SAUROM – SALA HEINEKEN, MADRID, 17/05/2008

He aquí el resultado del trabajo y el tesón, de la simpatía y la cercanía con su público y, por encima de todo, de una evolución musical detallista, coherente y fiel a unos principios e ideales plasmados con infinito gusto en lo que es el último disco, “Once Romances desde Al-Ándalus”, de los gaditanos SAUROM.
El resultado más rápidamente apreciable de lo que se vivió la pasada noche del 17 de Mayo en la Sala Heineken de Madrid es la estupenda comunión que existe entre el grupo y su legión de incondicionales que, aunque no llenaron la sala sí se mantuvieron en un respetable número cercano al medio aforo, y se entregaron con la banda de principio a final, y más allá del final…
Ante esta pasión a SAUROM no le quedaba otra que responder y lo hizo con un repertorio que repasó tanto su discografía más reciente como ampliamente su último lanzamiento que venían presentando, en un show de casi 2 horas y cuarto donde no se acompañaron de ningún telonero sino que prefirieron ofrecer un largo show como regalo a todos sus fans. Y, como seguidor de la banda, creo que todos lo agradecimos con creces.
Poco antes de las 21:00 h. las luces se apagaron y fueron sustituidas por una tormenta fielmente reproducida con los focos del escenario que sirvió para predecir lo que vendría a continuación: “El Monte de las Ánimas”, el enorme y épico primer single de su último disco el cual fue una total sorpresa ver interpretada como apertura del show pero que sin duda animó al respetable desde el primer segundo en el que el grupo al completo, excepto su vocalista Miguel que tardaría algo más en aparecer, se plantó sobre el escenario de la Sala Heineken.
Enfundados en una vestimenta mucho más sobria y oscura que la que el grupo nos tiene acostumbrados (me consta que muchos echaron en falta sus ropajes más juglares…), en consonancia con la mayor “seriedad” sonora de sus nuevos temas, SAUROM, como siempre, conectó al instante con su público y este lo llevó en volandas a lo largo de todo el concierto en el que prácticamente nadie dejo de botar y corear los temas de principio a fin, si bien en los nuevos quizás las letras aún no han sido del todo asimiladas por los fans en gran parte seguro a su mayor complejidad y elaboración.
Tras el primer tema llegó el más fiestero “La Taberna” donde aparecieron los primeros malabares de la noche, como ya es habitual en los gaditanos y seguidamente “Dioses Eternos” homenajeó a los grandes Barón Rojo una vez más en un tema que aún adoleció de algunos acoples de sonido, entre guitarras y con el volumen y claridad de la voz, que se irían solucionando conforme avanzaba el concierto.
Volvimos al último disco con “El laberinto de los Secretos” y a partir de esta interpretación la máquina de folk metal, esta vez mucho más decantada por los riffs más heavys y potentes, comenzó a funcionar con gran solvencia y pocos fallos de sonido de aquí al final del show. El tema sirvió además para que Miguel presentara a la banda ante su público y nos introdujera hacia uno de los temas nuevos con mejor respuesta de toda la noche, el single “Wallada La Omeya”, cuyo estribillo presentó uno de los puntos álgidos del show.
Gran recibimiento tuvieron también los ya clásicos “Mendigo” y, sobre todo, “La Batalla de los Cueros de Vino” donde Narci se convierte en total protagonista enfundando en su magnífica y casi diría que mágica gaita personalizada con el logo del grupo y su constante predisposición de animar al respetable.
La locura se apoderó de todo el mundo cuando Miguel anunció que el siguiente tema sería uno de los primeros éxitos de la banda, es decir, “El Arquero del Rey”. En él su bajista Jose A. Gallardo no pudo hacer gala de sus clásicas volteretas con el bajo, ya no solo por el reducido espacio del que disponía la banda sino por motivos físicos que, según su cantante, se lo impedían, por mucho que el público no dudó en pedírselo en varias ocasiones. Aún así al bajista sin duda le volvió a faltar espacio para no dejar de moverse de un lado a otro, de compartir momentos con ambos guitarristas, Narci y Raúl, y, en definitiva, de volverse loco sobre el escenario como ya nos tiene acostumbrados. Además, tras esta interpretación llegué a la conclusión de que su vocalista ha mejorado muchos enteros en directo, ganando sobre todo en vocalización en los temas más rápidos y derrochando mucha energía sin perder en ningún momento la sonrisa y el contacto con el público. Su mirada cómplice no deja de transmitir calidez y cercanía en todo momento.
Le volvió a tocar el turno a los “Once Romances” y de ellos cayeron seguidos cuatro de ellos: “Un Castillo de Versos Nostálgicos”, con un sentido estribillo, “Lejos del Mar de Rosas”, donde pudimos apreciar uno de los cortes más thrasheros y heavys de la carrera de SAUROM, “En El Abismo”, quizás uno de los cortes más flojos del show y “Romance de la Luna, Luna”, que puso todos los sentidos a flor de piel en una preciosa canción que tuvo una respuesta inmejorable por parte de su público. Se nota que este tema, basado en el gran Federico García Lorca, ha calado hondo. Estupendo solo de guitarra de Raúl Rueda.
Quedaban clásicos de la banda por sonar y tuvimos a “Sandra”, “La Musa y el Espíritu” y la obligada visita a los mundos de Tolkien en “Las Minas de Moria” y “Acertijos en las Tinieblas”, incluida la graciosa voz de Gollum al final del tema de manos de su teclista Santi Carrasco (“Puto Amo” para los fans).
Se acercaba el final pero aún restaban varios temas por ofrecernos. Uno de su “Legado de Juglares”, “Nostradamus”, que sonó muy potente y un gran corte de power metal en “Más allá de la Tierra Prometida”, donde Miguel tuvo ligeros problemas con recordar algunas partes de la letra pero que, en definitiva, fue algo que pasó más bien desapercibido en el ambiente de entrega y fiesta en el que ya nos encontrábamos tras casi dos horas de concierto.
El confeti, los malabares y hasta las burbujas de jabón poblaron el escenario en los dos últimos temas que pusieron el gran final de fiesta para la presentación de SAUROM en Madrid. Con “Dracum Nocte” e “Historias del Juglar” se terminó un show redondo y, sobre todo diferente, puesto que la ocasión lo merecía, donde quizás solo eché en falta la inclusión de la clásica ayuda de los momentos guturales de Beltrán, que siempre suele acompañar a los gaditanos pero que en esta ocasión no pudo ser.
Para acabar una muestra de la entrega que sus fans más incondicionales procesan por este grupo fue el momento que, tras el saludo de todos sus miembros al público y la despedida final, un gran número de ellos se quedó cantando aquello de “¡¡No nos moverán!! Y hasta que el grupo no volvió al escenario para despedirse una última vez de allí nadie se movió. Conmovedor aplauso final que estoy seguro que a más de un miembro del grupo puso los pelos de punta y le removió los lacrimales con esa sensación de que el duro trabajo de la música tiene una inmaterial y emotiva recompensa que lo llena todo.
Gran puesta en escena de los nuevos temas de SAUROM, que, como era de prever a tenor de lo escuchado en su fantástico nuevo disco, no iban a hacer sino traer más variedad a sus shows y, en definitiva, mostrarlos como la honrada y trabajadora banda que son. Si os ha gustado “Once Romances desde Al-Ándalus”, o incluso si aún no lo habéis escuchado, yo no me perdería su puesta en escena en el futuro. Merece la pena.
Autor: Daniel Velasco Alonso

























