IRON MAIDEN – THE FINAL FRONTIER

Descripción

Hace ya treinta y cinco años que Iron Maiden emprendieron su camino para convertirse en uno de los grupos más importantes de la historia del Heavy Metal (si no el que más). Catorce discos de estudio, once directos oficiales, seis documentales, un juego de ordenador y un sin fin de recopilatorios y singles después La Doncella regresa a la cresta de la hola con el que es su decimoquinto LP.

Cuando llevas a tu espalda discos como “The Number Of The Beast”, “Powerslave” o “Seventh Son Of A Seventh Son”; cuando has regalado al mundo temas como “Hallowed Be Thy Name”, “The Trooper”, “The Rhyme Of The Ancient Mariner”, “Caught Somewhere In Time” o “The Evil That Men Do”, después de todo eso, no debe ser fácil mantener las ganas, no debe ser fácil entrar a un estudio y decir “hagamos otro disco”. Muchos podrán pensar que con un legado de este calibre uno puede hacer lo que quiera, porque ya ha dado suficiente. Sin embargo el peso de tu legado siempre, lo quieras o no, te obligará a dar lo mejor de ti en cada momento.

Por eso Iron Maiden continúan levantando pasiones: porque saben que su legado les obliga a ser siempre irremediablemente enormes y se esfuerzan por ello en cada disco. Voy a hacer una revelación evidente, pero de la que muchos parecen no darse cuenta: Iron Maiden no son el grupo que eran hace treinta años. Iron Maiden ya no son el grupo que hizo “Piece Of Mind” o “Somewhere In Time”. Iron Maiden son el grupo que ha hecho “Brave New World” o “A Matter Of Life And Death” y, personalmente, yo lo prefiero así. Y no me malentendáis, no es que no me gusten aquellos maravillosos discos, es que no me gusta que un grupo intente vivir treinta y cinco años haciendo lo mismo. Agradezco mucho y me ilusiona ver que Iron Maiden, ese grupo que siempre llevaré inscrito a fuego en mi corazón, intenta avanzar y hacer cosas nuevas en cada disco. Por que esa es la esencia del arte y, por ende, de la música: intentar todo aquello que tus sentimientos te pidan.

Con estas últimas palabras quiero hacer una aclaración para todos los que viven soñando con que vea la luz un nuevo “The Number Of The Beast”: Si  no te gustan los últimos discos de Maiden y el sonido que han mostrado en ellos, no te molestes en escuchar “The Final Frontier”. Es más, si no te han gustado esos discos, ni siquiera deberías seguir leyendo esta review, ya que solo te haría perder el tiempo. Porque, siento decirlo, si este es tu caso es que no te gusta Maiden. Te gustaban, pero ya no.

Por el contrario si disfrutaste “Brave New World” tanto como casi todos, si a “Dance Of Death” supiste verle todos los buenos temas y elementos que tiene, si “A Matter Of Life And Death” te pareció un grandísimo disco, es decir, si te gusta Maiden, entonces prepárate para una hora, dieciséis minutos y treinta y cinco segundos de la mejor banda de Heavy Metal que ha pisado y pisa la faz de la tierra.

Todos (o casi todos) conocíamos ya el tema que da título a este disco “The Final Frontier”, ya que la banda nos lo ofreció en forma de video hace unas semanas. Sin embargo a todos nos hacía dudar puesto que una simple mirada al tracklist confirmado del disco nos revelaba que el primer tema “Satellite 15…The Final Frontier” era un corte el doble de largo que el video que habíamos visto. No hacía falta pensar mucho para llegar a la conclusión de que la parte de “Satellite 15” había sido excluida. Al escuchar el disco completo descubrimos que se trata de una especie de Intro al primer tema y al disco y probablemente uno de los cortes más “extraños” en la discografía de Maiden. No encontramos con una atmósfera oscura y pesada, con un ritmo de batería con cierto componente pseudos-tribal. Pronto se dibuja melodía a caballo entre lo espacial y lo esquizofrénico y la entrada de Bruce en tan peculiares circunstancias sorprende desde cualquier punto de vista.

Puede sentirse la agonía y el miedo que reflejan la lírica de este corte. Iron Maiden se han inspirado en leyendas e historias de tipos vario para crear las letras de este disco y desde el primer momento se hace evidente que “Satellite 15…The Final Frontier” tiene sus miras puestas en el espacio. Tras cuatro minutos y medio de desconcertante introducción al fin reconocemos el riff de “The Final Frontier”. El corte me dejó algo frío la primera vez que lo escuché en su video, pero poco a poco se ha convertido en uno de mis temas favoritos del disco. Tiene todos los ingredientes clásicos de Maiden pasados por el filtro de su nuevo sonido, resultando en un tema potente con un estribillo fácil de recordar y corear que busca claramente el impacto en directo. Aunque en menor medida, este corte ya nos deja entrever una de las mejores bazas de este disco: el excepcional uso de las tres guitarras de Maiden, que desde Brave New World hasta ahora habían estado  a ojos vista generalmente desaprovechadas.

El segundo tema de este disco es de sobra conocido por todos: “El Dorado” fue el primer single de este nuevo trabajo, ofrecido en descarga directa desde la web oficial del grupo. Siguiendo la línea de los singles recientes de Maiden (cortes como “Different World” o “Wildest Dreams”) pero con un tratamiento mucho más acertado (con la excepción de aquel “The Reincarnation Of Bejamin Breeg” que fue la carta de presentación de “A Matter Of Life And Death), “El Dorado” es un corte que gana con las escuchas y que nos ofrece una melodía misteriosa, que a mi personalmente me inspira cierto aire “western”. Una vez más nos topamos con un estribillo típico de La Doncella, fácil de corear en directo tal y cómo se ha podido ver en los vídeos de la gira que el grupo está llevando a cabo en estos momentos.

Es a partir de este tercer corte cuando vamos a afrontar material enteramente nuevo. Esta tercera parada lleva por título “Mother Of Mercy” y para mi gusto es la gran joya del disco. He escuchado y leído opiniones de todo tipo sobre este tema (y en general sobre casi todos los que componen este disco). Desde mi punto de vista “Mother Of Mercy” es uno de los cortes más originales y bien trabajados que ha hecho Maiden en los últimos años.

Por supuesto nos encontramos con sus características líneas de bajo y la voz de Bruce nos la hace inmediatamente familiar, pero la estructura del tema y el tratamiento de la melodía no tienen ningún comparativo en la discografía de los británicos. La guitarra acústica por debajo de la eléctrica en el comienzo y la ASOMBROSA interpretación de Dickinson a lo largo de este tema son dos de los elementos que más me han cautivado de este tema. Su lírica, con claro peso militar, resulta realmente interesante y acertada. Una vez más nos damos cuenta del acertado uso que se ha hecho de las tres hachas del grupo en este disco, mejor trabajadas que nunca, combinándose en melodías, riffings y solos de todo tipo, cruzándose o aliándose según convenga. El final, sencillamente apoteósico.

“Comming Home” llega en cuarto lugar y es una de las pistas que más elogios ha estado cosechando, de forma más que merecida. Su sonido nos recuerda al que vimos en el último esfuerzo en solitario de Bruce, aquel fantástico “Tyranny Of Souls”, en una simbiosis interesante con el sonido más reciente de Iron Maiden. El tempo general es más lento que el de sus predecesoras, en especial en el estribillo, dotando al tema de un elemento épico muy habitual en los medios tiempos del grupo. Nuevamente el estribillo es excelente y, una vez más, las guitarras y Bruce merecen una mención especial. Impresionante el estado de forma del vocalista, que hace poco cumplió 52 años (¡felicidades Bruce!).

Llegados a este punto se nos hace evidente que Iron Maiden han estudiado el sonido de sus últimos tres discos y han escogido los elementos más destacados de cada uno de ellos, uniéndolos en una interesante mezcla junto a las nuevas ideas del grupo. Las primeras escuchas dan una sensación de continuidad que, sin embargo, se disuelve en buena medida a medida que uno le da vueltas a este nuevo trabajo. Hay muy poco en este disco que realmente me haga pensar en los anteriores. Muy poco. En líneas generales aprecio este disco como realmente original.

“The Alchemist” nos obliga de nuevo a detenernos. Es el tema más rápido del disco y desde la primera escucha me sorprendió porque tiene una clara influencia de los dos primeros discos de Maiden, sobretodo en el tratamiento del bajo. El espíritu del tema es mucho más “macarra”, por decirlo de alguna forma, de lo que La Doncella nos había presentado últimamente. Estas reminiscencias de sus primeros años se funden cuidadosamente con sus ideas más recientes, con el resultado de un corte ideal para el directo y que sin lugar a dudas nos empujará al headbanging.

Es este quinto tema el que sirve de punto de inflexión para este disco, que presenta dos partes bien diferenciadas. La primera acabamos de describirla, llena de temas más bien directos en los que el peso del estribillo y su eficacia son cruciales en todos los temas. Esta segunda parte nos mostrará el lado más épico y elaborado de Iron Maiden, con cinco temas largos, que con el paso de los años y especialmente en los últimos discos se han convertido en una seña de identidad del grupo. La cosa arranca con “Isle Of Avalon”, un tema de poco más de nueve minutos, con una potente carga ambiental y mucho misterio en su melodía. En las primeras escuchas fue el corte que se me pasó más desapercibido. Esta segunda parte del disco requiere varias escuchas para su comprensión y disfrute y es algo que queda claro desde este tema.

Aprovechando su larga duración el grupo nos presenta unas largas e interesantes aportaciones instrumentales que permiten apreciar en mayor profundidad el excelente tratamiento de las guitarras que hay en este disco. Solos a varios niveles, riffs cruzados y un empaque realmente sorprendente.  Su título nos deja entrever su componente místico en la lírica, muy bien reflejado en el sonido final del tema. Sin duda es el corte que más ha ganado con las escuchas, pasando de ser una canción casi completamente desapercibida para mí a convertirse en uno de los momentos álgidos del disco. No conviene juzgarla a la ligera.

En estos últimos años Iron Maiden han querido darle a su sonido cierto espíritu progresivo en estos temas largos y es algo que se nota en los numerosos cambios de tempo y en el diseño de la estructura de este tema pero, sobre todo, del que le sigue. “Starblind” es muy probablemente el corte más progresivo que Iron Maiden hayan compuesto nunca y uno de los que más escuchas requiere en este disco, debido al importante número de detalles que aparecen en cada vuelta.

Lo más destacable del corte es, sin duda y una vez más, el uso de las tres guitarras. Un par de escuchas serán suficientes para que todo el mundo se percate de los solos entrecruzados que pueden escucharse bajo la melodía principal a lo largo de buena parte de los casi ocho minutos que dura esta canción. El aire épico-espacial en la melodía de tema es como un campo de juegos para Dickinson, que nos regala una de las mejores interpretaciones del disco (y personalmente, una de las que más me han gustado en su carrera).

“The Talisman” por alguna razón me hace pensar en selvas tropicales y en leyendas como Las Minas Del Rey Salomón, aunque su lírica nos habla de alta mar y oscuras y peligrosas mareas. Este tema tiene un feeling al que es muy fácil acoplarse, por lo que es uno de los cortes largos de este disco que, con toda probabilidad, más fácilmente calará en los oyentes. Está muy bien estructurado, con un gran empaque y potencia en las guitarras y un Nicko McBrain que suena más potente que nunca a los parches. Nuevamente Bruce nos deleita con toda una lección vocal. Hablando de forma directa, “The Talisman” es lo que muchos llamarían un “temazo”, para mi también lo es, y solo le puedo sacar una pequeña pega: posiblemente sea, junto a “When The Wild Wind Blows” el tema menos original del disco, recordándonos de forma mucho más vívida el sonido de los discos anteriores. Su cadencia rítmica, su gran estribillo y su pegadiza melodía probablemente le lleven a ocupar un merecido puesto en los futuros setlist del grupo. Lo más sorprendente: la rapidez con la que transcurren sus nueve minutos de duración. Es un corte realmente ameno.

“The Man Who Would Be King” entra casi empalmando con “The Talisman”, presentándonos una introducción relajada y misteriosa que desemboca en un interesante arpegio. Tras un par de escuchas es fácilmente reconocible la mano de Murray (acompañado por Harris) en la composición de este tema, que me parece uno de los puntos más brillantes del disco. Excelente puente-estribillo y una vez más Dickinson se alza sobre sus compañeros. No deja de asombrarme el estado de forma de Bruce en este disco: desde que regresara a Maiden para grabar Brave New World ha dado la sensación de ir a más en cada disco, sin lugar a dudas está viviendo lo que se llamaría una “segunda juventud”. Y una vez más, trabajadísimo tratamiento de guitarras, con nuevos solos cruzados al fondo de la melodía principal.

Llegamos al final de este trabajo para encontrarnos con “When The Wild Wind Blows”, único corte del disco que solo cuenta con Harris de compositor, algo que dado el legado de Steve, hace levantar muchas esperanzas sobre su resultado. Y, acorde con el disco, es un gran tema. El sonido del viento nos da la bienvenida a un corte que emana la clásica épica de Maiden por todos sus poros. Once minutos dan para mucho, como puede comprobarse y Harris siempre ha tenido muy buena mano en hacer que sus largos minutajes transcurran de forma amena. Al igual que ocurriese con “The Talisman”, nos hayamos ante un corte trabajado de forma excelente que posee un feeling característico que nos ayudará a meternos en el tema mucho más rápido, pese a su larga duración.

No obstante, al igual que aquella (aunque en menor medida), se me hace demasiado parecida al sonido mostrado por el grupo en sus últimos discos, teniendo como rasero los estándares de este trabajo, lo cual le resta un puntito al resultado final (nótese la similitud de los riffs que entran en el minuto cinco con los vistos en “For The Greater Good Of God”). Es posiblemente el único corte del disco en el que lo que más me gusta no es Dickinson (y esto es noticia), ya que aquí son las guitarras las que se llevan todo el protagonismo de forma indisputable.

Es posible que veamos este tema en directo en una futura gira, pero personalmente no creo que trascienda a los setlists del grupo durante mucho tiempo, ya que su ritmo se mueve constantemente el medio tiempo y once minutos a este ritmo podrían llegar a romper el clímax necesario en todo concierto de Iron Maiden. No obstante es un cierre de mucha categoría para este disco y un gran tema.

Debo decir que este disco es posiblemente el más completo instrumentalmente que Iron Maiden hayan hecho nunca. Personalmente el disco me gusta mucho, incluso más que “A Matter Of Life And Death” que para mi fue un auténtico discazo. No queda mucho más que decir: si te gusta Maiden, si te gusta tal y como son ahora, este disco te va a encantar. Si no, mejor mira a otro lado.

Puntuación: 9,7

Discográfica: EMI Music

Autor: David Rodrigo (Coon)

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