Crítica
Se consolida el regreso al activo de la banda de sleaze y Glam rock Gynger Lynn, de nuevo gracias al trabajo de la discográfica Eonian Records, quienes recuperan a este quinteto formado en 1989 y que, como muchas otras, lo intentó en su momento y vio como a pesar de los esfuerzos y de compartir cartel con bandas como Doro, Tony MaCalpine, Lllian Axe o incluso la Blue Oyster Cult, su legado se fue diluyendo con los años y una tendencia que durante el primer lustro de los 90 no favorecía nada a las bandas de hair metal y similares…
En el caso de los de Chicago este es el segundo disco que la banda edita junto a Eonian Records, tras haber editado el pasado 2009 un disco homónimo con composiciones datadas en 1991, tocándole en este caso el turno a los temas que Dean Pressley y Jim Stuppy, dos de los miembros más activos de la banda en lo que a composición se refiere, facturaron durante 1993.
El resultado es un álbum titulado “Baby’s Gone Bad” compuesto de 16 cortes y más de una hora y pico de reproducción donde tendremos la oportunidad de empaparnos bien del peculiar Glam rock que GYNGER LYNN llevan consigo, junto con el característico sonido de la grabación original, que en este caso se mantiene prácticamente inalterada y nada retocada, algo artificial a la par que orgánica y diversa, nada unificada.
Y el caso es que la variedad es una de las señas de identidad de GYNGER LYNN, tanto que durante la reproducción de “Baby’s Gone Bad” subimos y bajamos desde la mayor de las decepciones, con cortes que quizás hubiera sido mejor dejar en el olvido, junto a otros GYNGER LYNN que de seguro representarán un valor interesante para coleccionistas y buscadores de perlas en el océano del hard rock de los 80 y principios de los 90.
Hay, a grandes rasgos, 2 GYNGER LYNN en “Baby’s Gone Bad”, dos bandas completamente diferentes y unidas que prácticamente no se quieren y se contraponen, haciendo que desde que comienza el disco con “Take Me Away”, pensemos erróneamente que nos vamos a encontrar con unos Poison llenos de actitud y macarreo, y sin embargo nos topamos con una banda que intenta ofrecer su cara más dulce sin conseguir más que aburrirnos sobremanera, llegando al tedio e incluso a la consecución de errores encadenados uno tras otro, un estribillo horrible por aquí, un teclado espantoso en “Baby’s All Talk” o “Along the Way”, que más bien parece sacado de la orquesta más simple del pueblo, o temas con un aire a años 50 que no casan con nada (“Yes It’s true” es un ejemplo).
Continuamos el proceso hasta el tema 10 del disco, habiendo logrado divertirnos algo, no mucho, con un clásico “Goin’ Home” o un punky “Summertime” que vuelve a descentrarnos de nuevo, consiguiendo que nuestro descubrimiento empiece a sonar a error y pérdida de tiempo, algo que hubiera sido del todo cierto de no llegar otros GYNGER LYNN a deshacer el entuerto en el que nos habían metido…
Llega “Wanna Be Your Lover” y de pronto tenemos con nosotros a la banda de Glam rock que estábamos esperando, puesto que así nos lo habían vendido. Todo comienza a ir más rodado, retazos a grupos como Poison, ciertos acercamientos a Survivor o Slaughter cobran sentido en “The Chance” (la voz de Pressley por primera vez nos encauza con una actitud mucho más potente, la guitarra de Will Hair se atreve a desafiarnos un par de veces y el teclado de Gavin Jadwin recupera todo el prestigio que había enterrado durante los primeros temas del álbum) o “Baby’s Gone Bad”, un tema muy rápido, mucho más cerca de un heavy metal más a lo Van Halen.
Para acabar lo hacemos con dos temas extra que están enganchados al disco como si de un post-it de muy buen material y bastante atractivo se tratara. La balada “Way of the World” y el suave “Bad Luck” pertenecen a un proyecto pararelo de Pressley y Stuppy llamado P.S. Project que está enfocado hacia una versión mucho más comercial de su música, casi rozando ciertos registros R.E.M., algo que, por otro lado, tiene mucha más consistencia y cuerpo que un buen puñado de temas del resto del álbum. “Way of the World” es una balada con ritmo que resulta todo un acierto.
“Baby’s Gone Bad” pasa un aprobado muy raspado dado el valor documental que tiene, el de mostrar claramente una época en la que dentro del estilo comenzó a existir mucha confusión y desconcierto. Como disco, se trata de un compendio de temas absolutamente irregular, con 16 cortes de los que prácticamente sobran algo más de la mitad o, por lo menos, deberían estar en plásticos separados. Quizás de habernos encontrado con una selección más cuidada y filtrada estaríamos hablando de una pieza más que interesante para coleccionistas. No es el caso, y rebuscar entre toda la paja las pepitas de oro puede llegar a ser algo costoso y frustrante…
GYNGER LYNN son:
Dean Pressley – Voz y guitarra rítmica
Will Hair – Guitarra solista
Jim Stuppy – Bajo y Teclados
Luke James Lorraine – Batería
Gavin Jadwin – Teclado
TRACKLIST:
01- Take me away
02- Need to know
03- Baby’s All Talk
04- Along the way
05- Yes it’s true
06- Need a Little Love
07- Goin’ Home
08- Summertime
09- Lonely, Lonely
10- Never Find a better girl
11- Wanna be your lover
12- The Chance
13- Stay with me
14- Baby’s Gone Bad
15- Way of the World
16- Bad Luck
Puntuación: 5
Discográfica: Eonian Records
Autor: Daniel Velasco Alonso




