THE VINTAGE CARAVAN - ARRIVAL

Crítica

Juventud, descaro, potencia a raudales y nacionalidad islandesa (de Álftanes). Ésos son los ingredientes que se amalgaman en THE VINTAGE CARAVAN, un power trío de las heladas tierras del norte de Europa que ya arrasaron con su segundo trabajo de 2012 llamado “Voyage”, antes del cual se produjeron ellos mismos un disco titulado como la banda, que no tuvo tanto alcance.

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El grupo fue fundado cuando sus componentes tenían doce años, y con poco más de veinte, tener tres trabajos en el mercado, haber recorrido Europa pateando traseros y cosechar estupendas críticas no es cosa fácil, y estos muchachotes del norte ya lo han logrado; y, encima, en el mundo del rock and roll, lo que añade un plus de dificultad. A España vinieron el pasado año y éste que suscribe lamenta no haber podido verles… y espera que vengan en más ocasiones.

Siguiendo con los títulos de una sola palabra, “Arrival” nos llega bajo el auspicio de la discográfica Nuclear Blast con doce temas y una duración de una horita justa. Es un disco más oscuro, pero también más potente y trabajado que el anterior. Queda muy bien en las reseñas eso de tratar de definir su estilo… así es que, mientras el crítico de “All Music” Fred Thomas nos dice que combinan el rock clásico, el metal temprano y el rock progresivo, su discográfica los encasilla dentro del rock psicodélico. Para ellos mismos, su música es “rock clásico de los 60 y 70 con una actitud poderosa y un toque moderno”. Ahí queda eso.

La apertura no puede ser más tribal: “Last Day of Light” comienza con tambores que dan paso a una intro psicodélica que desemboca un riff muy pegadizo, pero sin dejar de ser un trueno, para dar entrada a una voz sin estridencias que, poco a poco, tras el solo, se vuelve más salvaje. Un gran tema, sin duda.

“Monolith” es algo más melódico que su predecesor, pero no abandona la caña ni las posibilidades de hacer “headbanging” o de danzar como se hacía en los tiempos del ácido. “Babylon” es otro trallazo de riffs pesados, entrecortados por pasajes más lentos y melódicos, muy en el estilo de BLACK SABBATH, con un estribillo al ritmo de la batería bastante logrado.

“Eclipsed” tiene un comienzo lento, siniestro, oscuro… para romper con un riff tremendamente pesado. De nuevo la sombra de Iommi planeando por la canción, con un inicio de voz melódico que quita el hipo. Sin acelerar, la guitarra distorsiona y de nuevo esa hipnótica melodía pesada como el plomo, con rápido cambio de ritmo… ¡¡Llega la tormenta!! Otro grande del disco.

“Shaken Beliefs” es el tema más festivo del plástico, de ritmo rápido, recordándonos más al anterior disco. Para mí, tal vez sea lo más flojo… pero no hay tregua; si el anterior nos supo a poco, aquí tenemos un latigazo: “Crazy Horses”. De nuevo aporreando tambores comienza la canción y riff salvaje y rockero que te crío… Como su nombre indica, se oyen los caballos salvajes, ya que todo se desboca al minuto.

El séptimo corte, “Sandwalker”, comienza de nuevo a porrazo limpio, con riff tranquilo que luego enloquece. Tremendos cambios de ritmo en un tema que destaca poquito, salvo cuando se pone cañero. “Innerverse” es lo más tranquilo que encontramos, pero la calma nunca dura un tema completo. Quizá sea el más psicodélico, por la atmósfera que crea la predominancia de los teclados, que tienen incluso un solo. Y mira que les gusta empezar con batería: esta vez con efecto flanger tenemos “Carousel”, otro tema psicodélico y con buen riff en el que la voz, casi nunca alterada de Óskar consigue crear un clima de contrastes entre fuerza y calma bastante efectivo.

“Winter Queen” es el tema más largo y, a fuer de ser sincero, se hace un poco pelma. En él, la banda despliega su lado más progresivo y se lanza a desarrollos un tanto vagos, repitiendo el esquema “pasaje tranquilo – pasaje bestiajo”. Quizá un par de minutos menos habrían hecho de él algo tremendo. Es el final del plástico en la edición normal, pero…

Manejamos, por supuesto, la edición “Deluxe” de este disco, con dos “bonus”: “Say Hello” es un tema instrumental de dos minutos, lleno de psicodelia, con elementos de música hindú y no pasa de ser un mero juego o pasatiempo para enlazar con “Five Months”, que con sólo tres minutillos es un cierre inspirado por el blues bastante adecuado y fácil de escuchar.

Los muchachos se han declarado buenos amigos de una de las bandas triunfadoras del último Leyendas del Rock y compañeros de sello, BLUES PILLS, también juguetones con la psicodelia y el rollo 60-70… y, con esto del éxito, se han mudado a Dinamarca, cerca de la frontera con Alemania, que queda como más europeo y, por supuesto, más cerquita de su actual discográfica.

A mí el disco me ha gustado bastante por sus riffs contundentes y por ese carácter minimalista, pero “capaz de llenar” de un power trío. Además, hay muchos elementos “prog” de los que uno es fan irredento… No encontraremos alardes técnicos ni virtuosismo deslumbrante, pero sí un montón de riffs y solos de increíble calidad, fuerza, calidez incluso… Uno de los pelotazos de este año.

VINTAGE CARAVAN son:

Óskar Logi Ágústsson – Guitarra y vos.
Alexander Örn Númason, bajo y coros.
Stefán Ari, batería.

Temas:

  1. Last Day of Light
  2. Monolith
  3. Babylon
  4. Eclipse
  5. Shaken Beliefs
  6. Crazy Horses
  7. Sandwalker
  8. Innerverse
  9. Carousel
  10. Winter Queen

Bonus:

  1. Say Hello.
  2. Five Months.

Puntuación: 8 / 10.

Discográfica: Nuclear Blast.

Autor: Manuel Martínez Ferrándiz.

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