MIKE FARRIS & THE ROSELAND RHYTHM REVUE – TEATRO VILLA DE MOLINA, MOLINA DE SEGURA (MURCIA) – 08/06/2016
La Salvación por el Rock, el Soul y el Blues
Éranse una vez siete amigos que salieron en expedición hacia la no muy lejana ciudad de Molina de Segura (Murcia) con vistas a pasar una gran noche. Alguno que otro no sabía muy bien lo que iba a ver… y os puedo garantizar que alucinó desde el primer tema. Y es que el espectáculo que ofrece MIKE FARRIS con su banda THE ROSELAND RHYTHM REVUE puede que sea uno de los más originales que hoy se puedan ver en el proceloso mundo del rock and roll.
El salto a la fama de FARRIS comenzó con su banda de los noventa SCREAMIN’ CHEETAH WILLIES, que facturaron maravillas como aquel “Magnolia” de 1996 que a muchos jovenzuelos ya nos pareció un discazo y que seguimos apreciando con el paso del tiempo. Drogas, alcohol y, por supuesto, rock and roll, marcaron su vida durante muchos años, tanto que casi fallece de sobredosis a los 21 años, pero el nuevo milenio le trajo la luz y ahora, con su música, trata de llevar la buena nueva a sus incondicionales de un modo muy peculiar.
Nada menos que dos partes de unos setenta minutos compusieron el show con el que FARRIS nos arrolló en el teatro Villa de Molina la pasada noche. La primera estuvo centrada en el góspel, en sus dos últimos trabajos en solitario, pero, sobre todo, en el último, llamado “Shine For All The People” que le valió un Grammy al mejor disco de raíces góspel el pasado año. Tremendos temas como “The Lord Will Make a Way Somehow” o “Power of Love”, que dedicó a su madre, pusieron en pie a un público que no podía dejar de moverse, de contonearse, literalmente, al ritmo de esta suerte de reverendo de piel blanca, pero con una innegable alma negra en su interior.
Su banda es muy competente: nada de alharacas ni de malabares, pero cada músico desempeña su cometido de manera más que solvente. A destacar, por supuesto, las coristas Gale Mayes y Angie Primm. Cada una de ellas se marcó un tema en solitario y sus voces (una por las alturas; la otra más cavernosa) son perfectas, afinadas, colocadas en su sitio y con un empaque y una clase fuera de toda duda. También quiero hacer mención del teclista Kevin McKendree que, alternando su piano eléctrico con su Hammond, o dándole a uno con cada mano, regaló muchos momentos excelentes. Varios fuimos los que echamos de menos la sección de viento que le suele acompañar y que no ha venido con él esta vez a España. Indudablemente, el realce hubiera sido brutal, pero el disfrute alcanzó niveles estratosféricos, así es que no hay queja en ese aspecto.
Tras unos veinte minutos de descanso, MIKE salió solo a escena con su Stratocaster para hacer su versión de la archifamosa “Stand by Me” de BEN E. KING, cantada en su mayoría por los asistentes. A fuer de ser sincero, creo que este momento del concierto fue prescindible, pero fue también un augurio de lo que vendría a continuación: lo único que puedo echar en cara al bolo de anoche (en cierto sentido) fue la proliferación de versiones (STEVIE WONDER, DYLAN, STEVE RAY VAUGHAN, SAME AND DAVE…) que nos ofreció el músico de Nashville en esta segunda mitad, en muchos momentos alagando estribillos más de lo deseable, interactuando (que se dice ahora) con el público, haciéndole cantar y dar palmas, como digo, en algunos momentos tornándose algo pelma, torrando un poco al personal, al menos en mi humilde opinión.
Como momentos graciosos de la noche, destacamos sus alabanzas a nuestro país, del que dijo estar enamorado y subrayó la suerte que tenemos de vivir en él; pero, sobre todo cuando, tras decir que, si te gustan el rock, el soul y el blues, eres su amigo, espetó: “if you like AC/DC with Axl, you are not my friend”, provocando las risas y la sorna de un público que, en su mayor parte, entendió lo que nos quería decir…
Con la salvedad dicha, y por lo demás, impecable ejecución musical, e incuestionable feeling y potencia en su voz, como si cantar fuera algo innato en él. FARRIS conoce su tesitura, y sin ser excesivamente alta, la sabe explotar a las mil maravillas. Salta, corre por el escenario, baila, no se está quieto un momento, y eso, viniendo de las revueltas aguas de las que procede, es de agradecer y admirar. En resumen, pone en pie un show muy característico y del que sales con una sonrisa en la cara de oreja a oreja, pensando (una vez más) que te alegras de no habértelo perdido.
El Teatro Villa de Molina es un buen marco, bastante coqueto y apropiado para el evento. La entrada no fue nada del otro mundo; había muchos sitios vacíos, pero sí pudimos ver más gente que de costumbre en este tipo de bolos…
En resumen, una orgía de rock, blues, soul, y góspel con un venerable presbítero al mando actuando de maestro de ceremonias, y ciertamente tocado por la mano divina. El poder del rock (y del amor, jeje) nos brindó otra noche de disfrute entre amigos, regada por las correspondientes cervezas. ¡Que no falte!
MIKE FARRIS AND THE ROSELAND RHYTHM REVUE son:
Mike Farris – voz y guitarra rítmica.
Gale Mayes y Angie Primm – coros.
Kevin McKendree – Hammond y piano eléctrico.
Kenny Vaughan – guitarra solista.
Derrek Phillips – batería.
Dave Roe – bajo.


























