Crítica
Chelas, rubias, garimbas, bielas, birras, cañas o zumitos de cebada. En vaso, en botella o en lata. Sí hermanos, estoy hablando de la cerveza. Es lo primero que a uno le viene a la cabeza cuando oye hablar de los alemanes TANKARD, que vuelven dando tralla tras dos años de parón discográfico para sacarle espumita a tu cortex cerebral. Después de firmar en 2012 con NUCLEAR BLAST RECORDS y grabar A Girl Called Cerveza, los de GERRE repiten compañía y sacan un nuevo compact titulado R.I.B, acrónimo de Rest in Beer. -Para quien no maneje inglés, juega con el “Descanse en Paz” por “Descanse en Cerveza”-.
En la portada una pizarra llena de fórmulas a tiza y la caricatura de un científico chalado con un cinturón explosivo de garimbas en lata. Cuando hagas girar el CD te van a reventar en la cara ¡badabúm!. Llevo casi un mes con el disco metido en el loro del Savatagemóvil (115CV gasolina y puro heavy metal, así es mi coche) y la verdad es que me obliga a diario a bajar las ventanillas, subir el volumen a topener e inventarme vocablos anglosajones en los estribillos.
Cuando escuches el disco por segunda vez, desde el primer tema te vas a oir escupiendo estribillos. Todos los cortes son súper pegadizos, tarareables, pero siempre desde el mal genio que conlleva el thrash metal, nada de melodías chachis con gatitos adorables. Elásticos súper apretados, barrigas peludas por encima de los cinturones de balas y hectolitros de cerveza acompañados de riffs agresivos, y mucho tupá tutupá. Estamos ante un redondo que se asemeja más al último disco sacado que al resto, no por ello peor, tras 32 años de carrera no nos podemos quejar ni lo más mínimo. Lo sabéis. Este es el orden y los títulos:
1- War cry
2- Fooled by your guts
3- R.I.B. (Rest in beer)
4- Riders of the doom
5- Hope can’t die
6- No one hit wonder
7- Breakfast for champions [dudo mucho que se refiera al cola cao]
8- Enemy or order
9- Clockwise to deadline
10- The party ain’t over ’til we say so
Guitarras llenas de fuerza, base rítmica repleta de vigor, rabia en la voz… ¿Mi favorita? La cuarta, Riders of the Doom. Simplemente ofrece lo que un himno thrash debería contener: mucho palm mute, un solo de guitarra apabullante y una melodía vocal vomitada. Es un tema sucio, me mola. A partir de ahí los temas empiezan a subir como la espuma, valga la redundancia metafórica. Hasta la última canción, que tiene un toque más rockero, pero con un claro mensaje: The party ain’t over ’til we say so, es decir, La Fiesta no se acaba hasta que nosotros lo decimos.
Después de esta parrafada, lo único que puedo decir es que recomiendo la escucha de lo nuevo de TANKARD, pues no defraudará a nadie.
Bueno, y que mejor cerveza que agua. Si supiérais qué clase de cosas hacen los peces en el agua -a parte de nadar- dejaríais de tomarla. El agua es un bien sobrevalorado, siempre y cuando se tenga una buena birra sobre la mesa.
TANKARD son:
Gerre: Voz
Andreas Gutjahr: Guitarras
Frank Thorwarth: Bajo
Olaf Zissel: Batería





