Uriah Heep -Living the dream

Crítica

Serán muchas las crónicas que contengan la expresión “URIAH HEEP están viviendo un sueño”, así es que yo no lo voy a decir. Sí diré que se trata de una banda que debiera estar, sin duda, a la altura de los grandes dinosaurios del rock de los 60 y los 70; sí, ésos en los que estáis pensando. Sin embargo, los demonios y los magos no han querido que los HEEP, que cumplen 60 años en activo, estén en el olimpo… aunque en el mío sí están.

Es cierto que Mick Box es el único miembro que ha permanecido impertérrito al inefable pasar de los años, pero también es verdad que la mayor parte de los músicos de la banda lleva un porrón de años y que la formación, con Davey Rimmer al bajo, en puesto del fallecido Trevor Bolder, está más que consolidada y ofrece aún unos bolos de aúpa. Fueron lo mejor del Ciudadela este año en Pamplona y les tendremos en enero en tres fechas españolas por Madrid, Barcelona y Bilbao.

En cifras, serán exactamente cincuenta años en 2019, veinticinco discos de estudio, veinte oficiales en directo e incontables conciertos desde que, en 1969, Mick Box, David Byron y Ken Hensley en un plano modesto, pusieran en pie un pedazo de banda que en 1970 sacaba su debut y que, sobre todo con Byron y John Lawton, nos ha dado joya tras joya. 

El vigesimoquinto disco de URIAH HEEP se llama Living the Dream (Viviendo el sueño), y no baja el pistón. Está producido por el canadiense Jay Ruston (WINERY DOGS, STONE SOUR, BLACK STAR RIDERS, PAUL GILBERT, EUROPE…) .

Yo soy de los que no se dejan embaucar por el hecho de ser fan de una banda: si mi grupo favorito saca una patata de disco, lo digo, pero éste es un gran disco de rock clásico, energético, lleno de sonidos Hammond, de buenos riffs y del buen hacer de todos y cada uno de los integrantes.

Grazed by Heaven abre poderoso con la batería atronando, y es un tema potente con dos interesantes solos de guitarra (nada de pirotecnia) entre otro de Lanzon, el mago del órgano de los 70. Por cierto, que en todo el disco es una constante la potente pegada de Gilbrook a los parches… a la que la producción se ha encargado de poner énfasis.

El tema que da título al disco tiene un incontestable aire PURPLE; un medio tiempo que funciona bien tras la frenética apertura. Luego, Take Away my Soul nos lleva en cierto modo a los HEEP más añejos, aunque con cierto toque de modernidad que le da la batería al ritmo de la canción. A destacar el solo de teclas.

Como cuarto tema, Knocking at my door es lo más flojo del disco, con un riff algo ramplón y repetitivo, y un estribillo que llega a cansar. La parte central tampoco ayuda demasiado, y lo mejor es el solo de guitarra con wah-wah que, para colmo, dura poco. Rocks in the Road nos reconcilia con el disco. Su riff a dúo con guitarra y Hammond es efectivo, y la voz de Bernie navega con seguridad por la bonita melodía del tema, otro medio tiempo poderoso.

Y llegamos a la “balada oficial”, que se llama Waters Flowin’ y que se aleja algo del sonido HEEP, con su deje southern al comienzo y la voz de Shaw dándolo todo con el apoyo armónico de sus compañeros de aventura. It’s All Been Said es, tal vez, el tema que más nos recuerda en su discurrir a la era Hensley. Preciosa apertura melódica para uno de los mejores temas del disco; una especie de poema sinfónico de seis minutos que cambia frenéticamente de ritmo a lo largo de su caminar.

Goodbye to Innocence nos introduce en un ambiente vacilón, siendo la canción más rápida del disco y en la que la banda muestra su lado más duro… si es que lo tiene por algún lado; si es que alguna vez lo ha tenido. El mejor tema del disco, y uno de los mejores de los ingleses en bastante tiempo, es Falling Under Your Spell. Energía y melodía a partes iguales, coros “de los de URIAH” de toda la vida… un temazo que, aunque no cierra el disco, debería ir en décimo lugar.


El cierre es para Dreams of Yesteryear, que comienza guitarrera y que es otro tema clásico, con buenas melodías de guitarra, su parte lenta, su fraseo melifluo, sus coros y un desarrollo instrumental final para poner el broche a un disco que, sin ser obra maestra, sí es un gran aporte en estos tiempos en los que el “Classic Rock” parece querer abrirse paso. A fe que, con trabajos como éste, lo tiene más fácil.

URIAH HEEP son:

Bernie Shaw, voz.

Mick Box, guitarra.

Dave Rimmer, bajo y coros.

Phil Lanzon, teclado y voz.

Russell Gilbrook, batería.

 

Listado de temas:

  1. Grazed By Heaven 
  2. Living The Dream
  3. Take Away My Soul
  4. Knocking At My Door
  5. Rocks In The Road
  6. Waters Flowin’
  7. It’s All Been Said
  8. Goodbye To Innocence
  9. Falling Under Your Spell
  10. Dreams Of Yesteryear

 

 

Puntuación: 8,5 / 10.

Discográfica: Frontiers Music srl.

Autor: Manuel Martínez Ferrándiz.

 

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