Hamlet – Nambucca, Londres // 26/10/2018
Fin de la Ira. Con esto no me refiero a una sesión terapéutica con el matasanos de turno, sino al ciclo de casi 4 años en los que la banda madrileña ha defendido su último disco, La ira.
Londres ha sido elegida como la última fecha de la que posiblemente sea una de las giras más exitosas de Hamlet, con un disco que por méritos propios se equipara ya con los clásicos de la banda. RockSinSubtitulos vuelve a organizar otro gran evento, convirtiéndose en bálsamo y referente para todos los buscavidas afincados en Reino Unido.

Llegamos al pub escasos de tiempo para acreditarnos e inspeccionar el garito. Nosotros, al igual que Hamlet, estrenábamos recinto. Los Lendakaris Muertos y sus ojeras farloperas nos recibieron con un ambiente muy festivo y nada anglosajón. Al final del bar unas pocas escaleras te introducen en el campo de batalla.
«El Mejor Amigo de Nadie» fue la elegida para comenzar una noche digna del recuerdo. J. Molly se presenta con una camiseta con la palabra «Berlín» en referencia a su próximo disco, que estrenarán en noviembre. No hay vallas, no hay seguridad, solo una pequeña plataforma de apenas un metro que nos separa del grupo, y eso se nota. Cerveza y asistentes colisionan por los aires en el pub londinense. «Vivir es una Ilusión» sacó a relucir las voces del público y con «Denuncio a Dios», Molly se metió a todo el mundo en el bolsillo, bajando del escenario y sentándose en el suelo entre los asistentes para hacer un “jumpdafuckup” en condiciones. «El Inferno» estaba desatado.

Con «Muérdesela» los saltimbanquis se transformaron en peonzas en un pogo “madeinSpain” sin orden ni concierto, nada de vueltas, a hostia limpia. En «Limítate» confirmamos que la gente se sabe las letras, acompañando a Paco con palmas en esos parones que siempre preceden la locura. El local era pequeño y Molly buscaba lugares donde encaramarse. Durante «Antes y Después» encontró la barra del bar subiéndose a ella para dar un lugar especial en el set a este clasicazo de Hamlet. El cantante tiró de flema británica agradeciendo en inglés la gran acogida del grupo en la ciudad del Thames y deseando poder repetir más noches como la acontecida.
Llegó el momento de «La ira», que recibió en 2015 el premio como mejor disco de metal en el certamen de música independiente. Alvaro hizo los honores de comenzar con «Imperfección». Un gran sonido y un cantante rabioso al micrófono hicieron que Hamlet sonase como un puño. Ralentizar el final de «Mi Religión» fue un acierto y consiguió el efecto deseado desnucando al personal. Parece que Ken ha llegado para quedarse y nos alegramos, su incorporación ha traído buena suerte y grandes temas a la banda.

Los madrileños siguieron con un trío de ases: «Tortura-Visión», «Egoísmo» y «Tu Medicina». ¡Qué decir de estas canciones! Si no las conoces no sé dónde has estado. La banda nos dio un respiro con la pesada «Un Mundo en Pausa» y volvió a la carga con «Irracional», donde Luis cogió las riendas de la bestia, montando un “wallofdeath” para seguir calentando el ambiente.
Como no podía ser de otra manera, «J.F (jodido facha)» entró en escena, tema muy solicitado por la parroquia. Parecía que todo había terminado, pero de nuevo Luis volvió a montarla con «Habitación 106» para finalizar el concierto.

Hamlet es actitud y entrega. No he hablado de asistencia pero estaríamos unas 60 personas. La banda siempre aplica la misma intensidad a sus directos, ya sea en un festival ante 2000 personas o un concierto medio en España ante 400. No he hablado de errores y claro que los hubo. En este tipo de bares la monitorización no es la mejor del mundo, pero añade un elemento muy especial que caracteriza a la música en directo.
Hamlet lanza en noviembre su próximo disco. Después de presenciar este último directo de la gira y escuchar «Eclipse», el primer adelanto de «Berlín», las expectativas no podrían ser mayores.

























