Crítica
No puede haber mayor alegría al comenzar una crítica, que saber que el cáncer de laringe que le fue diagnosticado el líder de la banda se ha sido; ahora ha anunciado en su Facebook que el “bicho” ha sido derrotado y que tenemos SUPERSUCKERS para rato. En efecto, Eddie Spaghetti ha ganado la batalla, por lo que el primer párrafo de esta reseña es para alegrarme enormemente y compartir ese regocijo con los lectores e incondicionales de “la banda de rock and roll más grande del mundo”, como ellos mismos se han proclamado.
Fuertemente influidos por el country, en este disco han dado rienda suelta a su predilección por la música de las camisas de cuadros, y han dejado de lado las guitarras eléctricas y el rollo punk-rock que llevaban sus primeros discos sobre todo, para ofrecernos un viaje por la americana y el country rock que, en líneas generales, queda bastante resultón. Es de ley destacar que ya hubo un experimento parecido en el año 1997 con Must’ve been high, que, para mí, va a la par en calidad con el trabajo que ahora reseñamos, aunque sí me parece que el actual, a pesar de la enfermedad de Eddie, es más alegre y menos oscuro que el de hace diecinueve años.
El disco sólo dura treinta y tres minutos, pero que dan bastante de sí. Para comenzar, tenemos el tema que le da título, y que ya nos pone sobre la pista de lo que no espera. Olvidémonos de rompernos el cuello y centrémonos en sonidos más reflexivos y profundos, si se quiere. Holdin’ the Bag comienza al más puro estilo tradicional: armónica y banjo, a los que se une la voz de Eddie para conformar un medio tiempo agradable de escuchar.
La primera colaboración (la del premiado con un Grammy Hayes Carll) la encontramos en el segundo tema, This Life… With You, más movido que el anterior y con un sello Nashville innegable de ésos que te hace, casi sin darte cuenta, mover el pie al ritmo de la canción. El siguiente tema, High & Outside es otro medio tiempo a dos voces que me recuerda los que Jeff Lynne produjera y cantara en los ochenta y los noventa, con acotaciones de guitarra eléctrica muy efectivas y melódicamente muy bien construido. Uno de los favoritos del plástico.
Man on a Mission es, tal vez, el tema más SUPERSUCKER del disco, por sus conexiones con lo que la banda ha venido haciendo, pero no esperéis guitarrazos salvajes. Es sólo que el ritmo sube un poco, el clima se vuelve más alterado y la voz de Mr. Spaghetti más macarra, pero seguimos en las fuentes de la tradición country de las que bebe todo el disco.
La joven promesa ¿o realidad? del country alternativo Lydia Loveless, que visitara tierras españolas hace dos años (esta ciudad desde donde escribo incluida) canta junto con Eddie este I Can’t Cry, un tema que no es de lo mejor del disco, todo hay que decirlo. Personalmente, me aburre un poco; su modo menor, las voces lánguidas y lo repetitivo de las estrofas no me atrapa. Luego Let’s Bounce recupera un poco la actitud chulesca que los americanos siempre han llevado por bandera.
Entramos en lo mejor del disco: como si lo estuvieras escuchando con un sistema de reproducción rudimentario, así comienza I Do What I Can (To Get By), un tema donde los planteamientos más modernos del country encuentran su expresión en este trabajo. Una de mis favoritas. Después, Jibber-Jabber es, con diferencia, el tema más rocanrolero que vamos a encontrar; enroscado en la tradición más absoluta, con él puedes incluso bailar rock and roll acrobático, como se hacía antaño.
That’s How It Gets Done es una balada con un estribillo especialmente diseñado para agitar una enorme jarra de cerveza al ritmo de la canción. Country épico de manual para irnos acercando al final, que llega de la mano de Shimmy & Shake, que retoma el ritmo rockero, pero con melodía y reminiscencias de los años 50, presentes en un buen número de temas del disco.
Para poner el broche, encontramos unan versión de HANK WILLIAMS Jr. Nada menos que All My Rowdy Friends (Have Settled Down), el tema en el que Hank se lamenta de que sus amigos ya ni salen ni se quieren emborrachar como antes… Pero los americanos se permiten cambiar (“actualizar”, dicen ellos) la letra original para nombrar al mismísimo Lemmy (bastante antes de su desaparición) y decir que entienden lo que quiso decir con su As de Picas. Muy buena versión.
Eddie ha afirmado rotundo que “si no te gusta Holdin’ The Bag, entonces no te gustan los Supersuckers”. En mi caso, en mi corazón de rockero siempre ha habido un hueco para los sonidos country, los más tradicionales y los más modernos; los de delicada voz femenina y los de aguerrida voz de machote… Así es que no puedo menos que recomendar este trabajo de los de Tucson, Arizona. Si quieres salir un ratillo de las guitarras pesadas y las baterías poderosas, unidas a voces cascadas o que se elevan a lo más alto del pentagrama, éste es tu disco para un momento de relax y desconexión, sin renunciar a la calidad… ni al rock and roll con actitud.
SUPERSUCKERS son:
Eddie Spaghetti – voz, bajo.
Dan “Thunder” Bolton – guitarra.
Rontrose Heathman – guitarra
Scott Churilla – batería.
Temas:
- Holdin’ the Bag
- This Life… With You (con Hayes Carll).
- High & Outside.
- Man on a Mission.
- I Can’t Cry (con Lydia Loveless).
- Let’s Bounce.
- I do what I can (To get by).
- Jibber-Jabber.
- That’s how it Gets Done.
- Shimmy & Shake.
- All my Rowdy Friends (Have Settled Down) – (Hank Williams Jr).






