EL DROGAS – SALA ACAPULCO, GIJÓN – 4/1/2013
‘El Drogas vino a Gijón con las pilas cargadas para ofrecer un completísimo show’
Cuando faltaban solo veinticuatro horas para la Noche de Reyes, en Gijón tuvimos la oportunidad de recibir un regalo por adelantado en forma de concierto. Concretamente el que dio el señor Enrique Villarreal, por todos conocido como EL DROGAS, en la Sala Acapulco del Casino. Hablar de EL DROGAS es hablar de un personaje carismático, legendario y, sobre todo, querido en el Rock de nuestro país, tanto que al mismo nivel que él solo estarían leyendas como Yosi de LOS SUAVES o el patriarca ROSENDO.
Este concierto debería haberse celebrado hace ya un par de meses, pero unos problemas de salud de EL DROGAS lo impidieron, de modo que se tuvo que retrasar hasta el pasado viernes, en un momento que yo creo que fue mucho mejor, porque coincidió con las vacaciones navideñas.
La gira en la que se enmarcó la actuación se titula “Te cantamos las 40 Tour”, y la actuación fue justo eso mismo, EL DROGAS interpretando cuarenta canciones escogidas de entre su extenso legado de tres décadas y proyectos como BARRICADA,LA VENGANZADELA ABUELA, TXARRENA y, por supuesto, las canciones que grabó con su nombre, aunque con los mismos músicos con los que grabó el último disco de TXARRENA, que son los mismos que le acompañaron, y que no son otros que el genial guitarrista Txus Maraví, el bajista Eugenio Aristu “El Flako” y Brigi Duke, que en este proyecto se encarga de la batería con una contundencia enorme.
La noche empezó de una forma que muchos no se esperaban, ya que una hora antes de que el concierto empezara, EL DROGAS y Txus cogieron sendas guitarras acústicas y una armónica y se pusieron a tocar unas canciones a la puerta de la sala, para regocijo de los primeros fans que habíamos llegado y también para desconcierto de la gente del Casino, que nunca había visto algo así y se preocupaba por el tapón de gente que se estaba formando en la escalera que bajaba hacia la entrada de la sala.
Después de esta primera toma de contacto con la música de EL DROGAS, en la que él y el guitarrista actuaron de teloneros de sí mismos, a las diez de la noche, con puntualidad británica, se inició la descarga de una manera que no nos esperábamos, porque salió EL DROGAS al escenario, con una guitarra acústica y ataviado con una americana, un sombrero y gafas de sol, para interpretar él solo, una “Sean bienvenidos” que nos dejó a todos sorprendidos y que sirvió para que la sala empezara a caldearse. Después de este primer tema salieron a las tablas Txus, Eugenio y Brigi para empezar a dar caña, y empezó así una retahíla de canciones en las que se alternaban temas de todas las épocas y proyectos de EL DROGAS, a las que el público respondía a la perfección, mientras la estrella de la noche ejercía de maestro de ceremonias, con un carisma y unas ganas que para sí quisieran muchos cantantes más jóvenes.
Así, los cuatro músicos fueron desgranando temas como “No sé qué hacer contigo”, “Contra la pared” o “Deja que esto no acabe nunca” (como si alguien quisiera que esto acabara…), mientras el público se desgañitaba cantando y EL DROGAS, que jugaba con su bastón durante los primeros temas, recibía el cariño de unos fans que estaban deseando disfrutar con la actuación. El cantante se cuelga una guitarra eléctrica para interpretar canciones como “Los maestros” (que aprovechó para reivindicar la educación pública, demostrando su compromiso con la realidad actual) o la emotiva “Matilde Landa” que fueron, junto a “Pétalos”, las tres canciones que se tocaron de ese espléndido disco de BARRICADA que es «La tierra está sorda».
A lo largo de la actuación, se fue viendo de forma muy clara que la banda está muy cohesionada, que la gira está sirviendo para que los cuatro músicos se acoplen cada vez mejor y así su sonido esté lo más logrado posible. Eso se ve en lo bien que se complementan Brigi y Eugenio, de tal forma que arropan los solos de Txus para conseguir que no dé la sensación de que falta algo cuando por debajo de ellos no hay una guitarra rítmica. Estos tres músicos se han adaptado muy bien a tocar las canciones de los demás proyectos del compositor, de tal manera que las interpretan como si en realidad ellos hubieran estado implicados en su gestación.
Una “No hay tregua”, que fue de las más coreadas de la noche fue ejemplo de esto que digo, igual que “Barrio conflictivo”, “Sofokao”, “El fuego de la tarde” o una “Oveja negra”, en cuya presentación EL DROGAS criticó esa medida que el Gobierno quiere tomar y que consiste en criminalizar a todos aquellos que ayuden a esas personas que algunos llaman “ilegales” o “sin papeles”. Se acercaron también al EP que estaban presentando, en el que EL DROGAS regraba con estos músicos algunos temas anteriores, tocando todas las canciones que aparecen en él, como “Lentos minutos”, la “navideña y carcelaria” “Fue 24D… ¿y qué?” o la potente “Cerocomasiete”.
Se alternan los momentos de emotividad con los de potencia, aunque son estos los que predominan, y queda muy claro que el grupo está sudando la camiseta, pero también que se lo está pasando tan bien como el público. EL DROGAS recuerda que este concierto se tuvo que retrasar por causas ajenas a su voluntad, y aprovecha el momento para hablarnos de algunas cosas que le están pasando con los años, justo antes de presentar “Nada sin ti”, que sonó junto al “Frío” de ALARMA, “En punto muerto”, con la que EL DROGAS recordó a esas personas que sufren el mal de Alzheimer, una “Salvaje mirar” para la que el cantante sacó dos bastones para hacer remolinos con ellos, “Todos mirando”, “Víctima”, o “El lobo feroz”, para la que EL DROGAS se puso una máscara de lobo, todo ello antes de que la banda se despidiera con “En la silla eléctrica”.
Pero no hubo que esperar mucho para los bises, y los cuatro volvieron a salir con “Animal caliente” y “Empujo pa’kí”, a las que siguieron dos canciones que pueden ser perfectamente representativas de los dos proyectos más relevantes de EL DROGAS, y que fueron “En blanco y negro” (de BARRICADA) y ese temazo que es “Azulejo frío” (de TXARRENA), que sirvió para presentar a la banda y como perfecto broche final a una noche de Rock con mayúsculas.
Un concierto de casi tres horas, con cuarenta canciones que son verdaderos himnos de la música, y que se hizo muy corto a todos los que estábamos allí. La banda deja el pabellón muy alto, con un Brigi que es una verdadera máquina a la batería, un Eugenio que toca el bajo y hace las segundas voces demostrando su enorme calidad, con un Txus que es un verdadero genio a las seis cuerdas, y sobre todo, con EL DROGAS demostrando que no solo es uno de los músicos esenciales de nuestro Rock, sino que también es una persona comprometida con la realidad de nuestro tiempo. Y eso es algo que el público nota y agradece.
Creo que fue Kutxi Romero de MAREA el que dijo algo así como “Quien no quiere a los BARRICADA no quiere ni a su madre”. Uno de mis colegas actualizó la frase cuando volvíamos a casa y dijo “Quien no quiere a EL DROGAS no quiere ni a su madre”. Qué razón tiene.




























