LITURGY – THE ARK WORK

Crítica

SPOILER ALERT! “The Ark Work” de LITURGY es un disco provocador y no apto para oídos puritanos. Si te gusta la música sin complicaciones y el black metal de corte tradicional, te pido de una vez que te alejes de este disco, ya que la escucha del mismo es difícil y llena de obstáculos sonoros. No obstante, es un álbum cargado de momentos importantes y todo un avance progresivo respecto de los discos anteriores. Te aseguro que en este 2015 no vas a escuchar otro disco de metal parecido o con un sonido mas o menos similar.

Por otra parte, hemos de resaltar el regreso de la estupenda sección rítmica para este álbum, así nuevamente pudimos contar con el magnifico Greg Fox (GUARDIAN ALIEN, Zs) detrás de los tambores y con el extraordinario Tyler Dusenbury en el bajo. Otra vez LITURGY vuelve a ser un cuarteto completado con Hunter Hunt-Hendrix en la voz/guitarra y Bernard Gann en la guitarra. “The Ark Work” es el tercer disco de larga duración de la banda estadounidense LITURGY y esta vez fue producido por Frank Musarra (GIRL TALK), mezclado por Jonathan Schenke (GIRL TALK, PARQUET COURTS, PC WORSHIP) y masterizado por Jason Ward (WOLVES IN THE THRONE ROOM, EARTH, ROSE WINDOWS).

“The Ark Work” da comienzo a su largo viaje de 56 minutos de duración con el épico y majestuoso intro “Fanfare”. En esta obertura podemos escuchar el brillante y sintético sonido de cornos digitales y metales MIDI que nos anuncian dramáticamente la llegada de un disco sin precedentes -a su vez nos da la bienvenida a un nuevo sonido y a nueva etapa del grupo-. Le sigue la hipnótica “Follow” con los brutales blast beats (o mejor dicho “burst beats”) del baterista Greg Fox conjugados con el ruido perpetuo y electrónico de una audiencia en completo éxtasis, mientras que la lastimera voz de Hunter Hunt-Hendrix (entre murmullo y lamento) se acopla a la perfección a la textura estridente de las guitarras y el doble bajo de tono industrial. Posteriormente, el Apocalipsis sonoro llega con la tercera canción del disco “Kel Valhaal”. La misma explota desde el inicio con un xilófono, un saxofón, unas campanas, una sección completa de cornos, tambores militares y gaitas a ritmo repetitivo. Cuándo fue la última vez que escuchaste un grupo de black metal tocando el xilófono junto con las gaitas? El tema se convierte en una cacofónica y a la vez monótona marcha militar con un Hunt-Hendrix balbuceando cánticos casi rapeados durante toda la segunda parte de la pieza. “Follow II” es una continuación del segundo tema a base del sonido moderado y tranquilo de sintetizadores/órganos, para luego explotar en la segunda parte en una evolución impresionante de prog metal cósmico: sonidos orquestales, ametralladores blast beats de batería, caóticos riffs, metales, cuerdas y cornos. Perfecta combinación entre instrumentación orgánica e instrumentación MIDI/digital. Los cuatro primeros temas tienen una conexión y uniformidad que los hace complementarse en una sola pieza, puesto que alrededor de los mismos fluyen similares patrones de repetición, melodías y ritmos.

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Por otra parte, “Quetzacoalt” -primer single del disco- es el tema que estéticamente define todo el trabajo introducido con este nuevo álbum “The Ark Work”. Potente e infecciosa energía emocional que se une al romance y a la tragedia en solo cuatro minutos y medio (nos hace vislumbrar una batalla cósmica entre el bien y el mal). Excelente la sección rítmica entre el siempre estupendo Fox detrás de los tambores y el atinado Dusenbury en el bajo. La música crea una tensión y emoción interesante que se traduce en experimentación sin limites: batería sintética adaptada a una caja de ritmos, sonidos y ruidos cercanos al metal industrial, raros cánticos vocales, hermosos e intensos arreglos orquestales, y brillantes-intermitentes riffs de guitarra por parte de Hunt-Hendrix y Gann que lideran e incrementan los decibelios en todo momento. Otro gran resultado del buen logrado matrimonio entre lo análogo y lo electrónico.

Luego, sin despeinarnos saltamos a la más que animada y dinámica “Father Vorizen”. La voz de Hunter-Hendrix sigue sin cambiar y continua su monótono balbuceo/cántico mientras los prolongados ritmos y lineales acordes se repiten una y otra vez -aquí se repiten ciertos patrones presentes en los discos pasados “Aesthethica” (2011) y “Renihilation” (2009)-. “Haelegen” es un hermoso y corto interludio instrumental a base de teclados minimalistas (parecido a la música creada para videojuegos de 8 bits o de RPG) cuya música pudiera incitar a la meditación o incluso a la oración ya que su sonido nos acerca al producido por un órgano de iglesia.

Otro tema importantísimo del disco es “Reign Array”, el cual es una obra maestra y pieza épica con una duración de casi doce minutos. Dicho tema funciona como una ambiciosa ópera en la cual una vez más vuelven a brillar todos los músicos de la banda. Los riffs frenéticos y disonantes de Hunt-Hendrix y Gann proporcionan capas de ruido junto a los maniáticos blast beats de Fox y los extremos tonos de Dusenbury que progresan en un único y triunfal sonido celestial que se entremezcla con el eco de los xilófonos y las gaitas en el trasfondo. Toda una odisea sonora, esto si es black metal trascendental!

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Posteriormente, llega la canción mas controversial del disco “Vitriol”. Controversial porque a la vez que es un tema al mas puro estilo spoken word, también podría decirse que los versos en lugar de ser cantados son rapeados. Vamos que podríamos decir sin miedo a equivocarnos que es un tema hip-hop gracias al rap callejero de Hunt-Hendrix, y a los siniestros sintetizadores que apoyan la oscura melodía mientras se escuchan unos raros cánticos hindúes de fondo. La normalidad regresa con el décimo y último tema del disco, el perfectamente nombrado para la ocasión “Total War”. El mismo es crudo, visceral, y muestra la progresión continua entre melodía y ruido que ha fluido a través de todo el disco. Dicha pieza pone punto y final a un álbum cargado de distintos tipos de emociones: miedo, alegría, oscuridad, luz, desenfreno y calma.

En conclusión, este nuevo disco de LITURGY “The Ark Work” es un claro ejemplo de que en el metal no deben de haber barreras y limites que definan la música. Y al igual que en múltiples ocasiones el vocalista y guitarrista de dicha banda Hunter Hunt-Hendrix ha expresado (por ejemplo en su famoso ensayo titulado “Trascendental Black Metal: A Vision of Apocalyptic Humanism”) el black metal constituye un estilo musical en continuo movimiento con diferentes tesis y antítesis que se pueden situar en distintas etapas o escenarios. Un nuevo y regenerado black metal para estos tiempos de modernismo digital que abarca una disparidad de géneros y elementos: música electrónica, cantos gregorianos, avant-garde, sonidos sinfónicos, art rock, sesión de cuerdas, música religiosa, melodías digitales, xilófonos, gaitas, sintetizadores MIDI, texturas y ruidos atmosféricos, filosofía, capas de guitarras, tonos drone, IDM (intelligent dance music) y hasta hip-hop esto es lo que nos trae este nuevo esfuerzo. Solo LITURGY puede incluir en un mismo disco el sonido sintetizado de artistas/bandas tan dispares como como SWANS, DEATH GRIPS, KRALLICE, HELLA, PHILIP GLASS, THREE 6 MAFIA, BONE THUGS-N-HARMONY y GLENN BRANCA. Bravo!

 

LITURGY son:

Hunter Hunt-Hendrix (voces, guitarra y electronics)

Bernard Gann (guitarra)

Tyler Dusenbury (bajo)

Greg Fox (bateria y percusión)

 

Tracklist:

1. “Fanfare” 2:21

2. “Follow” 3:31

3. “Kel Valhaal” 7:11

4. “Follow II” 7:30

5. “Quetzalcoatl” 4:48

6. “Father Vorizen” 5:58

7. “Haelegen” 2:54

8. “Reign Array” 11:35

9. “Vitriol” 5:21

10. “Total War” 5:06

 

Puntuación: 9.5/10.

Sello: Thrill Jockey Records.

Duración: 56:14.

Género: Trascendental black metal, Experimental rock, Progressive metal.

Autor: Emil Gil Bretón.

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