.

El octavo corte nos encantó desde la primera escucha. “Marks of the Evil One” tiene algo que te atrapa desde que llevas tres segundos con ella en el hilo musical. Nos recuerda a los Ghost más añejos, repitiendo esquema de cualquier canción del Meliora o Prequelle, que incluye incluso un “abracadabra” y “hocus pocus” en estos juegos de palabras que tanto le gustan a Tobias. De esta canción nos gusta todo, la verdad: el ritmo, la letra, ese rollo pegadizo… Es puro Ghost. Otro 8,5.

Y para ir cerrando –personalmente opino que con este tema debería haber acabado el disco ya que “Excelsis” es un añadido que se podían haber ahorrado, por muy duro que suena–, llega otra de las obras maestras de Skeletá, “Umbra”. La apertura, entre efectos y sintetizadores que nos vuelven a llevar al mundo paralelo de Stranger Things, y una intro similar a “Nightrain” de Guns N’ Roses, nos planta en el minuto uno en el que entran unas guitarras y ritmos ‘mega’ ochenteros. Esto no es Ghost pero nos encanta y lo han bordado. “Umbra” es un temazo en toda regla con una cuidadísima composición, hecha con mucho mimo y al detalle, lo que la convierte en uno de nuestros temas favoritos del álbum, que te engancha y no puedes parar de escuchar. A partir del minuto 3:40 el single toma vida propia y los últimos 120 segundos son una auténtica barbaridad.

Sin embargo, pudiendo haber puesto el broche final con un tema de ese nivel, o con una outro instrumental como “Miasma” por ejemplo, que hubiese sido cerrar por todo lo alto, han decidido incorporar “Excelsis” que desluce enormemente esa línea ascendente que marcan en la segunda mitad del disco. Un poco desacertado, de los peores temas de Ghost de sus seis LPs.

Dicho esto, es indiscutible que Skeletá nos puede gustar más o menos, odiarlo o amarlo, pero en cuanto a calidad y producción, Ghost han ido un paso más allá. Probablemente no es lo que esperábamos y muchos añoramos ese sonido de Ghost de los primeros discos, que empezó a cambiar y con Impera ya dio un enorme giro hacia un estilo más comercial; algo que se ha consolidado con Skeletá. Sin embargo, hay que reconocer que se han convertido en una de las grandes bandas del panorama actual y lograr el número uno en listas no es fácil –cosa que ya han conseguido con este último álbum–.

En conjunto, valorándolo objetivamente le damos un 7.8; sin embargo, si tuviésemos que valorarlo en la escala interna de Ghost, se quedaría entre un 5.8 y un 6.3. Aunque nos alegramos por el éxito de la banda, ojalá en el próximo disco veamos un retorno a lo que ha sido Ghost anteriormente y dejen de evolucionar por unos caminos que no nos convencen demasiado a aquellos fans más acérrimos que los llevamos siguiendo tantos años.

Listado de temas:

01. Peacefield 5:40

02. Lachryma 4:36

03. Satanized 3:56

04. Guiding Lights 3:24

05. De Profundis Borealis 4:32

06. Cenotaph 4:17

07. Missilia Amori 4:31

08. Marks of the Evil One 4:15

09. Umbra 5:31

10. Excelsis 6:01

 

Formación:

Papa V Perpetua (Tobias Forge) – Voz

Nameless Ghouls (8) – Diversos Instrumentos

 

Nota: 7.8/10

Autor: Oiane Díaz

Sello: Loma Vista Recordings

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