Smoking Snakes – All Lights On

Crítica

En una escena donde el revival del sleaze y el hard rock ochentero lleva años ganando adeptos, destacar no resulta sencillo. Son muchas las bandas que recurren a la nostalgia como principal argumento, pero pocas consiguen que su música transmita la misma sensación de frescura, diversión y descaro que los grandes referentes del género. Con «All Lights On», los suecos Smoking Snakes demuestran que no basta con vestir cuero, lucir actitud y escribir estribillos pegadizos; hace falta personalidad. Y precisamente eso es lo que convierte a este segundo trabajo en uno de los lanzamientos más sólidos del año dentro del sleaze metal europeo.

Procedentes de Gotemburgo, el cuarteto continúa evolucionando sin renunciar a unas influencias que resultan evidentes desde el primer minuto. Ecos de Mötley Crüe, Ratt, W.A.S.P., Scorpions o Quiet Riot aparecen constantemente, pero la banda evita caer en la simple imitación. En lugar de limitarse a reproducir fórmulas conocidas, consigue reinterpretarlas con una producción contemporánea y una energía que hace que el álbum suene actual sin perder su esencia clásica.

El disco arranca con «Don’t Touch», una declaración de intenciones donde riffs contundentes, una batería poderosa y un estribillo inmediato colocan al oyente en el terreno que Smoking Snakes domina con absoluta comodidad. No hay introducciones innecesarias ni rodeos: desde el primer compás el grupo apuesta por la inmediatez y la pegada.

Uno de los grandes aciertos del álbum es «Trick Or Treat», el sencillo de presentación. La canción combina actitud callejera, melodía y un ritmo irresistible que la convierte en uno de esos temas destinados a funcionar especialmente bien en directo. Su equilibrio entre agresividad y accesibilidad resume a la perfección la identidad del grupo y confirma que la banda ha dado un importante paso adelante en la composición.

Pero si algo caracteriza a «All Lights On» es su capacidad para mantener un nivel muy alto durante toda la escucha. No se trata de un disco construido alrededor de dos o tres sencillos, sino de un conjunto cohesionado donde prácticamente cada canción aporta algo distinto. «All I Need» y «Look In Your Eyes» muestran el lado más melódico de Smoking Snakes, apostando por grandes armonías vocales y un tratamiento emocional que nunca cae en el exceso de sentimentalismo. Por el contrario, «Last Man Standing» o «Screaming For More» recuperan el carácter más directo y macarra del grupo, apoyándose en riffs contundentes y una sección rítmica que no pierde intensidad en ningún momento.

Precisamente la labor de Andy Delarge al bajo y Mackey Gee tras la batería merece una mención especial. Ambos construyen una base sólida y dinámica que permite que las guitarras respiren sin perder contundencia. El trabajo de Rob Raw y Brett Martin resulta igualmente destacable, alternando riffs muy efectivos con solos bien construidos que enriquecen las canciones sin caer en el exhibicionismo técnico. Todo está pensado para favorecer el conjunto y no el lucimiento individual.

En el apartado vocal, Brett Martin firma una interpretación convincente de principio a fin. Su registro combina la aspereza necesaria para transmitir actitud con una faceta melódica que sostiene algunos de los mejores estribillos del álbum. Su voz se mueve con naturalidad entre los momentos más agresivos y los pasajes más accesibles, reforzando el carácter eminentemente melódico del trabajo.

La producción de Jack Stroem también juega un papel fundamental en el resultado final. El sonido es potente, definido y moderno, pero conserva la suciedad suficiente para que el disco no pierda autenticidad. Las guitarras mantienen pegada, la batería golpea con fuerza y la mezcla ofrece espacio para que todos los instrumentos se escuchen con claridad sin sacrificar intensidad.

Otro aspecto que merece reconocimiento es la naturalidad con la que Smoking Snakes afronta su propuesta. En ningún momento da la impresión de estar persiguiendo tendencias o intentando modernizar artificialmente un estilo con décadas de historia. Su objetivo parece mucho más sencillo: escribir buenas canciones de hard rock y sleaze metal, interpretarlas con convicción y transmitir diversión. Esa honestidad termina convirtiéndose en una de las mayores virtudes del álbum.

El tramo final mantiene intacto el nivel con temas como «Broken Heart», donde la banda demuestra que también sabe desenvolverse en registros más emotivos, «Nasty & Wild», probablemente el corte más descarado del disco, y una excelente «Pleasure & Pain», encargada de cerrar el álbum con un nuevo despliegue de riffs, melodías y actitud.

Quizá «All Lights On» no reinvente el género ni pretenda hacerlo. Sin embargo, esa nunca fue su intención. Smoking Snakes entienden perfectamente cuáles son los pilares del sleaze metal: grandes riffs, estribillos memorables, actitud, diversión y una producción capaz de potenciar todo ello sin eliminar su carácter. El resultado es un álbum tremendamente entretenido, coherente y repleto de canciones que invitan a subir el volumen desde la primera escucha.

Con este trabajo, la banda sueca confirma que ha dejado atrás la etiqueta de promesa para consolidarse como uno de los nombres más interesantes del panorama sleaze europeo. «All Lights On» es un disco que hará las delicias de los seguidores del hard rock clásico, pero que también puede conquistar a quienes simplemente busquen un álbum de rock potente, bien producido y lleno de energía. Una obra que demuestra que el espíritu del Sunset Strip sigue muy vivo cuando cae en manos de músicos capaces de interpretarlo con autenticidad y pasión.

Listado de temas:

1. 103.1 The Scream – The 80’s Late Night Radio Broadcast
2. Don’t Touch
3. Trick Or Treat
4. All I Need
5. Look In Your Eyes
6. Last Man Standing
7. Screaming For More
8. Broken Heart
9. Nasty & Wild
10. Turn On The Lights
11. Pleasure & Pain
12. The Last Nightmare

 

Line Up:

Brett Martin – Lead vocals, rhythm guitar
Andy Delarge – Bass, backing vocals
Mackey Gee – Drums, backing vocals
Rob Raw – Lead guitar, backing vocals

 

Puntuación: 8/10

Discográfica: Frontiers Music

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