STRATOVARIUS – ELYSIUM

Crítica

Los nuevos STRATOVARIUS no lo esconden cuando se les pregunta. “Polaris” fue la tabla que salvó a los fineses de un naufragio definitivo, tras años y años de un deambular que les llevó por la senda del descrédito, con un líder que compraba a diario papeletas para hacer que la banda acabara disolviéndose hasta nunca más ver… Pero finalmente las cosas se desarrollaron como quizás nadie hubiera imaginado hace unos 10 años, cuando STRATOVARIUS reinaban como una de las bandas más brillantes que ha facturado el power metal internacional en toda su historia.

No sin gran dolor Kotipelto, Johansson y J. Michael extirparon el tumor de la forma más rápida posible eliminando de la ecuación al líder y fundador de la banda, formando unos nuevos STRATOVARIUS sin un liderazgo claro, volviendo a construir el imperio de las grandes melodías y las veloces bases de teclado y guitarra sobre los estamentos de un grupo con las tareas totalmente repartidas, haciendo que incluso desde su entrada el guitarrista Matias Kupiainen adoptara un rol significativo en el devenir del grupo. Y así fue, “Polaris”, sin grandes aspavientos ni una repercusión desmedida, puso de nuevo el rumbo correcto de la banda, consiguió, apelando a los orígenes del grupo, salvar un barco que estuvo durante algunos instantes totalmente hundido.

Tras todo ello restaba comprobar cómo sería el siguiente paso de la banda y, sobre todo, cuál sería el papel de Kupiainen superado el impacto inicial de sustituir el gran ego musical de Tolkki. Pues bien, con “Elysium” en los oídos y tras haber catado el adelanto de “Darkest Hours”, debo decir que los sentimientos que tendrá cualquier fan del grupo van a ser encontrados y de diferente calado. Por una parte tenemos a unos STRATOVARIUS que han recuperado la senda de la repercusión y la presencia recuperando la esencia de banda que los fineses desecharon en álbumes como los “Elements” o el propio “Stratovarius”.

Actualmente STRATOVARIUS lo componen 5 miembros cuya visión del grupo se acerca mucho más a lo que cualquier fan medio de ésta pueda tener en la mente, piensan en ellos y componen desde este punto de vista generando, en consecuencia, piezas de muy agradable escucha a tenor de estos requerimientos. Ya no hay excentricidades o piezas que busquen caminos tediosos y aburridos, variantes de una banda que en sus comienzos nunca buscó ser pretenciosa y que perdió el rumbo en estas tesituras…

El camino, por tanto, es acertado. Los fineses no se han equivocado en su intento de mantener un nombre y gracias a composiciones como “Darkest Hours” (aún mantienen la capacidad de emocionar con unas pocas notas de teclado y un sencillo estribillo). “Under Flaming Skies” (estribillo cargado de intención y nítido vuelo vocal sobre un buen compendio de potentes guitarras) o “The game never ends” (happy power metal en su máxima expresión) volveremos a experimentar, salvando algunas diferencias, sensaciones conocidas en antiguos lanzamientos como “Visions” o “Destiny”.

“Infernal Maze” corrobora nuestras primeras pesquisas ofreciéndonos a unos STRATOVARIUS poderosos y determinados a convencernos de que su vuelta es sólida y sin fisuras, aunque esto no vaya a ser del todo cierto como iremos viendo más adelante. Por de pronto, este tema nos deja un regusto muy heavy y potente, con una producción maravillosa y un Kotipelto realmente inspirado ante el micro, de la misma forma que lo hará con “Fairness Justified” a través de una vena más épica y coral, cimentada sobre una consistente sección rítmica y unos grandes coros, todo ello en un tono de medio tiempo de connotaciones melancólicas.

Hasta aquí todo perfecto. Los fans de STRATOVARIUS no se verán para nada decepcionados con lo que nos vamos encontrando con “Elysium” aunque si nos ponemos a rebuscar en nuestras sensaciones y nos fijamos en otros temas como “Lifetime in a moment” (única aportación de Lauri Porra con muy poco que entresacar y excesivamente extenso), “Event Horizon” (ración veloz de teclados y guitarra al más puro estilo “Speed of Light” pero falta de inspiración) o la concluyente “Elysium” y sus más de 18 minutos de desarrollo de poco interés compositivo excepto por su preciosa letra y ciertos momentos emocionantes, finalmente acabaremos identificando un detalle que probablemente les llegue a costar mucho que sustituir en lo que les queda por delante…

La excentricidad de Tolkki, su habilidad para hundir su propio barco y sus problemas de salud mental eran parte de un todo donde también había un halo de genialidad insustituible (nunca olvidaremos en qué lugar colocó a la banda con sus propias manos). Él tenía la chispa, él tenía un don. Requiere mucho trabajo conseguir igualar eso.

“Elysium” es un buen disco, más que bueno diría yo a tenor de las circunstancias en las que se encuentran remontando el vuelo los fineses, y buen ejemplo de ello es la preciosidad de balada que han facturado en “Move the mountain” (siempre caracterizados por ese punto ecológico y espiritual, casi hippie). Maravillosa.  Pero a nuestra consideración sobre el álbum debemos tener en cuenta el hecho de que a Kotipelto y los suyos les va a costar sudor y lágrimas facturar temas que adquieran la presencia y repercusión que les precede. Es decir, “Elysium” es un trabajo que no deja en nuestro haber un “nuevo” “Black Diamond” o un sucesor de “Paradise” algo que, aunque esté mal decirlo, todos buscamos en un disco de este tipo. En otras palabras, sigue faltando la chispa, el don.

Lo bueno de “Elysium” es que la banda convence a pesar de ello y si te sientas a escuchar éste trabajo despacio, disfrutarás de buenos momentos. La presencia de Kupiainen en casi todas las composiciones transmite sensación de encontrarnos con un grupo nuevo sobre unas viejas cenizas. Las ganas y posibilidades de éste joven guitarrista son muchas y muy esperanzadoras. Con un poco de suerte y paciencia el que STRATOVARIUS vuelvan a sorprendernos y cautivarnos sin otro tipo de consideración en el futuro puede que esté en sus manos. “Elysium” es un buen documento sobre el que desarrollar esta premonición.

Puntuación: 7,8

Discográfica: Ear Music / Edel

Autor: Daniel Velasco Alonso

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