Crítica
Hay bandas que encuentran su identidad repitiendo una fórmula hasta convertirla en una marca de fábrica, y hay otras que necesitan ampliar sus horizontes para descubrir realmente de qué son capaces. Night Laser parece pertenecer a este segundo grupo. Dos años después de Call Me What You Want, el cuarteto de Hamburgo regresa con Rats In The Cradle, un trabajo que conserva el ADN glam y sleaze de la formación, pero lo expande hacia terrenos de blues, hard rock, heavy metal, power e incluso thrash.
El resultado es un álbum dinámico, descarado y, sobre todo, muy personal. Night Laser no renuncia a los riffs contagiosos, los estribillos pegadizos ni a esa actitud festiva que forma parte de su naturaleza, pero introduce suficientes matices para demostrar que detrás de la estética de cuero, alcohol y amplificadores hay una banda con inquietudes mucho más amplias.

Uno de los aspectos que mejor define el disco es precisamente su diversidad. Rats In The Cradle no avanza por un único carril, sino que cambia de dirección constantemente sin perder el rumbo. “Heart Of The Desert Rose” representa una de las mayores sorpresas. Su orientación blues-rock, más reposada y cálida, permite descubrir una faceta diferente de Night Laser. La colaboración de Johnny Gioeli encaja especialmente bien en este contexto y aporta al tema una dimensión vocal que refuerza su carácter emocional. Es una canción que habla de fortaleza y belleza sin necesidad de recurrir a la velocidad ni a la contundencia habitual del género.
En el extremo opuesto aparece “Defenders”, una descarga de power metal construida para levantar los puños y ser coreada en directo. Su mensaje de unidad y resistencia encuentra el vehículo perfecto en unas guitarras vigorosas y un estribillo expansivo. La participación de Sebastian Zierof contribuye a aumentar la potencia del corte, aunque el mérito principal reside en una composición que entiende perfectamente la conexión entre escenario y público.
“19CR490” introduce una tonalidad bastante más áspera. Su groove funciona como vehículo para una letra dirigida contra quienes convierten el poder en una herramienta de deshumanización. Night Laser consigue así que el disco no quede reducido a una sucesión de canciones concebidas únicamente para divertirse. Hay también espacio para la crítica y para asuntos de mayor gravedad.
Esa vertiente alcanza su punto culminante en “Rats In The Cradle”, el tema que da título al álbum. La canción aborda los atroces experimentos llevados a cabo por Shirō Ishii durante la Segunda Guerra Mundial y adopta una atmósfera considerablemente más sombría que la predominante en el resto del repertorio. Los riffs adquieren mayor peso y la composición transmite una sensación de inquietud que demuestra que la banda también sabe desenvolverse cuando abandona temporalmente el desenfado.
La variedad vuelve a aparecer en “Blueberry Gin”, donde la intervención de Sascha Paeth aporta un matiz guitarrístico adicional, mientras que “Get Out” se aproxima al thrash gracias a la participación de Lars Rettkowitz. Estos invitados no parecen simples adornos destinados a engrosar una lista de nombres conocidos: sus aportaciones ayudan a enriquecer el paisaje sonoro del álbum.
También destacan cortes como “S.T.F.U.”, “Into The West” o “Make You Mine”, que contribuyen a mantener el pulso del conjunto. En ellos reaparecen los elementos más reconocibles de Night Laser: riffs directos, melodías fáciles de retener, una base rítmica contundente y ese espíritu de rock and roll que impide que la propuesta se vuelva excesivamente solemne.
Otro de los aciertos del trabajo se encuentra en su producción. La decisión de registrar las canciones buscando una interpretación más orgánica resulta especialmente apropiada para una formación de estas características. Rats In The Cradle no pretende sonar aséptico ni excesivamente pulido. Al contrario, conserva cierta aspereza que permite percibir el carácter colectivo de las interpretaciones. Las guitarras tienen presencia, la batería empuja con naturalidad y las voces mantienen una sensación de inmediatez.
La labor de Eike Freese en la producción y los arreglos contribuye a mantener ese equilibrio entre contundencia y espontaneidad. El disco suena moderno sin perder ese perfume clásico asociado al hard rock y al metal de décadas anteriores. En ese sentido, Night Laser consigue mirar hacia atrás sin quedarse atrapado en la nostalgia.
Y quizá ahí se encuentre la principal virtud de Rats In The Cradle: no es simplemente un ejercicio de revival. Hay referencias evidentes al glam, al sleaze, al heavy y al blues, pero la banda las utiliza como ingredientes y no como una camisa de fuerza. La personalidad termina imponiéndose sobre las etiquetas.
Además, se percibe una química especial entre los cuatro músicos. El trabajo de Benno y Rob Hankers, Felipe Zapata Martínez e Ingemar Oswald transmite la sensación de una formación que ha encontrado una dinámica interna mucho más sólida. Las canciones parecen construidas desde la interacción entre los músicos y no desde una suma de partes independientes. Esa cohesión probablemente sea uno de los factores que explican por qué el álbum resulta tan natural a pesar de moverse por estilos diferentes.
Rats In The Cradle es, en definitiva, un disco que apuesta por la libertad. Night Laser amplía su paleta sin abandonar los rasgos que les hicieron reconocibles y demuestra que el sleaze metal todavía puede ofrecer algo más que nostalgia y clichés. Hay diversión, actitud, melodía y energía, pero también momentos de mayor profundidad y canciones capaces de escapar de la fórmula habitual.
No estamos ante un álbum perfecto ni pretende estarlo. Su atractivo reside precisamente en esa cierta espontaneidad, en el gusto por tocar fuerte, experimentar y dejar que las canciones respiren. Night Laser ha conseguido un trabajo que puede funcionar tanto para quienes buscan el espíritu festivo del glam metal como para quienes necesitan algo más de variedad dentro del género.
Con Rats In The Cradle, la banda de Hamburgo parece haber encontrado un punto de equilibrio especialmente interesante: suficiente tradición para conservar sus raíces y suficiente ambición para seguir creciendo. Un disco que se disfruta por su energía, pero que gana enteros cuando se descubre todo lo que hay detrás de sus riffs y estribillos.

Listado de temas:
1. S.T.F.U.
2. Make You Mine
3. Defenders
4. Blueberry Gin (feat. Sascha Paeth)
5. Heart Of The Desert Rose (feat. Johnny Gioeli)
6. Rats In The Cradle
7. Into The West
8. 19CR490
9. Get Out (feat. Lars Rettkowitz)
10. Goddess Of The Sky
11. You And Me
Line Up:
Benno Hankers – vocals
Felipe Zapata Martinez – guitars
Robert Hankers – bass
Ingemar Oswald – drums
Puntuación: 8/10
Discográfica: Steamhammer





