MUSE – THE RESISTANCE

Crítica

Cada vez estoy más convencido de que las casualidades y el azar son dos aspectos que condicionan notablemente nuestras vidas, hasta el punto de influir de una forma determinante. Y la música no es una excepción. Recuerdo como si fuera ayer aquél día en el que por error me bajé un tema de unos tal MUSE, de los cuales no había escuchado hablar en mi vida. Estuve a punto de borrarlo antes de escucharlo. Por suerte no lo hice y la escuché. Al terminar ya estaba convencido de que sería una de esas canciones que haces tuyas y que te van a acompañar durante toda tu vida (o gran parte de ella). El tema en cuestión era Plug in baby, perteneciente a su segundo disco, Origin of symmetry (2001).

Es muy posible que, de no haber sido por otra bendita casualidad, hoy en día no estaríamos disfrutando de unos de los mayores genios de la música contemporánea: Matthew Bellamy. Sería curioso saber qué habría pasado si su hermano mayor, Paul, no le hubiese insistido/convencido/obligado para que se presentara a aquél concurso musical que después ganó (al parecer Mathew ya tocaba el piano, pero tampoco demostraba mucho interés, o por lo menos no exteriorizaba sus ganas de exhibir su talento). Seguramente, como dije arriba, nos habríamos perdido a un genio. O tal vez también deberíamos darle las gracias a Tom Morello (Rage Against The Machine, Audioslave, The Nightwatchman), señalado como el principal responsable a la hora de convencer (de forma indirecta) a Bellamy para que se decantara por el rock (sin renunciar a lo orquestal y a la vertiente más clásica). Lo cierto es que la única certeza que tenemos es que MUSE es una realidad. Lo otro simplemente son hipótesis que tan sólo sirven para adornar esta crítica.

Diez años después de haber sacado su primer disco, hablar de MUSE es hablar de una de las bandas más grandes y talentosas que han surgido a nivel mundial en la última década. Una de esas bandas que salen muy de vez en cuando, que tienen ese duende tan descarado del que carece la inmensa mayoría. Es muy posible que (siempre y cuando no haya una dramática epidemia de amnesia musical) dentro de treinta años, cuando se hable de esta banda, se la recuerde como una banda gigante que marcó un antes y un después en la ya de por sí atractiva historia del rock. Partiendo de la base de que se me antoja realmente complicado superar OBRAS MAESTRAS como Origin of symmetry o Absolution (uno de los discos más perfectos e incontestables que he tenido la suerte de escuchar), también me parecería absolutamente fuera de lugar e imperdonable quitarle peso e importancia a este The Resistance y decir que simplemente es un disco anecdótico o una mera propina después de haber tocado el cielo con los citados trabajos. Como siempre digo, para un grupo debe ser un lujo enfrentarse al envidiable marrón de tener que sacar un disco después de haber dejado el listón tan sumamente alto.

Desconcertante en las primeras escuchas, pero convincente, continuista (sin renunciar a la frescura), lógico y coherente cuando se lo analiza sin caer en la pajillera tentación de sacar conclusiones antes de tiempo para plasmarlas de forma destructiva en un foro de internet y sin ceñirnos a lo aparentemente obvio. Tal vez esa sería la mejor manera de entender la esencia de este disco. Otra forma de hacerlo (de una forma excesivamente superficial, eso sí) sería decir que se trata del disco que habría compuesto QUEEN en pleno siglo XXI (cuando escuchéis United States of Eusaria o Guiding Light me entenderéis). Pero no creo que sea del todo acertado, porque si por algo se caracterizan Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme es por haber sabido aportarle a la escena actual (sin renunciar a las inevitables y sanas influencias) algo de lo que poquísimos pueden presumir: exclusividad y originalidad.

Siempre mantengo que para que una determinada música me atraiga, no necesariamente tiene que ser grandilocuente y amiga de los excesos (musicales, se entiende). Pero cuando de repente aparecen tres tíos que son capaces de caer en esos dos vicios y no sólo no hacen el ridículo, sino que además son capaces de dejarte con la boca abierta, no tienes más remedio que quitarte el sombrero y celebrar que surjan bandas así. Aún a riesgo de pecar de radical, voy a reconocer que me cuesta mucho creer que haya personas que digan amar la música y no se sorprendan positivamente ante propuestas como la de MUSE (independientemente de que guste más o menos, lo cual es secundario).

Es posible que, pese a tener pasajes puntuales capaces de enganchar al oyente de una forma directa (la bailable Uprising, la preciosa y «comedidamente» oscura Undisclosed desires, Unnatural selection y la propia The Resistance, siendo estos dos temas los que más se pueden encasillar dentro de su molde más habitual) se trate de un disco difícil de digerir, hecho que nos dirige hacia otra de las carácterísticas de este trabajo (y del grupo en sí): su ambición. Y qué mejor que un tema como Exogenesis:Symphony (dividido en tres partes: Overture, Cross-Pollination y Redemption) para reflejar esa característica. Gustos y subjetividades aparte, lo que está clarísimo es que MUSE han sabido reinventarse a sí mismos, consiguiendo lo que parecía utópico: seguir rizando el rizo sin que quede fuera de lugar (algunos nuevos y sorprendentes matices de I belong to you avalan esta afirmación). Sí, un grupo como MUSE es una bendición para todas esas personas que tenemos esa preciosa costumbre de darle demasiada importancia a la música. ¿Irrepetibles? Tiene toda la pinta de que sí.

TRACKLIST

01. Uprising
02. Resistance
03. Undisclosed Desires
04. The United States of Eurasia (+Collateral Damage)
05. Guiding Light
06. Unnatural Selection
07. MK Ultra
08. I Belong to You (+Mon Coeur S’Ouvre A Ta Voix)
09. Exogenesis: Symphony Part I (Overture)
10. Exogenesis: Symphony Part II (Cross Pollination)
11. Exogenesis: Symphony Part III (Redemption)

MUSE son:

Matthew Bellamy – Voz, Guitarra y Piano
Dominic Howard – Batería
Christopher Wolstenholme – Bajo y Coros

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Puntuación: 9

Autor: Joaquín Maidagan

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