CINDERELLA + STORMZONE – LA RIVIERA, MADRID – 09/06/2010
La llegada de Cinderella a Madrid era todo un acontecimiento. Ya era hora la verdad. Legiones de fan se agolpaban a las puertas de La Riviera, ansiosos de ver a un grupo que ha mantenido silencio durante demasiado tiempo, especialmente en nuestras tierras.
No cabe duda de que su estilo hard rockero, correctamente encuadrado por muchos dentro de la escena Glam, despierta pasiones entre un buen número de aficionados, tanto jóvenes como más veteranos. Entre el público que prácticamente lleno La Riviera un miércoles podía verse gente desde la adolescencia hasta bien entrados en los cincuenta.
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Pero antes de abordar su actuación debemos detenernos unos instantes en lo que fue el comienzo de la noche, el show que ofrecieron sus acompañantes de lujo, los irlandeses Stormzone”.
Con un nuevo disco bajo el brazo, la banda de Belfast saltó al escenario de La Riviera con el handicap de ser casi unos desconocidos para una buena parte del público. No obstante el buen hacer de John Harbison como frontman y el sonido hard rockero del grupo no tardaron en ganarse el favor del respetable.
Durante aproximadamente cuarenta y cinco minutos el grupo desgranó su nuevo trabajo “Death Dealer” junto algunos de los temas más destacados de su primer lanzamiento. Entre los temas que sonaron en su setlist podemos destacar “Death Dealer”, “Stand Up And Fight”, la coreada “Wasted Lives” o la épica “The Legend Carries On”, que fue la encargada de poner el punto y final a su actuación.
Tras una espera un poco más larga de lo deseado, al fin pudimos ver a Cinderella saltar al escenario de La Riviera. El público se agolpaba en las primeras filas y la sala mostraba un aspecto sorprendente tratándose de un Miércoles. Sin lugar a dudas los de Filadelfia son un combo que levanta pasiones y había muchas ganas de verles. Su concierto comenzó con “Second Wind” y “Push Push”.
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Estaba muy claro que la banda liderada por Tom Keifer iba a repasar con rigor su lista de grande éxitos a lo largo de la noche. Este fue un presentimiento que se confirmó rápidamente con la interpretación de “Somebody Save Me” (uno de los temas más coreados de la noche, si no el que más), “The Last Mile” y “Night Songs”.
Con bastantes tablas el grupo se afanaba en interactuar con su público y ofrecer un espectáculo a la altura del precio de la entrada (ni más ni menos que treinta y nueve euros costaba el ticket). Con temas como “Falling Apart At The Seams”, “Hearbreak Station” (otro gran éxito entre el público), “Coming Home” o “Shelter”, la banda norte americana tenía más que ganado el favor de su audiencia, quienes asistían estupefactos a un desfile de clásicos uno detrás de otro.
Sin embargo con “Nobody’s Fool” comenzó a hacerse evidente que el grupo, y en especia Tom Keifer, no está en la mejor forma para ofrecer un concierto con la energía que demandan sus temas. Al cantante y multiinstrumentista se le veía cansado, lo que dejó notar en su voz y en la forma de moverse sobre el escenario. Tras “Gypsy Road” llegó la parada previa a los bises de rigor.
Unos bises que arrancaron con la mítica “Don’t Know What You’ve Got” (muy celebrada entre el público) y terminaron con “Shake Me”. No me cabe duda de que serán muy pocos los fans descontentos con lo que habían visto sobre el escenario, pero tengo la impresión de que serán muchos más los que se sientan un tanto defraudados con la duración del concierto: acudir un miércoles y con una entrada del precio que he dicho antes merece algo más que trece canciones que a muy duras penas llegaron a la hora y cuarto de actuación.
Buena actuación de Cinderella, que al fin se dejaron ver por nuestras tierras, aunque fuera de una forma excesivamente breve.
Autor: David Rodrigo (Coon)


























