WARCRY – SALA LA RIVIERA, MADRID – 17/01/2015
Llegar, ver y vencer… ¡otra vez!
¿Qué se puede decir ante un triunfo tan evidente y palpable? Los asturianos WARCRY están en su momento más glorioso. Cuentan con una sólida comunidad de seguidores tanto en España como en toda Latinoamérica… Éstos les demuestran su cariño y agradecimiento a diario en las redes sociales y ellos, que saben perfectamente a quién le deben su éxito, les devuelven ese cariño en forma de conciertos impecables, dotados de una producción digna de las grandes bandas del viejo continente.

Estos dos primeros párrafos podrían resumir, a groso modo, lo que la segunda fecha de WARCRY en Madrid representaba. La comunión entre la banda, que prometió regalar un setlist especial para esta noche, y sus seguidores, fue absolutamente perfecta. La entrega del público en varios momentos de la noche nos hacía pensar, a muchos de los que allí estábamos presentes, que serían capaces de volver a llenar, otra vez más, en muy poco tiempo. Y esa, a mi entender, es la sensación que desprende el éxito.
El concierto de WARCRY, a pesar del retraso de 15 minutos con respecto a la hora prevista del comienzo (siempre está bien hacerse esperar y desear un poquito) iría prácticamente rodado, a pesar de algún pequeño fallo de sonido solucionado al instante, desde los primeros compases del mismo. Desde la intro en video en la que cada uno de los miembros de la banda vería su cara transformada en la de un faraón dorado, el público se volcaría con uno de esos temas que, auguro, serán inamovibles de los directos de la banda durante ya toda su carrera: “Quiero Oirte” es todo un himno que la gente devoró con su voz desde el principio, respondiendo a la irrefrenable energía con la que los asturianos salieron a escena.
Continuaría el concierto, sin tregua, con “Nuevo Mundo” y “La muerte de un Sueño”, momento en el que Víctor García se dirigiría por primera vez hacia el público madrileño para agradecer una noche tan especial, y para aclararnos que el setlist, en esta ocasión, tendría significativas diferencias con el interpretado también en Madrid tan solo hace dos meses.
Ayudados por imágenes que, en muchas ocasiones, reproducían las letras de las canciones que interpretaban, como en el caso del video con letra de “Venganza”, WARCRY harían gala continuamente de su capacidad para meterse a sus seguidores en el bolsillo. Víctor es siempre cercano y campechano, dispuesto a empatizar con sus atentos seguidores, Roberto es todo energía y electricidad sobre las tablas, mientras que la habilidad a las seis cuerdas de Pablo García queda patente en cada uno de los solos que tan orgánicamente acompañan cortes como el dinámico “Contra el Viento” y la sorprendente “La carta del Adiós”, donde éste nos deleitaría a todos con un gran solo, por supuesto acompañado de sus siempre cómicos gestos faciales.
En la parte de atrás, Santi y Rafa no se quedan a oscuras en ningún momento. Son parte tan activa de WARCRY como los miembros frontales de la banda y es algo que el público se encargaría de hacer palpable coreando, en más de una ocasión, los nombres de ambos.
“Cobarde” bajaría un poco las revoluciones del concierto, a pesar de su reivindicativo mensaje, mientras que con “Siempre” WARCRY registrarían uno de los momentos más bonitos de la noche, con todo el público coreando el estribillo de la canción al unísono.

Seguiría el concierto con uno de los momentos vocales más destacados de todo el concierto, con un Víctor García que bordaría “Coraje” y que se lanzaría a jugar con el público para introducirnos de lleno en un “Alma de Conquistador” lleno de poderío sobre las tablas, tanto como el bien recibido “Aire”, a destacar por el atractivo video con el que la banda acompañaría la letra de la canción a sus espaldas.
La voz de Víctor decaería un poco a partir de “Espíritu de Amor”, otra de esas canciones que fueron recibidas con gran intensidad y entusiasmo por los seguidores del quinteto asturiano, pero volvería a ganar vigor gracias a la interpretación de “Ardo por dentro”, corte que el vocalista dedicaría a todos aquellos que se dejan guiar por lo que sienten que son y no por su edad.
Un emotivo “El amor de una madre” nos pondría los pelos de punta una vez más, mientras que, justo después, la introducción de “La maldición del Templario” sería recibida con una sonora sorpresa y ovación.
A partir de este momento el concierto se convirtió en una auténtica fiesta de heavy metal y de muestras de agradecimiento por parte de la banda hacia sus fans: “Amistad”, “Un poco de fe”, “Huelo el Miedo” (seguro que con un atento Christian Gálvez entre el público) y “Devorando el Corazón” encenderían, aún más, la llama de la mecha explosiva que WARCRY despliega siempre con sus atractivos estribillos.
La Sala La Riviera, aún habiendo sido reducida en aforo, rugió de emoción y tembló cuando Víctor anunció que la siguiente en caer sería la emocionante “Capitán Lawrence”, un corte en el que la banda al completo se mostraría entusiasmada y pletórica en la intepretación de sus respectivos instrumentos.
Mucho más laxa sería su posición sobre las tablas al acabar el concierto con “Tu mismo”, y no porque el grupo se relajara, sino porque se trata de una de esas canciones en las que más bien parece el público el que actúa para la banda, apoderándose del estribillo y consiguiendo que ésta sea capaz de dejar de tocar sin que el poderío y la pasión del heavy metal se desvanezcan, un estribillo que el público usaría, incluso, para pedirle a la banda que volviera al escenario para acabar con los bises del concierto.

“Luz del Norte”, “El Guardián de Troya” y “Hoy Gano Yo” fueron no solo una auténtica celebración de heavy metal repleta de melenas al viento, air guitars y gargantas dispuestas a quedarse afónicas, sino también una muestra de lo importante que son los primeros tres discos de WARCRY para los fans de la banda, algo que no deberían olvidar nunca los asturianos a la hora de configurar sus repertorios.
En definitiva, una noche triunfante más de WARCRY en Madrid, y ya van unas cuantas. Se encuentran pletóricos, en su mejor momento, habiendo logrado un catálogo de clásicos del heavy metal cantado en castellano que les permite, en la actualidad, llegar, ver y vencer. ¡Y que siga así!

























