Kabiefest 2026 confirma su crecimiento con la edición más ambiciosa de su historia
Hay festivales que nacen con vocación de convertirse en grandes eventos y otros que crecen poco a poco gracias al apoyo de su público. Kabiefest pertenece claramente al segundo grupo. Lo que comenzó como una apuesta valiente impulsada por auténticos aficionados al metal se ha convertido, cinco ediciones después, en una de las citas más atractivas del calendario metalero del norte peninsular.
Bajo su ya inseparable lema, «un festival de música hecho por fans para fans», Santurtzi volvió a reunir durante los días 12 y 13 de junio a cientos de seguidores dispuestos a disfrutar de una programación variada, equilibrada y repleta de nombres interesantes. Desde bandas emergentes hasta formaciones con una dilatada trayectoria internacional, el cartel de 2026 confirmó el crecimiento de un festival que sigue manteniendo intacta su esencia cercana y familiar.
VIERNES: UNA PRIMERA JORNADA DE MUCHO NIVEL
Dos jornadas de buena música, reencuentros entre amigos, cervezas compartidas y muchos kilómetros de riffs que arrancaron el viernes por la tarde. A las ocho comenzaba oficialmente la quinta edición del Kabiefest con MS. MISSERY, una formación de Portugalete que asumía la responsabilidad de inaugurar el festival.
Lejos de acusar los nervios, los vizcaínos demostraron desde el primer momento que estaban preparados para la ocasión. Su propuesta de rock-metal alternativo, cargada de influencias americanas, combina guitarras contundentes, bases electrónicas, sintetizadores y una puesta en escena intensa que conecta rápidamente con el público.
La banda, formada por músicos procedentes de proyectos como Menthe, Cheel Ghar o Jane Doe, ha conseguido desarrollar una personalidad propia en muy poco tiempo. Temas como «Holy Sinners», «The Urge», «Battlefield», «Get Out Alive» y «Be Here For Long» fueron suficientes para poner en marcha la maquinaria del festival.
Lo más destacable fue comprobar la convicción con la que defendieron cada canción. Sabían que jugaban en casa, pero en lugar de relajarse utilizaron ese factor como un estímulo adicional. El resultado fue una actuación sólida, intensa y llena de energía que dejó muy buenas sensaciones entre los asistentes más madrugadores.

Con el recinto ya mucho más animado llegaba el turno de Rise To Fall.
Hablar de ellos es hacerlo de uno de los grupos más importantes que ha dado la escena metalera vasca durante las últimas dos décadas. Desde su formación en 2006 han construido una trayectoria admirable que les ha llevado a girar por Europa, Japón, China, Rusia o Ucrania, compartiendo cartel con nombres tan relevantes como Amon Amarth, Soilwork, Biohazard o Scar Symmetry. Toda esa experiencia quedó reflejada en una actuación donde la banda volvió a exhibir potencia, precisión y una enorme confianza.
Dalay Tarda lideró una descarga de death metal melódico perfectamente ejecutada, respaldado por el impecable trabajo de Hugo Markaida y Dann Hoyos a las guitarras. La combinación de riffs agresivos y melodías pegadizas continúa siendo una de las grandes fortalezas del grupo.
Uno de los momentos más especiales del concierto llegó con el homenaje dedicado a Tomás Lindberg, la legendaria voz de At The Gates, una referencia imprescindible para varias generaciones de músicos. Además, la presencia de invitados especiales, entre ellos Peter, exvocalista de Knives, añadió un atractivo extra a una actuación que terminó de consolidar el gran ambiente de la primera jornada.

La actuación de Crimson Glory era probablemente una de las más esperadas de todo el festival.
No todos los días se tiene la oportunidad de disfrutar de una banda que forma parte de la historia del metal progresivo americano. Junto a nombres como Queensrÿche, Fates Warning, Watchtower o Dream Theater, los estadounidenses ayudaron a construir las bases de un género que continúa influyendo a cientos de artistas en todo el mundo.
Además, llegaban a Santurtzi presentando Chasing The Hydra, su primer trabajo de estudio en veintiséis años. La expectación era enorme.
Sobre el papel, el concierto tenía todos los ingredientes para convertirse en uno de los momentos más memorables del festival. El repertorio era sencillamente espectacular: «Where Dragons Rule», «Valhalla», «Dragon Lady», «Angel In My Nightmare», «Painted Skies», «Lady Of Winter», «Masque Of The Red Death», «Beyond The Unknown», «Lost Reflection», «Azrael», «Lonely» y «Red Sharks» forman parte del imaginario de cualquier aficionado al metal progresivo clásico.
Sin embargo, la actuación estuvo marcada por unos problemas de sonido que terminaron condicionando gran parte de la experiencia.
La mezcla resultó irregular durante buena parte del concierto. La voz de Travis Wills aparecía en ocasiones demasiado enterrada entre los instrumentos y muchos de los matices que caracterizan las composiciones de Crimson Glory se perdieron por el camino.
Y fue una auténtica pena. Porque la banda mostró actitud, profesionalidad y un notable nivel interpretativo. Travis volvió a demostrar que posee la personalidad suficiente para liderar esta nueva etapa del grupo, pero las deficiencias técnicas impidieron disfrutar plenamente de una actuación que prometía mucho más.
La sensación general al finalizar fue agridulce. Habíamos visto a una leyenda del metal, pero también quedaba la impresión de que tanto la banda como el público merecían unas condiciones mucho mejores.

La primera jornada concluyó con uno de los nombres más esperados del cartel.
Evil Seed regresaba después de varios años de inactividad y lo hacía además con una actuación exclusiva para Kabiefest.
La respuesta del público fue inmediata.
Desde los primeros acordes quedó claro que el tiempo no había debilitado a la banda. Al contrario. Parecían haber regresado con más ganas que nunca.
Su repertorio combinó clásicos como «King Of The Ring», «Stronger», «Inside The Vipers’ Nest», «Theory Of Fear» o «Against All Gods» con nuevo material que dejó muy buenas impresiones.
Más allá de las canciones, destacó la ilusión que transmitían los propios músicos. Había ganas de volver y se notó en cada minuto de actuación.
Un cierre perfecto para esta primera jornada.
SÁBADO: EL FESTIVAL ALCANZA SU PUNTO ÁLGIDO
El segundo día arrancó con los murcianos Evilact.
Su mezcla de thrash y death metal de vieja escuela fue la encargada de despertar definitivamente a los asistentes que todavía arrastraban el cansancio acumulado de la noche anterior.
La banda presentó temas de su EP Muerte y Guerra y de su reciente álbum Futuro: Amenaza, ofreciendo una actuación intensa, rápida y sin concesiones.
Con una actitud combativa y una notable solidez instrumental, demostraron por qué están comenzando a llamar la atención dentro de la escena extrema estatal.

Uno de los grandes triunfadores del sábado fue Vhäldemar.
Los vizcaínos aparecieron sobre el escenario entre aplausos y rápidamente transformaron el recinto en una auténtica fiesta de heavy metal.
Carlos Escudero volvió a ejercer de maestro de ceremonias con su habitual mezcla de cercanía, humor y carisma. Cada comentario arrancaba sonrisas y cada canción encontraba una respuesta inmediata por parte del público.
El repertorio fue una auténtica colección de himnos: «Dreambreaker», «Devil’s Child», «Metalizer», «Death To The Wizard», «Heavy Metal», «Bastards», «The Old Man», «Breakin’ All The Rules», «Dusty Road» o «Energy» mantuvieron la intensidad durante toda la actuación.
Pedro J. Monge volvió a demostrar su enorme calidad a la guitarra, mientras Alfonso Serrano cumplió con solvencia sustituyendo a su hermano Raúl al bajo. Jandro y Jonkol completaron una actuación redonda.
Si alguien necesitaba recordar qué significa disfrutar de un concierto de heavy metal clásico, Vhäldemar ofreció una clase magistral.

Después llegaba Firewind y, probablemente, el concierto con mejor sonido de todo el fin de semana.
La banda liderada por Gus G. ofreció una actuación impecable desde el punto de vista técnico y musical. Todo sonó potente, equilibrado y perfectamente definido.
Desde «Fallen Angel» hasta «Falling To Pieces», pasando por «Destiny Is Calling», «Wars Of Ages», «World On Fire», «The Fire And The Fury» o «Ode To Leonidas», el grupo mantuvo un nivel altísimo.
Gus G. volvió a demostrar por qué está considerado uno de los grandes guitarristas del power metal contemporáneo. Su facilidad para ejecutar solos complejos sigue siendo impresionante.
El momento más divertido llegó con la versión de «Maniac», el clásico de Michael Sembello, que provocó sonrisas generalizadas y más de un baile improvisado entre el público.
Una actuación sobresaliente que dejó el pabellón muy alto antes del cierre definitivo.

La responsabilidad de clausurar Kabiefest 2026 recayó sobre Jolly Joker, que volvían al festival por segunda vez.
Y los valencianos hicieron exactamente lo que se esperaba de ellos: convertir el recinto en una fiesta.
Con canciones como «Sky Is So High», «Shotgun», «Perfect Life» y «World Collapse» comenzaron un concierto cargado de actitud, hard rock y mucho sentido del espectáculo.
Lazy Lane volvió a convertirse en el gran protagonista gracias a su carisma y a su capacidad para conectar con el público.
Ni siquiera algunos problemas puntuales de sonido lograron frenar el ritmo de una actuación que mantuvo el ambiente festivo hasta el último minuto. De hecho, el vocalista tiró de humor improvisando fragmentos de «Heaven And Hell» mientras se solucionaban las incidencias técnicas.
La recta final con «My Little Cadillac», «Motor», «I Don’t Care», «Hey You» y «Rockin’ In Stereo» sirvió para despedir la quinta edición del festival entre aplausos y sonrisas.

Cuando las luces se encendieron definitivamente y comenzaron las despedidas, quedó una sensación muy clara: Kabiefest sigue creciendo.
Lo hace incorporando bandas cada vez más importantes, mejorando edición tras edición y manteniendo una personalidad propia que muchos festivales más grandes han perdido por el camino.
Hubo grandes conciertos, regresos esperados, descubrimientos interesantes y algún contratiempo técnico inevitable. Pero por encima de todo, volvió a existir ese ambiente cercano que convierte a Kabiefest en algo especial.
Dos días de música, amistad y pasión por el metal que confirman que el festival vive el mejor momento de su historia.
Y después de lo vivido en Santurtzi, una cosa parece segura: la cuenta atrás para Kabiefest 2027 ya ha comenzado.


































