Killed By Deaf: A Punk Tribute to Motörhead

Crítica

En tiempos en los que los homenajes abundan y los tributos suelen sonar más a ejercicio de nostalgia que a verdadera devoción, “Killed By Deaf: A Punk Tribute to Motörhead” llega con un propósito claro: celebrar la inmortal influencia de Lemmy y compañía en el punk, justo cuando Motörhead cumple 50 años de vida —y casi una década desde la partida del hombre que lo hizo todo posible.

Lejos de ser otro refrito o una excusa comercial, este álbum tiene algo que muchos tributos no logran: honestidad y espíritu. Desde el primer acorde de “Ace of Spades” por Pennywise, se nota que no se trata de reinterpretar, sino de revivir. Su versión mantiene la velocidad suicida del original, pero le inyecta ese rugido de skate punk californiano que convierte el clásico en un misil de dos minutos.

Rancid, por su parte, hacen suya “Sex & Death” con su característico aroma callejero y esa voz desgarrada de Tim Armstrong que parece nacida para gritar letras de Lemmy. The Bronx entregan una “Over The Top” casi calcada, pero su crudeza es tan sincera que resulta imposible reprocharles la falta de riesgo. Y Lagwagon, sorprendentemente, ofrecen una versión de “Rock & Roll” tan acelerada como melódica, recordando que Motörhead siempre fue, antes que nada, una banda de rock and roll con el volumen al 11.

En la parte más áspera, Fear lleva “The Chase Is Better Than the Catch” hacia un terreno casi AC/DCesco, mientras que GBH desatan el caos con un “Bomber” primitivo y urgente, como si el 82 nunca hubiera terminado. Murphy’s Law bajan un poco la velocidad con “Stay Clean”, pero mantienen la suciedad; Slaughterhouse, una de las apuestas jóvenes, firman una explosiva “Love Me Like A Reptile” que podría haber sonado perfectamente en Ace of Spades (1980).

Hacia el final, The Casualties y Anti-Nowhere League entregan dos himnos punk de manual con “The Hammer” y “Born To Raise Hell” respectivamente —esta última con un inesperado aire rocanrolero a lo Chuck Berry que conecta con el espíritu más básico de Lemmy. Y Soldiers of Destruction hacen suyo el monstruo “Overkill”, rugiendo con rabia y reverencia a partes iguales.

El cierre no podría ser más emotivo: The Damned junto al propio Lemmy en una versión inédita y visceral de “Neat Neat Neat”. Es el punto de encuentro perfecto: dos bandas que, desde finales de los 70, borraron las líneas entre el punk y el metal, y que aquí sellan su hermandad sonora una vez más.

A nivel sonoro, “Killed By Deaf” está bien equilibrado entre la crudeza punk y el músculo rockero, sin sonar plástico ni sobreproducido. Cada banda mantiene su identidad, pero la cohesión general del álbum es sorprendente: no parece un collage de estilos, sino una carta de amor colectiva a una banda que rompió todas las etiquetas.

¿Es perfecto? No. Algunos temas se sienten algo previsibles o demasiado fieles al original. Pero en un disco tributo eso puede ser virtud: Motörhead no necesitaba ser reinventado, sino recordado con furia, volumen y respeto.

“Killed By Deaf” cumple con creces. Es sudor, distorsión y cerveza derramada. Es una bofetada sonora que demuestra que sin Motörhead no habría punk como lo conocemos, y que Lemmy sigue siendo, incluso muerto, el tipo más vivo del rock and roll.

Listado de temas:

1. Pennywise – Ace of Spades
2. Rancid – Sex & Death
3. The Bronx – Over the Top
4. Lagwagon – Rock ‘n’ Roll
5. Fear – The Chase Is Better Than the Catch
6. GBH – Bomber
7. Murphy’s Law – Stay Clean
8. Slaughterhouse – Love Me Like a Reptile
9. The Casualties – The Hammer
10. Anti-Nowhere League – Born to Raise Hell
11. Love Canal – No Voices in the Sky
12. Soldiers of Destruction – Overkill
13. Wisdom in Chains – Iron Fist
14. Motörhead & The Damned – Neat Neat Neat

 

Puntuación: 7,5/10

Discográfica: BMG

<< volver a discos