SLAYER – REPENTLESS

Crítica

Ya tenemos en las manos el primer trabajo de SLAYER desde la desgraciada desaparición de su pilar Jeff Hanemann. Sin duda, un disco que ha generado bastantes expectativas sobre cómo iba a seguir la banda con Gary Holt de EXODUS y con (de nuevo) Paul Bostaph, tras las idas y venidas del cubano Dave Lombardo, que ha tocado en los dos discos que preceden a éste tras su primera “espantá” y sustitución por Bostaph hace años.

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Y es que, aunque King expresó su deseo de continuar, Araya no las tenía todas consigo, e hizo unas declaraciones tras la muerte de Jeff en las que se vislumbraba un futuro negro: “tras treinta años, continuar sería como empezar de nuevo”. Sin embargo, tras anunciar que antes de la muerte de Hanemann habían grabado una canción que aparecería en el nuevo álbum, tras pensar en un EP, tras dar fechas que no se cumplieron, tras un par de temas de adelanto en los primeros meses de 2014… aquí tenemos este “Repentless”, que está aún caliente cuando escribimos estas líneas. Nuevo sello, Nuclear Blast (se acabó American Recordings), y nuevo productor, Terry Date (no más Rick Rubin).

La música de todos los temas, salvo la de Piano Wire, ha sido escrita por Kerry King, tipo al que algunos no tenemos en gran estima como guitarrista, pero ahí está, dándolo todo como compositor, y con alguna idea interesante, como veremos a lo largo del análisis de las canciones.

El disco se abre con la instrumental Delusions of Saviour. Casi dos minutos de introducción progresiva que, si nadie me corrige, creo que es la primera vez que usan en un disco los americanos. El tema va creciendo hasta que las guitarras dobladas dan paso al trallazo que da título al disco y que, para mí, es lo mejor de lejos que podemos encontrar en este CD. Repentless es agresiva, rabiosa, cabreada, con una letra devastadora que, como diría Dante, te hace abandonar toda esperanza aunque, a la vez, contiene una declaración “de principios” en la que Araya dice que “tocar esta mierda” es lo único que lo mantiene vivo y que seguirá hasta el día en que muera. Gran tema que te hace recordar a los SLAYER de antaño… pero, por desgracia, es un espejismo.

El resto del disco, con ser bueno, no tiene la furia, la cólera ni la calidad del tema que le da nombre. Y lo comprobamos en el siguiente corte, Take Control, que supone un bajón cuando llegas de escuchar el anterior. Cambios de ritmo acertados, con un comienzo que augura otro tema desbocado, pero nada mas lejos de la realidad. Araya es un buen declamador, más que cantante en el sentido estricto de la palabra, y en este tema tenéis un ejemplo. Lo que más me ha atraído es el riff que precede al solo típico de King, loco, deslavazado, con ese componente insano que unos achacan a su genialidad y otros a sus limitaciones…

Vices es, tal vez, el tema más flojito del disco. Se trata de un tema recitado, de nuevo, más que cantado, algo cansino y machacón para mi gusto, que no aporta nada a este Repentless. Dentro de esa línea de canciones “regulares” se halla Cast the First Stone. Me podréis decir que exagero un poco tratándose de la banda de que se trata, pero veo hasta dejes “grunge” en este tema que comienza con una guitarra machacando una sola nota que luego se convierten en dos a la entrada de la batería, va cogiendo velocidad pero no llega a convencer, con un estribillo soso, insulso y sin sustancia. Lo siento, chicos…

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Para completar la tríada de temas flojitos encontramos When the Stillness comes, un medio tiempo también sin demasiada chicha, con una letra casi “rapeada” por Araya y donde lo más interesante lo encontramos en el comienzo limpio del tema, con reminiscencias de ANNIHILATOR,  y al final, pero no porque termine, ¿eh?, sino por el poderoso riff y la actuación de Bostaph a la batería.

La cosa se va arreglando y llegaremos más o menos bien al final… Chasing Death retoma a los SLAYER más potentes, que no frenéticos, en un tema más rabioso que los anteriores y que entra bien, sin ser una maravilla pero que, sobre todo, prepara lo que encontramos a continuación, que es lo más granado del disco.

Implode fue el adelanto allá por abril del año pasado. Comienza más o menos tranquilo, a medio tiempo, para ir desbocándose a los 50 segundos con parón y un cambio de tempo radical, de ésos que nos gustan y que ya no va a parar hasta el final. De nuevo nos reencontramos con los SLAYER que esperamos: los del thrash frenético, agresivo, de malas pulgas… Y es que cuando Holt y King sacan a relucir la mala leche con temas frenéticos y solos descerebrados, siempre con sus secuaces cubriéndoles las espaldas, es cuando más nos ponen las pilas, al menos al que esto firma.

El siguiente tema es el que, como dijimos, firma Hanemann. Sin llegar a los tres minutos, este Piano Wire no asombra por su velocidad inicial, aunque en el solo la cosa va tomando rapidez hasta que de nuevo entra la estrofa. Buen tema que dista mucho de los himnos a los que nos tenía acostumbrados Jeff, pero no se puede pedir todo…

La dupla de temas que comento a continuación es lo que más me ha llenado del disco. Atrocity Vendor es un tema corto en el que vuelve la velocidad. Ciertamente no es que haya un despliegue de ideas tremendo aquí, pero, sin duda, nos hace soltar adrenalina, que ya lo estábamos deseando tras las anteriores canciones. You Against You también tiene muy buenos momentos y es de lo mejor del trabajo. Aunque el comienzo es a medio tiempo, la cosa va subiendo de revoluciones y estalla en uno de los cortes más veloces que podemos encontrar.

El disco termina con Pride in Prejudice, tema de comienzo pesado, denso que se prolonga sin cambios durante cuatro minutos y en el que quiero destacar, una vez más, la labor de Paul Bostaph a la batería. Lo cierto es que no hubiera yo elegido este tema para concluir el disco, ya que te deja algo sediento de más caña, pero…

Por otra parte, King ya había dicho que él creció con discos de diez temas y que con doce ya iba bien la cosa. Y es que los discos de SLAYER nunca han sido de duraciones exageradas. Hablo de memoria, pero creo que ninguno supera la hora. 

En resumidas cuentas, un disco sólo decente, con altibajos, a veces algo falto de ideas, totalmente declamado, hablado, en el que Araya y los suyos no nos descubren nada, no inventan el thrash; tampoco sentiréis que os “llueve sangre”, pero se pasa un buen rato escuchando este Repentless que, en general, da poca tregua.

Quién sabe si será lo último de la banda americana; todo parece indicar que sí, pero ahí tenemos multitud de bandas de los 80 más vivas que nunca… aunque otras se empeñen en seguir arriba del escenario estando a dos pasos de la tumba. Si lo dejaran ahora, nos quedaríamos con un plástico noble y con una gira espero que más que decente. Recemos para que no nos hagan “un SCORPIONS”.

TRACKLIST:

1. «Delusions of Saviour» 1:55
2. «Repentless» 3:19
3. «Take Control» 3:14
4. «Vices» 3:32
5. «Cast the First Stone» 3:43
6. «When the Stillness Comes» 4:21
7. «Chasing Death» 3:45
8. «Implode» 3:49
9. «Piano Wire» (music by Jeff Hanneman) 2:49
10. «Atrocity Vendor» 2:55
11. «You Against You» 4:21
12. «Pride in Prejudice» 4:14

SLAYER son:

Tom Araya, bajo y voz.
Gary Holt, guitarra.
Kerry King, guitarra.
Paul Bostaph, batería.

Discográfica: Nuclear Blast.

Puntuación: 6,5 / 10.

Autor: Manuel Martínez Ferrándiz

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