GREEN DAY – PALACIO DE DEPORTES, MADRID – 29/09/09
¿Punk llenando el Palacio de Deportes? Evidentemente no, o al menos no el punk con el que a este lado del Atlántico hemos crecido o presenciado desde su gestación. Se trata de Green Day, abanderados del punk americano de principios de los 90 y hoy en día todo un icono dentro del cajón desastre en el que se suelen meter toda la hornada de grupos de rock alternativo, post grunge o incluso pop-punk, un término que se les ha venido acuñando cada vez más a los de Berkeley.
Sea como sea, no mucho queda de aquel trío que durante sus primeros años giraban por Europa de casa ocupa en casa ocupa o incluso de aquella sorpresa que se llevó todo por delante, y que ha vendido a día de hoy más de 15 millones de copias, llamada “Dookie”. Green Day han pasado a otro nivel. Su popularidad hace prácticamente imposible definirlos dentro de una categoría que no sea la suya propia, tal y como le ocurre a la mayoría de las bandas del mundo que van poco a poco agregando fans a su bolsillo procedentes de todos los rincones y de todas las tribus habidas y por haber.
De pronto la cosa se convierte en rock espectáculo, agraciado todo ello con temas muy populares que, en su deformación acaban pasando a formar parte de la enorme y aplastante rueda del pop mundial, donde también podríamos encasillar incluso a los californianos, sin olvidarnos nunca de que por debajo se esconden siempre unas melodías muy referentes a clásicos como Cheap Trick o incluso una gran influencia de The Clash. Pero sea como sea, esto no son más que divagaciones que no le quitan ni un ápice de mérito al hecho de que el pasado 29 de Septiembre el Palacio de Deportes registrara un lleno de bandera, repleto hasta su más escondida esquina de jóvenes (en un amplio porcentaje entre los 15 y los 22 años) dispuestos a darlo todo y a reverenciar y ofrecer admiración a sus ídolos (pasajeros o no) en un concierto que llevaban esperando muchos años y que, no me cabe la menor duda, no solo cumplió todas sus expectativas sino que los dejó exhaustos durante el resto de la semana.
La maquinaria que encandila a tanta gente ya no la sostienen solos tres tipos irreverentes y divertidos que no paran de interactuar con su público sobre el escenario. Los temas deGREEN DAY se han ido enriqueciendo, al menos a nivel instrumental, de forma que actualmente sobre el escenario nos encontramos con toda una banda que cuenta con teclista, saxo, un segundo guitarrista y hasta corista. Por supuesto siempre se mantienen en un segundo plano, y quien no para de interactuar y provocar a la gente es el maestro de ceremonias que es Billie Joe Amstrong, mientras que la cara amable y simpática cae sobre Mike Dirnt, el cual deja que sea Tré Cool quien haga el ganso de vez en cuando.
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Una de las características más reseñables de la puesta en escena de los californianos es su apabullante interacción y comunicación con su público, algo que se hizo presente desde que 5 minutos antes de su aparición sobre el escenario un conejo rosa inmenso y borracho saltara a la palestra increpando a todo el mundo y entreteniendo a un personal que cada vez se mostraba más impaciente… Borracho como una cuba el gran conejo rosa desapareció y como intro tuvimos el gran clásico de The Ramones, “Let’s Go” seguido del pequeño corte que introduce el último disco de la banda, “Song of The Century” y su sucesora “21st Century Breakdown” con las que ya pudimos presenciar la impresionante reacción de la gente, miles de brazos al mismo tiempo adorando a un grupo que se llevaría de calle el concierto ya en el tercer tema, su reciente éxito “Know Your Enemy”, el cual contó con la primera subida al escenario de un fan invitado por el propio Billie Joe para correr por la rampa central que se adentraba en el público y lanzarse sobre él concidiendo con el punto álgido del tema, lo cual lo hizo algo espectacular de presenciar desde la posición de grada en la que un servidor se encontraba.
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El resto del show fue una muestra incansable e inagotable de puesta en escena enérgica y devota, lo cual obtuvo a su vez una respuesta constante y firme por parte del público. Fue en diversos temas en los que Billie subió a fans de entre el público, para que cantaran con él algunas partes, entre ellos el reputado “Longview”, en el que le costó encontrar alguien realmente dispuesto a coger el micro para cantarlo mientras él se volvía loco con la guitarra por el escenario.
“Esat Jesus Nowhere”, “Holiday”, “The Static Play”, “Before the Lobotomy”, “Are We Waiting” o “St. Jimmy” fueron todas cayendo poco a poco entre los fans y todas ellas fueron recibidas como si fuera la última, mostrando un punto álgido en la semi-balada “Boulevard of Broken Dreams”, sin duda uno de los temas más coreados de la noche.
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A estas alturas del concierto la cosa ya solo consistía en seguir haciendo partícipe al público de todo lo que pasaba sobre el escenario, los temas que llegaran prácticamente daban igual, aunque evidentemente quedaba mucha traca en cuanto a éxitos, por venir. Fue constante también la invitación de Billie a corear todo tipo de tonadillas e incluso en ciertos momentos del espectáculo se marcaron un par de medleys con temas tan populares como el “Iron Man” de Black Sabbath (la respuesta no fue del todo intensa), “Break on Through” de The Doors o hasta un pequeño amago del inicio de “Master of Puppets” de Metallica, pasando por el “Satisfaction” de Rolling Stones o el clásico “Stand By Me”, algunas las cuales fueron interpretando tumbados complentamente en el suelo, y dejando que los protagonistas del baile fueran sus fans.
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A lo largo de temas como “Brain Stew”, “Jaded” o “Welcome to Paradise”, y entre el resto de las 26 piezas que Green Day nos traería esa noche, se sucedieron multitud de explosiones y pirotécnia en momentos puntuales de estos, sorprendiendo a más de uno que se había quedado mirando al espectacular fondo de luces con el que contaba el escenario, representando al principio una ciudad por la noche y cubriéndose después de todo tipo de imágenes y motivos relacionados con cada corte.
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“Longview”, “She” y “Basket Case” volvieron loco al personal, dejando claro cual fue el éxito que les llevó a donde ahora mismo están (sin olvidar el gran recibimiento que tuvo su “American Idiot” hace ya 5 años). Por otro lado hay quien puede pensar que qué hace una banda de punk versionando en sus conciertos el “Shout” de The Isley Brothers y convirtiendolo en casi un cabaret festivo… pero como he dicho antes, Green Day se deben ya más al espectáculo que a sus propias raíces, y eso fue lo que ofrecieron. Espectáculo hasta el final, destacando las ocurrencias de Billie a la hora de mojar al público con una gran pistola de agua, una pistola de papel higiénico o regalar camisetas de la banda a muchos metros de distancia gracias a un potente disparador con sistema hidráulico, o la gran participación de un fan a quien el vocalista entregó su guitarra para interpretar buena parte de un gran “Jesus of Suburbia”.
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Y para finalizar un pequeño set acústico, con Billie sólo sobre el escenario y su guitarra acústica para interpretar “Christie Road”, “Macy’s Day Parade” y “Good Riddance (Time of your life)».
No hubo más, desaparecieron prácticamente sin despedirse, habiendo deslumbrado y marchándose hasta más ver, dejando en la retina de cientos y cientos de fans con la incógnita de cuando volverán a verlos, pero con la certeza de que el sudor que se llevaban de esa noche iban a recordarlo por mucho tiempo, muy lejos de cualquier tipo de consideración sobre un set list que creo equilibrado y bastante respetuoso con toda la carrera del grupo, si bien, como es lógico, bastante actualizado.
Autor: Daniel Velasco Alonso
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