Crítica
Durante los más de treinta años que llevan en activo, los británicos IQ nunca han conseguido desmarcarse como una banda de éxito mayoritario ni han revolucionado la escena con un disco sorprendente o verdaderamente innovador, sino que han sido uno de esos grupos en segunda fila, que disfrutan de una buena y sólida base de fans y se mueven en terrenos alejados de los grandes focos. Quizás fuera por haber llegado en mitad de un movimiento bastante grande (el movimiento neoprog de los ochenta en UK fue muy prolífico) o quizá simplemente no habían dado con la tecla adecuada. En cualquier caso, la banda liderada por Mike Holmes se ha mantenido al pie del cañón, a pesar de los numerosos cambios de alineación, hasta nuestros días. Su nuevo trabajo marca el número once dentro de su trayectoria de estudio, y nos llega con el nombre de “The Road Of Bones”.
Su anterior esfuerzo (“Frequency”) fue señalado por muchos como uno de sus mejores trabajos, aunque tampoco faltaron las voces que señalaron que se trataba de un disco irregular, con demasiados altibajos y con momentos en los que se echaba en falta una pizca extra de profundidad, algo que se le supone y exige a los grupos de este estilo. Para este nuevo trabajo la banda parece haber echado la vista atrás, haber recogido todos los elementos aprendidos e integrados en su sonido con el paso de los años, haber desechado el relleno, la morralla y haberles dado un lavado de cara (en otras palabras: haberlos refinado) para crear en este nuevo disco un sonido que solo pueda ser calificado como inconfundiblemente suyo ¿Quiere decir esto que no vamos a encontrar cosas nuevas en “The Road Of Bones”? Bueno, no. El disco tiene espacio de sobra para experimentar y añadir algunos elementos innovadores para la banda, pero el resultado final (y creo que el objetivo inicial del grupo) es un disco que suena a IQ al cien por cien, dónde no hay lugar para influencias externas reconocibles: un disco maduro y absolutamente personal. Todo el que haya sido fan de IQ por uno u otro motivo encontrará en este disco aquello que le hizo engancharse a la banda y, sin duda, los que no conozcan la música de los británicos tienen en este trabajo el lugar perfecto para encontrarse.
Para comenzar a adentrarnos en este trabajo hay que empezar mencionando que “The Road Of Bones” nos llega en dos formatos principales. En uno de ellos nos encontramos con el CD que condensa el trabajo así titulado. En el otro nos encontramos, además, con un segundo CD a modo de extra…que perfectamente podría formar parte del lanzamiento principal y encajar con la temática, en absolutamente todos lo niveles. No se puede hablar de un trabajo de extras ni de un bonus con temas desechados: el segundo disco que nos ofrece la banda en la edición especial está al mismo nivel que el primero y merece la pena hacerse con él (y más considerando los menos de cuatro euros de diferencia entre una edición y otra). Mencionado esto, nos llama la atención el título del disco: “The Road Of Bones”. A aquellos de vosotros que os atraiga la historia os sonará de algo (o incluso sabréis de qué se trata). “The Road Of Bones”, oficialmente conocida como “Autopista de Kolymá”, es una carretera rusa que conecta Magadán con Yakutsk, en el extremo oriente ruso, extendiéndose por más de dos mil kilómetros. Esta autopista es trágicamente famosa por estar construida, literalmente, con los huesos de los trabajadores.
Su construcción se llevó a cabo durante el régimen estalinista, siendo encargada la labor a los presos de de los campos de concentración del Sevvostlag y posteriormente del sistema GULAG, hasta su finalización en 1953. Durante los trabajos forzados, muchos presos morían por las terribles condiciones de la estepa siberiana (se dice que incluso algunos, demasiado cansados para seguir, se tumbaban a morir en la nieve a los lados de la carretera) y sus huesos eran enterrados allí mismo, o se utilizaban como material poroso para la mezcla de material para la carretera.
Con un concepto tan oscuro, plagado de esclavitud, trastornos mentales, violencia y otros tópicos afines; se adivina que la música que nos presentará IQ en este lanzamiento no será muy luminosa ni ligera. De hecho, se trata de un disco muy percusivo, con una importantísima presencia de la sección rítmica que, de una forma u otra, se encuentra presente incluso en los pasajes más calmados del disco, haciéndonos golpear el suelo con los pies o menear las melenas durante los giros más rápidos y potentes del tempo. Dicha sección rítmica llega comandada por Tim Esau, que regresa a la banda para darnos una lección de cómo se debe tocar el bajo para sacarle el mayor jugo posible. Tim ha contado con un buen puñado de pedales para darle diferentes efectos a su bajo, que se encuentra muy presente en la mezcla, entrando sin necesidad de que haya que rebuscarlo (se agradece mucho).
A Tim le acompaña el talento a los parches de Paul Cook, que nos ofrece un trabajo muy acertado y “de equipo”, prescindiendo de florituras innecesarias y adornos preciosistas pero poco efectivos para el resultado final del disco. Sigue habiendo espacio para una pequeña demostración aquí y allí, pero lo cierto es que en “The Road Of Bones” la batería trabaja completamente para el global del trabajo, siendo una de las claves más importantes para el resultado final de este trabajo. Unas claves en las que también está, y posiblemente en uno de los puestos de cabeza, el trabajo de Neil Durant con las teclas y los synths.
El fantástico (majestuoso) uso del synth y de los teclados en este trabajo es la piedra angular sobre las que el grupo construye muros sonoros o evocativos paisajes musicales: es el escenario sobre el que se desarrolla la acción. Una acción que tiene dos protagonistas evidentes: las guitarras de Mike Holmes (que al igual que la batería de Paul Cook se muestra en este disco más inclinada al trabajo de grupo que al lucimiento personal, aunque siga guardándose algunos momentos para sí) y la voz de Peter Nicholls, que en este disco demuestra funcional igual que el motor de un deportivo: cuanto más le pisas mejor tira. Y es que Peter se muestra pletórico en sus interpretaciones, especialmente en aquellas más exigentes.
Con estos elementos y premisas (y una más que acertada producción a cargo de Rob Autrey) IQ se lanzan a mostrarnos el que posiblemente es su mejor trabajo hasta la fecha. El viaje comienza con “From The Outside In”, que nos recibe con la voz de Bela Lugosi y su famosa frase como Drácula “Listen to them, the Children Of Night. What music they make!”, para dejarnos en brazos de un trepidante bajo y de la pronta entrada de los teclados, que arrancan el disco, añadiendo intensidad paso a paso. Pronto pueden distinguirse todos los elementos que van a ir configurando poco a poco el sonido de este disco, llevándonos hasta la siguiente canción: la homónima “The Road Of Bones”.
Es uno de mis cortes favoritos del disco, con unas líneas vocales sublimes, un excelente tratamiento lírico y una fuerza e intensidad que son marca de la casa en este trabajo. Y en fin, creo que vais cogiendo la tónica. El disco avanza con temas como la evolutiva “Without Walls” (es sorprendente lo que cambia y gira este tema a lo largo de sus diecinueve minutos y medio), la más relajada “Ocean” (una de las poquísimas treguas que concede este trabajo, y no es una muy grande ni calmada) y finalmente la sorprendente “Until The End”, que sirve como canto del cisne para el primer CD (y por ende, para el disco “oficial”), poniendo toda la carne en el asador durante los casi doce minutos y medio que ocupa. Especial atención al bajo alrededor del minuto siete y al clímax del tema, apoyado en el piano y los instrumentos acústicos.
En lo referente al segundo CD, nos encontramos con un excelente “oponer” en la enérgica “Knucklehead”, una interesante pieza musical en “1312 Overture” (excepcional interpretación a la batería), la peculiar “Fall And Rise” con lo que creo que es un banjo y un curioso sabor japonés; “Ten Million Demons”, que tiene cierto toque MUSE, especialmente al principio, y los dos platos fuertes, repartidos en los doce minutos y medio de “Constellations” (uno de mis cortes preferidos, con un gran Peter a la voz, un sobresaliente trabajo a las teclas y los synth y algunas de las mejores líneas de guitarra del disco) y los casi once del cierre con “Hardcore”, que va ganando intensidad según avanza, manteniéndose en un terreno bastante etéreo y místico, que te atrapa en una atmósfera marca de la casa. Posiblemente sea una de las composiciones más completas de este trabajo.
En resumen, IQ nos presentan en “The Road Of Bones” el que es, irrefutablemente, su mejor trabajo hasta la fecha: el más completo, el más maduro, el más personal y el que menos altibajos tiene. Un disco que les pone a la cabeza de la escena y que, esperemos, sea el primero de una gran serie de trabajos por llegar en el futuro. Absolutamente recomendable, “The Road Of Bones” estará en las listas de los mejores discos del año de la mayoría de amantes del progresivo.
TRACKLIST:
CD 1:
01.- From The Outside In
02.- The Road Of Bones
03.- Without Walls
04.- Ocean
05.- Until The End
CD 2:
01.- Knucklehead
02.- 1312 Overture
03.- Constellarions
04.- Fall And Rise
05.- Ten Million Demons
06.- Hardcore
IQ son:
Peter Nocholls – Voz
Mike Holmes – Guitarra
Neil Durant – Teclados, Synths
Tim Esau – Bajo
Paul Cook – Batería








