GOTTHARD -SALA MACUMBA, MADRID- 5/12/2007
Mi cuerpo, tras un día de esos de perros que no viene al caso, se sostenía ayer 5 de diciembre porque, en su fuero interno sabía que le esperaba una gran noche de buen hard rock, ese estilo que sin duda podríamos afirmar que ha sido creado exclusivamente para ser disfrutado en directo, al frescor de una cerveza en un bar o al calor de una buena compañía… ¡Y vaya si se lo encontró! Un show de los que no se olvidan que a continuación os paso a relatar.
Desafortunadamente, un contratiempo me impidió disfrutar del show que los debutantes Hard Spirit dieron para abrir el apetito al público expectante. Cuando un servidor entraba por la puerta la banda asturiana se encontraba ofreciendo su último tema, el solvente “Knock at your door” que fue rematado con una estupenda versión del “Youth Gone Wild” de Skid Row. Imagino que defenderían algunos inflatable water slide de los temas de su primer lanzamiento “Walk the Wild” y por lo que pude ver destilaron una muy buena presencia en el escenario, quizás algo tensa y excesivamente preocupada en calar entre el público, pero dentro de la normalidad que un evento como este representaba para la banda.
Y es que talonear a Gotthard no es algo para tomarse en broma. Una de esas bandas a las que la historia ha acabado dando la razón a base de un esfuerzo y una perseverancia que no ha cesado tras el éxito conseguido con su anterior disco “Lipservice”, sino todo lo contrario. Prueba de ello es la cantidad de veces que la banda se ha acercado a tierras españolas en los últimos tiempos, todas ellas obteniendo una buena crítica de sus conciertos, y esta vez no podía ser menos.
Una corta introducción dio paso al delirio cuando los primeros acordes de “Master of Illusion” inundaron la sala. Un juego de luces no excesivamente rico ni inspirado no consiguió deslucir la salida al escenario de todo el grupo y mucho menos la de Steve Lee. El cantante llenó el escenario con su presencia con una “arrogancia” y una clase rockera a la altura de la ocasión. Sin dar tiempo a que el delirio cesara continuaron con el segundo corte de su último álbum. “Gone to Far”. La banda al completo no dejó de moverse en todo el concierto y fueron cayendo temas más antiguos como la enérgica “Top of the world” donde el público literalmente enloqueció, “The Call”, o “Hush”, donde Steve Lee animo a cantar por separado a mujeres (más de unas bragas o sujetador vi volar) y a hombres. Momento muy divertido que dejó claro que la implicación del grupo con la audiencia que tenía delante era total, con un loco Leo Leoni que no dejó de hacer bromas con Steve, quien a su vez desgranaba con mucha clase todas las frases en español aprendidas tras varias giras por nuestro país.
El medio tiempo “I Wonder” relajó algo los ánimos en cuanto a efusividad pero no en entrega. Un tema con mucho sentimiento que acabó con el solo de la guitarra de Leo Leoni, en unas tesituras algo crudas y atípicas pero interesantes.
Llega el momento de ponernos románticos. La parte acústica del concierto en la que Leo Leoni acompaña a un Steve Lee que encandila a toda la sala con su estupenda voz interpretando un “Anytime, Anywhere” que no deja lugar a las dudas sobre la grandeza de este grupo.
Poco a poco van cayendo los temas y la clase y el buen sonido, a falta de un mejor sonido de la batería en todo el concierto, es la nota predominante.
La banda se reincorpora al completo y “One Life, One Soul” y la estupenda “Let it be” nos van relanzado poco a poco hacia la parte final del show. El público, de lo más variado que he visto últimamente en un concierto de rock, se divierte y no deja de corear el nombre del grupo, de pedirle a la banda que se divierta con ellos. Algo que no hace falta, pues solo hay que echar un vistazo a los movimientos del grupo, a la puesta en escena de Steve para ver que la entrega es total. Es asombrosa la capacidad hipnótica que tiene este vocalista a la hora de realizar sus interpretaciones de los temas. Movimientos que beben sin duda de otros más mayores como Steven Tyler pero que le dan una personalidad al grupo impresionante.
“Si existiera un Oscar al mejor público, este sería para vosotros, Madrid”. Con estas palabras que todo el mundo sabe que los grupos adaptan a la audiencia que corresponda en cada momento, pero que son un placer escuchar, nos presentan “And The Oscar Goes To You” cuya intro de teclado predispone al público para no parar de bailar y saltar en su estribillo.
El concierto acaba de forma apoteósica. Dos temas para acabar: “Mountain Mama” donde Leo Leoni contagia de su diversión a todo el público a través del micro distorsionado con el que se encarga de cantar el estribillo y coros de la canción, y “Domino Effect”, uno de los temas más contundentes de su último trabajo que más atronó Macumba la pasada noche. Tras la retirada de Steve Lee una vez acabada la parte vocal del tema, el grupo nos ofreció un pasaje instrumental de auténtica locura, que parecía no acabar giochi gonfiabili nunca y que llevó a Leoni y a Scherer a un escenario a la izquierda de la sala mientras la sección rítmica hacía de las suyas en el escenario general. Apoteósico final antes de los bises que terminó demostrando la potente pegada de Hena Habegger a las baquetas.
Pero la cosa no podía terminar así. Faltaba al menos un tema y nos regalaron 4. Una intro de piano nos llevó a disfrutar de dos baladas más antes del final. “Falling” y “Heaven” suenan conmovedoras y a la vez crean el efecto esperado por la banda para el final del concierto… La calma precede a la locura y las más de 2.000 personas que allí se juntaron se unieron para botar todas a la vez y al ritmo de una intro de batería que ya es historia del hard rock. Me refiero, como ya todos supondréis, a “Lif it up”, uno de esos temas que, a parte de transmitir una energía positiva increíble es capaz de enganchar a la primera a cualquiera que lo escuche. Un final de 10, aderezado con la presentación enérgica de toda la banda al completo entre los vítores del público que obtuvo el premio a sus peticiones cuando Gotthard volvieron a salir para poner el punto final con “Mighty Quinn”. Meramente testimonial, pero un regalo que dejó satisfecho a todo el mundo.
De vuelta a casa mis piernas ya no respondían pero la sensación de haberme divertido me ayudó a acabar el día con una sonrisa. Y es que realmente me había divertido con un poco de hard rock, ese estilo que sin duda podríamos afirmar que ha sido creado exclusivamente para ser disfrutado en directo…

Autor: Daniel Velasco Alonso

























