W.A.S.P. – THE NEON GOD

Crítica

Se me antoja complicado hacer esta review. En primer lugar, porque W.A.S.P. es quizá el grupo que más me ha influido musicalmente en mi vida, ya que fue el que de veras hizo que me llamara la atención el heavy metal, que me parara a leer las letras, que sueñe a diario con subirme a un escenario…. y, para más inri, se trata de un disco harto complejo.

Tras la salida de «Dying for the World», muy poco después de «Unholy Terror», Lawless ya hablaba en las primeras entrevistas de que tenía la idea de volver a probar suerte con una opera rock al estilo de «The Crimson Idol». Aquello, que parecía un proyecto lejano, se adelantó antes de lo previsto, ya que W.A.S.P. canceló la gira que tenía prevista (según las malas lenguas, debido a las pobres expectativas que la gira había generado) y decieron volcarse de lleno en el nuevo trabajo.

Tras un par de retrasos (su primera fecha «oficial» eran Halloween y Navidades del 2003), «The Neon God» vio la luz. Se optó por hacerlo en dos volúmenes, que tendrían la coletilla «The Rise» y «The Demise» respectivmente.

¿Y el resultado? Satisfactorio. Muy satisfactorio.

No es un disco fácil, y ninguno de los dos me «entró» a la primera. No posee ningún trallazo como hacían antaño, pero de nuevo Lawless vuelve a sorprendernos y demostrarnos que, en esto de la música, aún hay posibilidades de hacer cosas innovadoras.

La primera reacción es compararlo con «The Crimson Idol», pero creo que se trata de un error. Sí, son operas rock, pero la temática y la composición de los temas son totalmente distintos. No quiero decir que uno sea peor que el otro, simplemente que son distintos (aprovecho la ocasión para invitaros a visitar www.thecrimsonidol.com, una web diseñada por un servidor y que actualizo con bastante poca frecuencia, todo sea dicho).

En primer lugar, vamos a mencionar un poco la temática del disco. «The Neon God» narra la vida de Jesse Slane, un chaval huérfano de padre que acaba en un orfanato (con un período en un psiquiátrico) y de cómo le marca de por vida. Más adelante fundará su propia secta, que liderará personalmente como «el mesías del nuevo mundo», hasta que cierto fantasma del pasado le hace darse cuenta de dónde ha llegado y de quien es en realidad. Podría ponerme a contaros toda la historia, pero creo que merece la pena que os pareis a leer los libretos y daros un paseo por la página web del grupo, que han llenado de información adicional. Sea como sea, a grandes rasgos el mensaje que nos quieren transmitir es una crítica a las iglesias organizadas. Lawless se ha declaro creyente, pero no del modo que las distintas religiones oficiales enfocan el mensaje. Nos pide que no seamos pasivo, que de veras reflexionemos sobre esas preguntas a las que parece que nadie tiene respuesta y durante tantos y tantos siglos nos han quitado el sueño a los humanos. Quizá a muchos no les importe mucho todo la historieta, pero éste hecho, el que nunca una letra de W.A.S.P. (en este caso el disco entero) te deje indiferente es uno de los motivos por los que adoro a la banda.

Centrado ya en el apartado musical, hay ciertos claroscuros. Si algo que destaque por encima del resto, creo que es la parte vocal del disco. Lawless canta increíblemente bien, y la tarea de Darrel a los coros (una de las facetas que animó a Lawless a ficharlo) es soberbia. Resulta increíble que haya ganado tanto con la edad, cuando por lo general los cantantes suelen perder su voz tras tantos años agarrados a un micrófono. El abanico de registros, desde hablar narrando hasta gritos bastante largos, es relmente envidiable y espectacular.

Otro aspecto destacable son los pasajes acústicos. En «The Rise» tenemos algunos cortes embriagadores («Why Am I Here», «Why Am I Nothing» y «Someone to Love Me») , y en «The Demise» también hay fragmentos repartidos en alguna de las canciones («Clockwork Mary», «All My Life» y «The Last Redemption»).

En los temas más trallero encontramos de todo un poco. Lo primero que llama la atención es la diferencia sonora de las guitarras, ya que no sólo dentro de la misma canción advertimos cambias de tono de las mismas, sino que entre canción y canción hay diferencias abismales. Dado que se trata de una opera rock, hay pasajes que se repiten en algunas canciones, pero no hasta la saciedad ni mucho menos. Hay un par de riffs y punteos que sí se repiten con más asiduidad, pero siempre con leves modificaciones tanto en su estructura como en el sonido, lo cual llama mucho la atención y merece la pena destacar. La presencia del piano Hammond se deja ver en muchos temas, cosa que desde los últimos discos se incluye en muchos temas. Es difícil escoger temas sueltos que resalten por encima, pero si tuviera que quedarme con 5 escogería «What I´ll never Found», «X.T.C Riders», «Never Say Die», «Clockwork Mary» y el apoteósico «The Last Redemption»

También se han permitido el lujo de algunas curiosidades, como por ejemplo la que encontramos en «Clockwork Mary», cuyo trozo más rápido es un calco del tema «I Can», del álbum «Still not Black Enough». ¿Falta de ideas o un recurso genial? Que cada uno juzgue.

Mike y Darrel están de nuevo geniales, y quizá el único pellizco de orejas se lo deberíamos dar a Frankie, que en algunos momentos parece que hace flojear un poco a alguno de los temas. También es cierto que la batería, en especial los toms, no se oyen demasiado (el estilo de Frankie se basa mucho en su utilización).

¿Una valoración personal? Como os decía, en un principio no me llegaron a gustar demasiado, pero lo cierto es que desde hace una semana se han convertido casi exclusivamente en lo único que escucho. No creo que a todo el mundo les guste, pero estamos ante dos de los discos más completos y complejos que se han editado últimamente. No es un disco fácil, y para su disfruto completo merece la pena que nos reservemos un par de horitas y escuchemos los discos con tranquilidad mientras seguimos con detenimiento las letras y leemos la historia de Jesse. Quizá sea un poco coñazo, pero os aseguro que merece la pena el esfuerzo de veras.

¿Recomendable? Por supuesto. ¿Mejorable? Sin duda. ¿Imprescindible? Para mí, sí.

W.A.S.P.:

Blackie Lawless: Voz, Guitarra, Teclados y Productor.
Mike Duda: Bajo y Coros
Darrel Roberts: Guitarra y Coros
Frankie Banali: Batería y Coros

The Neon God – Part 1: «The Rise»
1. Overture
2. Why Am I Here
3. Wishing Well
4. Sister Sadie (And the Black Habits)
5. The Rise
6. Why Am I Nothing
7. Asylum #9
8. The Red Room of the Rising Sun
9. What I’ll Never Find
10. Someone to Love Me (All I Need)
11. X.T.C. Riders
12. Me & the Devil
13. Running Man
14. Raging Storm

The Neon God – Part 2: «The Demise»
1. Never Say Die
2. Resurrector
3. The Demise
4. Clockwork Mary
5. Tear Down The Walls
6. Come Back To Black
7. All My Life
8. Destinies To Come
9. The Last Redemption

P.D: Si mirais los créditos de ambos libretos igual veis algún nombre familiar…

Puntuación: 9

Autor: Jorge Navas Alejo

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