GAMMA RAY – SALA APOLO, BARCELONA – 14/02/2010
¡Hacia el metal!
La verdad es que después de la sorpresilla, por no decir decepción, que más de uno nos hemos llevado tras la publicación de To the Metal! no se reflejaba en mi persona una gran devoción por asistir al directo de GAMMA RAY en la Apolo barcelonesa.
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La perdida de potencial vocal del gran Kai Hansen a lo largo de los años no es noticia novedosa, si lo es que en este nuevo trabajo la voz se ha mantenido por debajo de las tesituras a las que nos tenía habituados. Contra eso no podemos hacer nada, seriamos hipócritas si pensáramos que por el alemán no pasa el tiempo. Ese hecho quedó reflejado durante el show de Barcelona, en temas como ”Man on a mission” o ”Rebelion in Dreamland”, en los que el bueno de Hansen acabó jadeando e incluso bromeando con ello. Eso no quiere decir que el resultado final de la interpretación fuera deficiente, más bien al contrario, la devaluada garganta quedó en anécdota ante tanto potencial musical del conjunto germano. En este punto GAMMA RAY ya me tenían de sobras a sus pies, a mi y a toda la sala, haciendo que no me arrepintiera para nada de haber asistido a la cita.
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Kai Hansen se mostró muy simpático ante el público barcelonés
Pero, como el buen refranero aconseja que no se debe empezar una casa por el tejado, vayámonos a las 22:00 horas del Domingo y comencemos con la bienvenida ”Welcome”, que empezaba a sonar por los altavoces de Apolo, tras la actuación de SECRET SPHERE y FREEDOM CALL. La puesta en escena con alegorías a la portada del nuevo disco daba el toque de colorido al escenario, ocupado en parte por la gran batería del maestro Zimmermann. La iluminación ambientaba cada tema con acierto y el sonido resultaba cada vez mejor, a medida que avanzaba la noche. Con estas condiciones, no era de extrañar que todos empezáramos a mover el esqueleto con el primer hit ”Gardens of the sinner”.
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Henjo Richter no paró de repartir puas entre los fans
Tras un pequeño discurso del vocalista, en el que nos preguntó si mañana no trabajábamos, llegaba la hora de presentar dos nuevos temas: ”Empathy” y ”Deadlands”, interpretados con gran maestría y demostrándome que funcionan muy bien en directo. Aún así, no levantaron la misma ovación que levantó ”Fight”, el segundo temazo de su disco Majestic. Con ”Mother angel” volvían a To the Metal! para después hacernos viajar a la Tierra de la libertad con ”The saviour/Abyss of the void”.
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Dan Zimmermann durante el majestuoso solo de batería
La sorpresa de la noche, a parte de la escisión de los clásicos de la calabaza del set list, aparecía en forma de drum-solo. Leído así puede parecer absurdo tildar de sorpresa a un solo de batería, para que me entendáis mejor, la sorpresa radica en la originalidad del mismo. Zimmermann no dudó en acompañarse de la Marcha Turca de Mozart para aporrear las timbalas así como de la típica música “Can-Can” del lejano Oeste Hollywoodiense. Si nos ponemos estrictos, ya es un recurso que utilizaba el señor Félix Bohnke de EDGUY, fusionando banda sonora y batería, por lo que la originalidad queda en duda, pero allí nadie lo tuvo en cuenta y se dejó llevar por el momento. La pegada del batería fue brutal, logró tal cohesión que no queríamos que acabara nunca aquel solo. Una vez finalizado, otro temazo que quedó redondo, me refiero al extenso ”Armageddon”, en el que Henjo disfrutó como nunca con su guitarra.
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Kai y Henjo doblando sus guitarras en el tema “Armageddon”
Por lo referente a las composiciones de To the Metal!, los germanos parecen ir a lo fácil alimentándose de influencias tan evidentes como IRON MAIDEN o JUDAS PRIEST. De ahí que el siguiente tema ”To the Metal”, sonara descaradamente a ”Metal Gods” en directo, solo faltaba que Hansen adquiriera la típica pose de Halford. En mi opinión, tiene un gancho increíble en directo y seguramente será una de las fijas en los set-lists venideros de la banda, por lo que quiero pensar que, más que plagio, están rindiendo homenaje a estas bandas británicas, con esta nueva entrega discográfica.
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Henjo Richter ayudando en los coros a su colega Hansen
Para terminar añadiré que en Apolo no cabía un solo alfiler, tal fue la afluencia de personal que la organización se ahorró de colocar foso para poder sacar algo más de partido a su capacidad. De ahí que la sala parecía venirse abajo con «New world order», tema que deleitó al personal. Su pegadizo estribillo hizo saltar al más estático ser y, a la vez, representaba el punto álgido de la actuación que ya llegaba a su final. ”Send my a sing”, con un Hansen sin guitarra representó el fin de fiesta y nos dejaba a los catalanes extasiados pero con un cierto regusto amargo a causa de un repertorio un tanto corto (solo noventa minutos) y algo falto de clásicos.































