Hellripper – Coronach

Crítica

El cuarto álbum de Hellripper no es simplemente una continuación lógica de su discografía, sino una declaración de intenciones en toda regla. Con Coronach, James McBain rompe definitivamente las costuras del blackened thrash más ortodoxo para construir una obra ambiciosa, profundamente arraigada en la identidad escocesa y sorprendentemente rica en matices. Lo que en otros proyectos sería una limitación estilística, aquí se convierte en un lienzo abierto donde conviven violencia, épica, tradición y experimentación.

Desde sus primeros segundos, el disco deja claro que no hay concesiones. “Hunderprest” actúa como una embestida inicial feroz, con riffs cortantes y una intensidad abrasiva que conecta directamente con el ADN más primitivo del género. Sin embargo, lo verdaderamente interesante no es esa agresividad —esperada—, sino cómo McBain la moldea y la expande a lo largo del álbum. “Kinchyle (Goatkraft and Granite)” introduce un enfoque más melódico, casi infeccioso, mientras mantiene intacta la atmósfera oscura. Es el primer indicio de que Coronach no va a limitarse a golpear, sino también a construir.

Uno de los aspectos más llamativos del disco es su capacidad para integrar elementos inesperados sin romper la coherencia. “The Art of Resurrection”, con su introducción de piano, ejemplifica esta voluntad de ir más allá. No se trata de un simple adorno: es una puerta de entrada a una composición que evoluciona hacia terrenos más complejos, donde la brutalidad convive con una sensibilidad casi narrativa. Este tipo de decisiones elevan el álbum por encima de la media de su escena.

En ese sentido, “Baobhan Sith (Waltz of the Damned)” emerge como una de las piezas clave. Su estructura cambiante, sus giros de tempo y su aire grandilocuente remiten tanto al heavy metal clásico como a una teatralidad que recuerda a Mercyful Fate o incluso a la épica de Iron Maiden. Pero lejos de sonar derivativo, el tema funciona como una reafirmación del lenguaje propio de Hellripper: velocidad descontrolada, sí, pero también ambición compositiva.

Cuando el disco decide abrazar su vertiente más salvaje, lo hace sin medias tintas. “Blakk Satanik Fvkkstorm” es un estallido de caos perfectamente calculado, donde la influencia de Motörhead se mezcla con la crudeza del black/thrash más visceral. Es el tipo de corte que conecta directamente con la médula espinal del oyente, recordando que, pese a su evolución, Hellripper sigue siendo una bestia indomable.

Pero Coronach no vive únicamente de la velocidad. Temas como “Sculptor’s Cave” introducen grooves más pesados y una construcción rítmica distinta, mientras que “Mortercheyn” destaca por su enfoque más sombrío y conceptual. Aquí, McBain juega con atmósferas incómodas y referencias que van desde Watain hasta terrenos más experimentales, demostrando que su creatividad no tiene intención de estancarse.

El clímax llega con la pista titular, “Coronach”, una composición extensa y cargada de dramatismo que actúa como cierre perfecto. Inspirada en los cantos fúnebres tradicionales escoceses, la canción despliega una dimensión emocional poco habitual en este estilo. La inclusión de voces limpias, junto a pasajes más atmosféricos, aporta una profundidad inesperada que transforma el final del disco en una experiencia casi catártica.

A nivel sonoro, el álbum también marca un punto de inflexión. La producción es nítida y poderosa, permitiendo que cada elemento respire sin sacrificar agresividad. Este equilibrio resulta clave para apreciar la complejidad de las composiciones, que van mucho más allá de lo que una escucha superficial podría sugerir.

En última instancia, Coronach es un trabajo que redefine las posibilidades del blackened thrash. Sin renunciar a sus raíces, Hellripper logra expandir su propuesta hacia terrenos más amplios, incorporando influencias diversas y una narrativa conceptual sólida basada en la historia y el folclore escocés. El resultado es un disco que no solo impacta por su fuerza, sino que perdura por su profundidad.

Con este lanzamiento, James McBain no solo confirma su talento, sino que sitúa a Hellripper en una posición privilegiada dentro del metal extremo contemporáneo. Coronach no es únicamente un gran disco: es un paso adelante firme y valiente en la evolución de un género que rara vez se atreve a mirar más allá de sus propios límites.

Listado de temas:

  • Hunderprest (05:49)
  • Kinchyle (Goatkraft and Granite) (04:33)
  • The Art of Resurrection (05:44)
  • Baobhan Sith (Waltz of the Damned) (06:24)
  • Blakk Satanik Fvkkstorm (03:53)
  • Sculptor’s Cave (04:35)
  • Mortercheyn (04:18)
  • Coronach (08:48)

 

Line Up:

James McBain – All Instruments & Vocals

 

Puntuación: 8/10

Discográfica: Century Media

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