Top 10: Portadas que parecen una broma
No es ninguna novedad, a estas alturas, ver a metalheads que siguen comprando vinilos por, al margen del sonido que ofrece, tener la portada a tamaño grande en su colección. Y es que, la carátula de un disco, es un elemento importantísimo en nuestra cultura conocida como heavy metal. Muchos/as las llevamos en camisetas, banderas, pegatinas, parches, espalderas… y no cabe decir que son lo más parecido a un cartel de propaganda que se precie: representan una comunicación visual y un mensaje expresado gráficamente.

La información contenida en una portada se puede presentar de una forma concisa y simple, facilitando su percepción casi instantánea; veamos a Eddie en “Senjutsu” (2021), de IRON MAIDEN, o, por el contrario, de manera más compleja; “Machine Messiah” (2017), de SEPULTURA, podría ser un claro ejemplo. Hay quienes consideran ese aspecto algo secundario, tal vez, gracias a ello, estamos escribiendo este artículo, pero hay bandas que le dan gran importancia a eso que denominamos artwork. Que se lo pregunten, si no, a THE BEATLES. ¿Quién les iba a decir, cincuenta años atrás, que una de sus portadas más elaboradas, la de “Sgt. Peepers” (1967), iba a seguir siendo observada con tanto fervor? La portada de ese álbum se ha convertido en una de las más famosas de la historia de la música, no solo por su rica composición, sino más bien por su simbolismo. Todos se empeñan en esclarecer su significado. Por aquello de que McCartney murió y le buscaron un sustituto… Un caso para Iker Jiménez, sin duda.

Y si ponemos la vista en España, pues ahora mismo me viene a la mente el grupo madrileño BEETHOVEN R, que fue acusado de machista por la portada de su disco “A fuego en la piel” (2016) y por algunas letras que lo integran, siendo la punta de lanza de una campaña de desprestigio mediante redes sociales, que demandaba la expulsión de la banda del festival “Leyendas del Rock”. Ambos ejemplos, son muestra de que las portadas no son un simple elemento decorativo. O no deberían de serlo. Así que, para celebrar el día de los «Santos Inocentes», vamos a ofreceros nuestro particular “Top 10” con algunas de las portadas menos acertadas de la historia del heavy metal. Cinco nacionales y cinco internacionales.

Si nos centráramos en la década de los ochenta, de bien seguro que tendríamos material suficiente como para elaborar diez reportajes. De esa etapa hemos recuperado precisamente el álbum “666” (1988), de ÁNGELES DEL INFIERNO, y “Els senyors de les pedres” (1989), de SANGTRAÏT. ¿No os habéis preguntado nunca qué pinta ese personaje sin cuello, con la cara torcida y cráneo desproporcionado, pegado en el centro de la portada? ¿No hubiera quedado mejor sin el cabezón en medio?

Y en cuanto a SANGTRAÏT… Muchos/as sabréis que es una de mis bandas más amadas, pero, en ocasiones, miro la portada de “Els senyors de les pedres” y esbozo una sonrisa. Vale que el disco se titula los señores de las piedras, y que La Jonquera, localidad natal del grupo catalán, se caracteriza por sus montañas rocosas, pero, al igual, una vuelta de tuerca en el diseño no hubiera estado de más.

Al margen de los gloriosos ochenta, nuestra intención es dar un repaso que abarque diferentes épocas, así que demos un paseo por la siguiente década para toparnos con dos álbumes de versiones. Uno es el, para muchos innecesario, “The spaghetti incident?” (1993), de GUNS N’ROSES, y el otro es el “Tributo” (1996), de SARATOGA. Del primero, creo que poco más podemos añadir: un logo con el nombre del grupo sobre un plato de espaguetis, ¡así de simple! Se dice, incluso, que la idea de la portada surgió a raíz de una pelea de espaguetis entre Axl Rose y Steven Adler. Pero bueno, sea como fuere, esa broma de mal gusto parecía presagiar que GUNS N’ROSES, tal como los conocíamos en los noventa, tenían las horas contadas.

Y en cuanto al segundo tributo, el último disco de Fortu Sánchez con los SARATOGA de Niko del Hierro y Jero Ramiro, mirad la portada y me contáis. Una membrana de altavoz, flotando sobre una foto del horizonte, sirvió de carátula. ¿Estamos hablando en serio? La misma pregunta nos hicimos cuando HELLOWEEN sacaron a la luz su “Chameleon” (1993), el último de Michael Kiske antes de despedirse de la banda germana, a la que luego regresó, hace no demasiados años. No creo que vaya muy errado si digo que se trata del disco peor acogido por los fans de las calabazas. Tres colores básicos, los llamados RGB, a partir de los cuales se forman el resto de colores, acompañados por el amarillo, sobre un fondo blanco, es lo que encontramos en el quinto disco de los alemanes. Un álbum controvertido donde los haya.

Y ya metidos de pleno en el milenio que nos ocupa, tenemos un “Moment of glory” (2000), de SCORPIONS, grabado junto a la Orquesta Filarmónica de Berlín, que pone en portada a un tiranosaurio ataviado con sus mejores joyas. ¡Ole tú! Muy divertido, eso sí… ¡no me lo negaréis! Casi tanto como ver los caretos de los cuatro TIERRA SANTA enganchados a las nubes, de forma bastante cutre, en la foto que dio vida a la portada del disco “Apocalipsis” (2004).

Siempre que tengo entre manos la portada de “Apocalipsis”, se me hace inevitable dirigir la vista hacia Arturo (a la derecha) e Iñaki (parte inferior). Me da la sensación de estar frente a unos ojos que flotan en el aire junto a su nariz… Al igual, la idea de los riojanos era homenajear a QUEEN, aunque a mí me recuerda más a la portada de “Llanto de un héroe” (1998), de AVALANCH, y a esos ojos que también flotan en la parte superior izquierda… En ocasiones, de la idea original al resultado final puede haber un trecho. Afortunadamente, TIERRA SANTA han recuperado el buen camino, en lo que a portadas se refiere, en los últimos años.

Y ya que hablamos de AVALANCH, vámonos a Asturias para echar un vistazo a “El hijo pródigo” (2005). Mira que tienen portadas espectaculares los de Alberto Rionda, gracias, sobre todo, a uno de los mejores ilustradores, en su temática, como es Luis Royo, pero en este disco… ¿En qué estaban pensando? Vale que buscaban alejarse de la pomposidad de tiempos pasados, pero de ahí a usar lo que parece el canto de la tapadera de un bidón oxidado… Por su parte, en “Last look at Eden” (2009), de EUROPE, vemos una especie de manzana cortada por la mitad, envuelta en una capa de pinchos, como si de una castaña se tratara.

Si os soy sincero, la portada de “Last look at Eden”, al fin y al cabo, no me parece tan mala. Su contemplación puede llevar a varias conclusiones. Eva cogió la manzana, con lo cual, además de la fruta prohibida, ¿no veis unos genitales femeninos en la portada? Al igual soy demasiado mal pensado, así que, para terminar, os dejamos con BON JOVI y su “Burning bridges” (2015). Esa sí que no deja lugar a dudas. El disco de los norteamericanos viene enfundado en un “papel de churros”, como si de una demo se tratara, y con el título escrito a bolígrafo… Así que, para la historia queda.

Y hasta aquí el repaso a diez de las peores portadas que han tenido el valor de poner al frente de sus discos una pequeña representación de grupos de heavy metal. Al igual, algunas de las que hemos visto no os parecen tan horrorosas, y me juego cualquier cosa a que vosotros participaréis con ejemplos que también serán la mar de válidos y divertidos. En definitiva, el objetivo del artículo, además de haceros pasar un rato entretenido en el día de «Los Santos Inocentes», no es otro que dar importancia a las portadas y a su mensaje, ese elemento visual definitorio y fundamental que algunas bandas pasan por alto.

Salvo excepciones, la mayoría de portadas son un claro adelanto del contenido que vamos a encontrar en el disco o, por lo menos, hacen alusión directa a alguna canción del interior. Y me atrevo a decir que muchos/as de vosotros/as también le dais importancia a este aspecto. Seguro que todavía estáis alucinando con la ilustración que acompaña la carátula del último lanzamiento de vuestra banda favorita. En cualquier caso, a mí, me ocurre: nunca he podido evitar quedarme cautivado ante el trabajo de Derek Riggs, Ken Kelly, Gyula Havancsák, Hugh Syme, Andreas Marshall, Luis Royo, Carlos Díez, Felipe Machado… Como herramientas de expresión y de comunicación que son, todas las portadas deberían cumplir su cometido; cuanto más innovadoras y visibles, mucho mejor. Pero, a veces, eso se vuelve en contra de sus ideólogos.

























